Noviembre 14, 2009 por colaboratorio1

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Traducción: Diego L. Sanromán
Pregunta 1: ¿Los análisis de Foucault mantienen su actualidad para comprender el movimiento de las sociedades? ¿En qué terrenos le parece que deberían ser renovados, reajustados, prolongados?
Respuesta 1: La obra de Foucault es una extraña máquina; en realidad, no permite pensar la historia más que como historia presente. Probablemente, una buena parte de lo que Foucault escribió (Deleuze lo subrayó muy acertadamente) debería hoy ser reescrito. Lo que resulta asombroso –y conmovedor- es que en ningún momento cese de buscar; hace aproximaciones, deconstruye, formula hipótesis, imagina, construye analogías y cuenta fábulas, lanza conceptos, los retira o los modifica… Es un pensamiento de una inventiva formidable. Pero esto no es lo esencial; yo creo que lo fundamental es su método, porque éste le permite estudiar y a la vez describir el movimiento del pasado al presente y del presente al porvenir. Es un método de transición del cual el presente representa el centro. Foucault está ahí, en ese hueco, ni en el pasado, del que hace la arqueología, ni en el futuro, del que a veces esboza la imagen –“como en los límites del mar, un rostro sobre la arena”-. Es a partir del presente como resulta posible distinguir los demás tiempos. A menudo se le ha reprochado a Foucault la legitimidad científica de sus periodizaciones; es comprensible la actitud de los historiadores, pero al mismo tiempo me gustaría decir que no se trata de un verdadero problema: Foucault se encuentra allá donde se instale la problemática, y esto partiendo siempre de su propio tiempo.
El análisis histórico se convierte, con Foucault, en una acción; el conocimiento del pasado, en una genealogía; la perspectiva futura, en un dispositivo. Para quienes proceden del marxismo militante de los años 60 (y no de las tradiciones dogmáticas caricaturescas de la Segunda y la Tercera Internacional), el punto de vista de Foucault se percibe, de forma natural, como absolutamente legítimo; se corresponde con la percepción del acontecimiento, de las luchas, y de la alegría de arriesgarse fuera de toda necesidad y de toda teleología preestablecida. En el pensamiento de Foucault, el marxismo queda completamente desmantelado, ya sea desde el punto de vista del análisis de las relaciones de poder o de la teleología histórica, del rechazo del historicismo o de cierto positivismo; pero, al mismo tiempo, el marxismo se ve también reinventado y remodelado desde el punto de vista de los movimientos y de las luchas, es decir, desde el punto de vista, en realidad, de los sujetos de tales movimientos y tales luchas: porque conocer es producir subjetividad. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: biopoder, Biopolítica, Comunismo, Filosofía, Imperio, Michel Foucault, Posestructuralismo, Subjetivación, Tecnologías del Yo, Toni Negri
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Octubre 25, 2009 por colaboratorio1

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El 5 de julio de 1946, una bailarina del Casino de París, llamada Micheline, presenta el “más pequeño traje de baño del mundo”: fue diseñado por Louid Réard, especialista en maquinaria recicladora de ropa interior, y lo llamará Bikini, nombre del atolón donde los americanos acababan de realizar sus nuevos ensayos nucleares. Nagasaki no había sido suficiente. Los tests se habían demostrado finalmente letales por la carbonilla radioactiva para personas que se encontraban muy alejadas del lugar de la explosión. El locutor de radio Kuboyama, además, falleció en el acto. ¿Nuestro fabricante no vio acaso una oportunidad comercial? ¿No demostraba que las cenizas radioactivas podrían llegar hasta nuestras playas? Los americanos llamaron a sus bombas, “Little Boy” o “Grandpa”. Ahora se imponía una familiarización inversa: no era la bomba la que tenía un nombre común, era la bañista quien debía convertirse en una “bomba sexual”. Designar el objeto no en términos de vida y de intimidad sino de explosión y muerte no es para nada inocente. Es cuando menos un mal augurio, y convendría escribir toda una estética sobre el “pasárselo bomba”, desde la juerga entre amigos hasta el atentado suicida pasando por el dripping y el zapping, para comprender hasta que punto los tres pequeños triángulos sostenidos por hilos son el signo, como una estrella de David explotada, de la desesperante amenaza atómica.
Sucede que ya no vivimos en una época, sino en su prórroga. Günther Anders ya nos advirtió: nuestra existencia transcurre no solo bajo la inminencia de una muerte individual, sino de una destrucción planetaria. Su obra se esfuerza por sacar todas las consecuencias posibles de lo dicho. Como ya tiene sus años, sobre una cuestión tan actual, la podríamos creer obsoleta. Pues ni mucho menos. Durante mucho tiempo guardada en la sombra, como un gran vino de reserva, ha mejorado para ahora ofrecernos la sobriedad propia del momento de resaca de una borrachera. No es el entusiasmo ni el furor del momento lo que nos preocupa sino la excepcional pertinencia de conceptos que dominan el panorama actual y señalan a lo esencial. A este rigor se une la grandeza de un estilo que sabe conjugar la exposición con la palabra, el silogismo con la anécdota, la seriedad con el humor, con una mezcla de profundidad sutil y de alegría angustiosa que recuerda a Kierkegaard.
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Etiquetas: Decrecimiento, Ecología, Filosofía, Günter Anders, Heidegger, Marx, Situacionismo, Teoría Crítica
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Octubre 23, 2009 por colaboratorio1

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Traducción del francés: Diego L. Sanromán.
Resumen: Spinoza no elaboró un gran pensamiento sobre el comercio, pero lo practicó activamente. El presente artículo mide el impacto de dicha práctica sobre su filosofía política, tomando en consideración el modo en que la historia de las ideas se articula con la historia del autor e investigando cómo la elaboración de una metafísica del comercio le lleva a evacuar los negocios de su antropología.
“[…] en esta gran ciudad en que me encuentro, no habiendo hombre alguno, salvo yo, que no se dedique a los negocios, cada cual se halla tan atento a su provecho que bien podría yo permanecer aquí toda mi vida sin ser jamás visto por nadie. Me paseo todos los días entre la confusión de este gran pueblo, con tanta libertad y relajo como podríais hacerlo vos por vuestras alamedas, y no considero a los hombres que veo de manera distinta a como haría con los árboles que se hallan en vuestros bosques o a los animales que en ellos pacen”. (1)
Cuando Descartes habla de Ámsterdam, es para maravillarse de que haya tantos comerciantes. Lo que le maravilla de los comerciantes es que no son ni filósofos ni teólogos; no son, a sus ojos, más que una multitud sin unidad, en la que cada cual se preocupa de sus propios asuntos. En la medida en que la actividad filosófica no afecte a sus beneficios, no representan ninguna amenaza para el pensador. De esta completa alteridad entre los comerciantes y el filósofo puede, pues, nacer una suerte de idilio en negativo, un amor en ausencia en el que los unos y los otros gocen de esa libertad que se reconocen en una recíproca indiferencia.
Ahora bien, es en este medio de una inocencia tan bucólica en el que nace Spinoza un año más tarde, de un padre al que Descartes pudo haberse encontrado por la calle: un comerciante que, a partir de 1620, se dedica a la importación de frutos secos y de cítricos de España y Portugal, de aceite de Argelia, de pipas y de otras mercancías. Se sabe que el propio Spinoza dirigirá el negocio entre la muerte de su padre en 1654 y su excomunión de la comunidad judía en 1656. Durante dos años, pues, la sociedad Bento y Gabriel Espinoza fue dirigida por un futuro filósofo y, a la recíproca, se puede decir que el Tratado teológico-político y la Ética fueron escritos por un antiguo comerciante. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Clásicos Subversivos, Comercio, Filosofía, Filosofía Política, Maxime Rovere, Ontología, Spinoza, Spinoziana
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Octubre 3, 2009 por colaboratorio1

[Traducción del francés: Diego L. Sanromán]
Hace 25 años, Marx era considerado un perro muerto en el mejor de los mundos liberales posibles. Su espectro sonriente está hoy de regreso. Su actualidad es sencillamente la del capital mundializado.
En la época de la mundialización victoriana, “la inmensa acumulación de mercancías” estaba todavía en sus comienzos. Pero Marx no se contentó con explorar la gran pirámide. Su crítica de la economía política aspiraba a penetrar su secreto, a descifrar sus hieroglifos, a demostrar su lógica. Para superar sus propios límites, el capital está obligado a ampliar sin cesar el círculo de su acumulación y a acelerar el ciclo de sus rotaciones. Al hacer de todo mercancía, el capital devora el espacio y desquicia el tiempo. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Actualidad de Marx, Anticapitalismo, Crítica de la Economía Política, Daniel Bensaïd, Gestión Capitalista de la Crisis, Karl Marx, Marxismo, Trotskismo
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Septiembre 7, 2009 por colaboratorio1

En su vida intelectual el problema de lo político parece haber estado siempre presente. Por una parte, la intervención en los movimientos de las prisiones, de los homosexuales, de la autonomía italiana, de los palestinos; por otra parte, la problematización constante de las instituciones, que se busca y se entremezcla en su obra desde el libro sobre Hume1 hasta el libro sobre Foucault2 . ¿De dónde viene esta aproximación continua a la cuestión de lo político y cómo tal cuestión logra mantenerse siempre presente en el curso de su obra? ¿Por qué la relación movimiento-instituciones es siempre problemática?
Me interesaban los movimientos, las creaciones colectivas, y no tanto las representaciones. En las “instituciones” hay todo un movimiento que se distingue a la vez de las leyes y de los contratos. Al comienzo me interesé más por el derecho que por la política. Yo encontraba en Hume una concepción muy creadora de la institución y del derecho. Y lo que me gustaba en Masoch y Sade3 eran las concepciones completamente torcidas, del contrato según Masoch y de la institución según Sade, relacionadas con la sexualidad. Aún hoy, el trabajo de François Ewald para restituir una filosofía del derecho me parece esencial. No es que me interese la ley ni las leyes (ley es una noción vacía y leyes son nociones serviles) ni siquiera el derecho a los derechos; lo que me interesa es la jurisprudencia. Porque lo que verdaderamente es creador de derecho es la jurisprudencia. Sería importante que ella no sólo quedara confiada a los jueces. Los escritores deberían leer no tanto el código civil sino, sobre todo, los atados de jurisprudencia. Hoy, por ejemplo, se sueña ya con establecer el derecho de la biología moderna; pero todo en la biología moderna, en las nuevas situaciones que ella crea, en los nuevos acontecimientos que hace posibles, es asunto de jurisprudencia. Y de lo que hay necesidad no es de un comité de sabios, moral y pseudocompetente, sino de grupos de usuarios. Ahí es cuando se pasa del derecho a la política. En cuanto a mi paso a la política lo viví en carne propia en Mayo del 68, a medida que entraba en contacto con problemas precisos y gracias a Guattari, gracias a Foucault, gracias a Elie Sambar. El Anti-Edipo4 fue por completo un libro de filosofía política. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Control, Disciplina, Filosofía, Gilles Deleuze, Marxismo, Mayo del 68, Posmodernidad, Soberanía, Toni Negri
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Agosto 26, 2009 por colaboratorio1
EN EL CUARENTA ANIVERSARIO DEL ALUNIZAJE DE AMSTRONG, COLLINS Y ALDRIN

Multitud conmemora a su manera la llegada del hombre a la Luna. Os ofrecemos dos textos muy dispares, que además se acercan al acontecimiento de forma –por así decir- asintótica, bordeándolo, evitando el enfrentamiento directo.
El primero, por razones, obviamente cronológicas: cuando Clynes y Kline redactaron el texto, la conquista del espacio aún no era una realidad tangible, sino más bien un proyecto a largo o medio plazo en el que, por otro lado, los hombres de ciencia y los ingenieros estadounidenses se disputaban el prestigio internacional frente a la superpotencia enemiga, la URSS. El texto en cuestión (Cyborgs & Space) se publicó en forma de artículo en la revista Austronautics en septiembre de 1960 y es sobre todo conocido por ser el primero en el que aparece el término Cyborg en un contexto tecnocientífico. En él, los autores argumentan la necesidad de modificar el organismo de los viajeros espaciales por medios electro-químicos con el fin de permitir su adaptación a entornos cuyas condiciones difieren de las terrestres. Que yo sepa, es la primera vez que el texto se ofrece en castellano.
El segundo se publicó exactamente nueve años después del primero y apenas unos tres meses después del primer alunizaje. Apareció en las páginas del último número de la revista internationale situationniste y su autor es el venezolano Eduardo Rothe. Su contexto, perspectiva y orientación son, pues, muy diferentes del anterior. La lectura del acontecimiento es política, más que científico-ingenieril: la ciencia y la técnica modernas –viene a decir Rothe- han sido sometidas a las necesidades del capital; sin embargo, no se trata de una fatalidad: bastaría con liberarlas y reintegrarlas revolucionariamente en el marco de una comunidad de “amos sin esclavos” para que dejasen de ser instancias alienantes y se convirtieran en instrumentos de emancipación.
[Traducción de los textos: Diego L. Sanromán]
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LOS CYBORGS Y EL ESPACIO
Manfred Clynes & Nathan Kline (1960)
Los viajes al espacio suponen un desafío para la humanidad no sólo tecnológica sino espiritualmente, en tanto en cuanto invitan al hombre a tomar parte activa en su propia evolución biológica. Los avances científicos del futuro podrán ser utilizados para permitir la existencia humana en entornos que difieren radicalmente de aquellos producidos por la naturaleza tal como la conocemos.
La tarea de adaptar el cuerpo humano a cualquier entorno de su elección será cada vez más fácil gracias al creciente conocimiento del funcionamiento homeostático, cuyos aspectos cibernéticos, por el momento, sólo están comenzando a ser comprendidos e investigados. En el pasado la evolución operaba alterando las funciones corporales para adaptarse a diferentes entornos. Desde ahora, será posible conseguirlo hasta cierto punto sin alterar la herencia mediante modificaciones bioquímicas, psicológicas y electrónicas ajustadas al modus vivendi humano actual. [DESCARGAR TEXTO COMPLETO EN PDF]
- ARTÍCULO ORIGINAL EN INGLÉS.

LA CONQUISTA DEL ESPACIO EN EL TIEMPO DEL PODER
Eduardo Rothe (1969)
1
La ciencia al servicio del capital, de la mercancía y del espectáculo no es otra cosa que el conocimiento capitalizado, fetichismo de la idea y del método, imagen alienada del pensamiento humano.
2
Hace tiempo que el poder del conocimiento se ha transformado en conocimiento del poder. La ciencia contemporánea, heredera experimental de la religión de la Edad Media, cumple –en relación con la sociedad de clases- las mismas funciones: compensa con su eterna inteligencia de especialista la estupidez cotidiana de los hombres. Canta en cifras la grandeza del género humano, cuando no es otra cosa que la suma organizada de sus limitaciones y de sus alienaciones. [DESCARGAR TEXTO COMPLETO EN PDF]
[Desearía agradecer la ayuda involuntaria e inconsciente que me ha prestado Igor Sádaba en la traducción del artículo de Clynes y Kline; unos cuatro o cinco párrafos de mi versión no son, en realidad, míos, sino suyos y pueden encontrarse en el segundo capítulo de su libro Cyborg. Sueños y pesadillas de las tecnologías. DLS]
Etiquetas: Astrofísica, Astronáutica, Astronomía, Carrera Espacial, Cibernética, Ciencia, Crítica de la Técnica, Crítica de la tecnología, CTS, Cyborg, Eduardo Rothe, Fisiología, Internacional Situacionista, Manfred Clynes, Nathan Kline, Situacionismo
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Agosto 20, 2009 por colaboratorio1

Multitud inaugura su BIBLIOTECA de libros en formato pdf. Ya hemos incorporado cerca de un centenar de títulos. Para hacer consultas, descargas o donaciones, sólo hay que hacer clic AQUÍ.
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“En este dossier se desarrollan dos tesis en principio contrapuestas: por una parte se afirma la especificidad de determinados territorios chilenos, para los cuales el golpe de 1973 no es seña de ruptura desde el estado de derecho a la violencia, sino continuidad de esta última; por otra parte se afirma que la muerte de Allende prefigura la irrepresentabilidad de las experiencias fundadoras de una nueva era de la dominación a escala incluso planetaria. Pero esta contraposición puede ser reordenada desde el punto de vista de las luchas sociales que también es desarrollado en el dossier. El aporte que queremos leer, es precisamente el de una memoria descargada del rol socioterapéutico que suele desprenderse de los análisis del golpe de 1973 realizados por la izquierda. Esto posibilita un dossier que ya no separa la “lucha por la memoria” de la “memoria de la lucha”. La figura del Presidente Allende funciona como el sello de agua de todas estas escrituras; ninguna venera su memoria, pero está en la filigrana de todas ellas. Cuando la escritura funciona como un agenciamiento, es decir como una mudanza operada por fuerzas heterogéneas, Allende aparece como un tensor de los relatos; lo hace desde sus múltiples faltas: la consecuencia de un líder político que se extraña en tiempos de pospolítica; pero también su falta de atención con las potencias autónomas del mundo popular. Allende le “hace falta” al agenciamiento político contemporáneo, pero allí mismo lo pone en movimiento. “Un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo”, logró, en su radical faltarse a sí mismo, jalonar el proceso de una política sin intérpretes, pero cargada de signos y futuros”.
DE LA PRESENTACIÓN. HAZ CLIC AQUÍ PARA ACCEDER AL ÍNDICE COMPLETO DE LA REVISTA.
Etiquetas: Biblioteca, Chile, De/rotaR, Libros, Recursos, Revistas, Salvador Allende
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Agosto 2, 2009 por colaboratorio1

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[Traducción del francés: Diego L. Sanromán]
La megamáquina infernal
Lewis Mumford, y aún más Cornelius Castoriadis, nos enseñaron que la máquina más extraordinaria inventada por el genio humano no es otra que la organización social misma. Después de la metáfora del organismo, la metáfora de la máquina ha sido utilizada ad nauseam para referirse a la sociedad. Lo cierto es que, conforme a la visión cartesiana del animal máquina, las dos metáforas remiten a una misma visión mecanicista de la sociedad.
El proyecto de racionalización siempre ha apuntado en último término, bien a través del orden técnico bien a través del orden económico, a la organización de la Ciudad. Frank Tinland señala, con razón, a propósito de la tecno-ciencia, que ésta de hecho siempre tiene que ver con un triángulo tecno-económico-científico [1]. La dinámica tecno-económica planetaria ha adquirido el aspecto de un macrosistema descentralizado bastante diferente de la megamáquina centralizada (como el Estado faraónico o la falange macedonia consideradas por Lewis Mumford), pero de buena gana la calificaría de infernal. Algo que merece ser precisado. Se trata, por un lado, de identificar dicha máquina, de especificar sus características y, por otro, de mostrar qué es lo que puede justificar el calificativo de infernal.
La máquina humana
El carácter maquínico del funcionamiento del mundo contemporáneo se manifiesta por el ascenso de la sociedad técnica y, al mismo tiempo, por el ascenso del sistema técnico, pero también por el hecho de que los hombres mismos se han convertido en engranajes de un gigantesco mecanismo. Cada vez con mayor razón se puede hablar de una cibernética social [2]. Ésta destaca, en un primer momento, por la emancipación, con respecto a lo social, de la técnica y de la economía y, más adelante, por la absorción de lo social por lo tecno-económico.
La emancipación y el desencadenamiento de la técnica y de la economía
Si la técnica es, en su esencia abstracta y, como tal, insignificante, tan vieja como el mundo, la aparición de una sociedad en la que la técnica ya no es un simple medio al servicio de los objetivos y valores de la comunidad, sino que se convierte en el horizonte insuperable del sistema, en un fin en sí misma, data del periodo de la ‘emancipación’ de las regulaciones sociales tradicionales, es decir, de la modernidad. No alcanza toda su amplitud más que con el hundimiento del compromiso entre mercado y espacio de socialidad realizado en la nación, o lo que es lo mismo, con el fin de las regulaciones nacionales, sustitutos provisionales y finalmente últimas secuelas del funcionamiento comunitario. Se puede datar con mucha precisión este salto, paso de la cantidad a la cualidad, de lo que ha dado en llamarse tercera revolución industrial. El coste de las técnicas, sus efectos positivos o negativos (piénsese en Chernobil), sus dinámicas son inmediatamente transnacionales. Si el mundo obedece a las leyes del sistema técnico, tal como las analiza Jacques Ellul, la capacidad de su legislador se encuentra reducida en igual medida. Lo que quiere decir que el soberano, ya se trate del pueblo o de sus representantes, se ve notablemente desposeído de su poder en beneficio de la ciencia y de la técnica. Las leyes de la ciencia y de la técnica se sitúan por encima de las del Estado. Es en gran parte por haber olvidado este hecho por lo que los totalitarismos del Este, que se encontraban en contradicción con las leyes de la ciencia y de la técnica tal como éstas funcionaban en el mundo moderno, terminaron por derrumbarse. Entre las consecuencias de este aumento del poder de la técnica se encuentra la abolición de la distancia, la creación de lo que Paul Virilio llama la ‘teleciudad’ mundial y el surgimiento de la ciudad-mundo, lo que provoca el efecto inmediato de un hundimiento del espacio político. “A partir del momento –declara Virilio- en que el mundo queda reducido a nada en cuanto extensión y duración, en cuanto campo de acción, de forma recíproca, no hay nada que pueda ser mundo; es decir que yo, aquí, en mi torreón, en mi ghetto, en mi apartamento (cocooning), puedo ser el mundo. Dicho de otro modo, el mundo está en todas y en ninguna parte. Esto fue lo que el feudalismo, más tarde la monarquía y finalmente la república rompieron” [3]. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Altermundismo, Crítica de la Economía Política, Crítica de la Técnica, CTS, Decrecimiento, Ecología, Posdesarrollo, Posmodernidad, Serge Latouche
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Julio 10, 2009 por colaboratorio1

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Subjetivación y no sujeto
No pretendo hacer una reconstrucción histórica del movimiento de autonomía, sino tan sólo tratar de comprender su especificidad histórica volviendo sobre conceptos como rechazo del trabajo y composición de clase. Los periodistas usan el término operaismo para designar un movimiento político y filosófico que apareció en Italia en los años 60. A mí no me gusta ese término porque reduce la complejidad de la realidad social al mero dato de la centralidad de los obreros industriales en la dinámica social de la modernidad tardía. La centralidad de la clase obrera ha sido uno de los grandes mitos políticos del siglo XX, pero el problema que nos tenemos que plantear es el de la autonomía del espacio social frente al dominio capitalista, y el de las diferentes composiciones culturales, políticas e imaginarias que elabora el trabajo social. Por eso prefiero emplear la expresión composicionismo para designar ese movimiento de pensamiento.
Lo que me interesa subrayar de la operación filosófica del llamado operaismo italiano es el desmontaje de la noción de sujeto que el marxismo heredó de la tradición hegeliana. En lugar del sujeto histórico, el composicionismo empieza a pensar en términos de “subjetiv/acción”. El concepto de clase social no tiene una consistencia ontológica, sino que debe entenderse como un concepto vectorial. La clase social es proyección de imaginaciones y proyectos, efecto de una intención política y de una sedimentación de culturas. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Autonomía, Cognitariado, Composición de Clase, Composicionismo, Franco Berardi 'Bifo', operaísmo italiano, Posoperaismo, Psicología crítica, Semiocapitalismo
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Junio 27, 2009 por colaboratorio1

En colaboración con la Universidad Complutense la editorial Plaza y Valdés publica en España y México el Diccionario Crítico de Ciencias Sociales, obra imprescindible para entender las posiciones teórico-prácticas en ciencias humanas, sociales y jurídicas, de especial y prioritario impacto en el espacio académico-investigador y profesional contemporáneos. La obra, en cuatro tomos, que se edita también como libro electrónico, está dirigida por Román Reyes, filósofo y sociólogo, rector del Euro-Mediterranean University Institute en la actualidad. Esta obra es fruto de su hercúlea capacidad de trabajo y organización, y lleva su espíritu sincero, lúcido, libre, poco convencional.
Como se afirma, paradójica pero acertadamente, en la presentación, “ésta pretende ser una edición completa de una obra compleja, por definición inacabada”. Con 432 firmas y 983 entradas, reedita los dos tomos ya publicados (Anthropos, 1988 y 1991), con un número considerable de actualizaciones y con nuevas entradas que desde entonces se han recibido o solicitado, equivalentes a un 50% de la obra. Es de agradecer que, en consecuencia, la editorial anuncie ya un quinto tomo (Anexo I) para enero de 2010. El mero hecho de que una obra, monumental además, se reedite acrecentada y up-to-date, después de veinte años, habla ya del valor que la comunidad intelectual le asigna. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Ciencias Nómadas, Ciencias Sociales, Diccionario Crítico, Isidoro Reguera, Jesús Ibáñez, Libros, Reseñas, Román Reyes, Sociología Crítica, Terminología
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Junio 20, 2009 por colaboratorio1

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[Traducción del francés: Diego L. Sanromán]
DEBORD Y NIETZSCHE
Parece difícil discernir hoy en día algo que pudiera corresponder al modelo de excelencia estética que Nietzsche definió con la expresión ‘gran estilo’. Desde luego que, en las distintas artes, continúan produciéndose obras que responden a los criterios de potencia contenida, rigor clásico y atrevida seguridad, pero, desgraciadamente, se imponen a la atención de los expertos y del público con mayor lentitud y dificultad que en el pasado, debido a la superproducción literaria, artística y cultural y, al mismo tiempo, al cinismo, a la superficialidad y la falta de sensibilidad que dominan en nuestros días. El ‘gran estilo’ implica y reclama, en efecto, una atención, un respeto, una memoria; en una palabra, una veneración. Criterios todos ellos –reconozcámoslo- que se adaptan mal al tono general de la experiencia cotidiana contemporánea, pero que, justamente en razón de su rareza, pueden convertir al ‘gran estilo’ en objeto de una búsqueda más diligente y de un celo más intenso del que se haya conocido jamás.
Se revela aún más difícil, ya no digo encontrar, sino hasta imaginar el ‘gran estilo’ como cualidad de una acción, de un comportamiento, o incluso de toda una existencia. En otros términos, como dice Nietzsche, no considerarlo ya simplemente como arte, sino como “realidad, verdad, vida”. El propio Nietzsche, por otro lado, nos enseñó a desconfiar por completo de acciones y comportamientos que se jacten de cualidades positivas al demostrar cómo, en la mayoría de los casos, aquello que los motiva depende de forma oculta de pulsiones de signo contrario. Como ejemplo particular, el filisteísmo de la canalla rica y ociosa que lleva a los altares la obra de Wagner representa exactamente lo contrario del gran estilo: el esnobismo cultural –como el propio término indica, ‘sine nobilitate’- constituye una manifestación de vulgaridad y ordinariez, de ostentación, que de hecho se encuentra en las antípodas de la simplicidad y la pureza del ‘gran estilo’. En cuanto al recorrido de una vida considerada en su conjunto, se diría que sólo algunas existencias breves pueden aspirar a tanto, como si la longevidad exigiese una prolongada práctica de la astucia, incluso la complicidad con una serie infinita de ignominias. ¡Y no es poco identificarlas como tales! Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Cardenal de Retz, Estética, Gran Estilo, Guy Debord, Heidegger, Internacional Situacionista, Mario Perniola, Mayo del 68, Nietzsche
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Mayo 24, 2009 por colaboratorio1

Vídeo de la entrevista realizada a Eduardo Rothe en Sevilla durante el encuentro ‘Mayo del 68: el comienzo de una época’, por Leónidas Martín, David Cortés y Amador Fernández-Savater
* * *
Eduardo Rothe se describe a sí mismo como ‘pescador y periodista’. En la actualidad es miembro del equipo de Andrés Izarra, ministro de Comunicación e Información del Gobierno Bolivariano de Venezuela. Ha tenido la cortesía de responder a nuestras preguntas sobre el proceso en curso.
Rouge et Vert: Eduardo, ¿puedes hablarnos de tu compromiso político y de las razones que te han llevado a integrarte en el proceso bolivariano?
Eduardo Rothe: Comencé a militar a la edad de 15 años, en la clandestinidad, dentro de las Juventudes del Partido Comunista de Venezuela y, más tarde, en el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Era un militantismo especialmente orientado hacia la acción armada y la agitprop, en el que había poca educación teórica. Tras la victoria de la Revolución en Cuba, pensábamos que la guerrilla iba a triunfar por todas partes, pero la derrota militar, la traición del PC y la ruptura entre la URSS y China contribuyeron fuertemente a nuestra desmovilización. Algo después conocí a un viejo camarada ruso, Marc Chirik, que procedía de la ultraizquierda francesa, y con el que otros jóvenes y yo mismo formamos un ‘círculo de estudios’ que se convertiría en el grupo consejista Proletario. En Europa, participé activamente en el Comité para el Mantenimiento de las Ocupaciones durante mayo del 68 y, después, en la Internacional Situacionista. Durante el periodo 1974-1976 proseguí mis actividades como militante en Portugal e Italia. En pocas palabras, al final recibí una educación radical.
Me integré en el proceso bolivariano con el objetivo de poner fin, de una vez por todas, al régimen anterior y, como trabajador del mar, para defender leyes vitales para los míos. La ofensiva enemiga separó los campos y, como decía el apóstol cubano José Martí, hay que ser a la vez del propio tiempo y estar con el propio pueblo y, si tal cosa no es posible, hay que estar con el propio pueblo. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Eduardo Rothe, Guy Debord, Hugo Chávez, Internacional Situacionista, Mayo del 68, Movimientos, Post-situacionismo, Revolución Bolivariana, Situacionismo, Venezue
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Mayo 21, 2009 por colaboratorio1

DISCUTE EL TEXTO EN EL COLABORATORIO DIGITAL ABIERTO
SOBRE LA DEGENERACIÓN DE LOS IDEALES REVOLUCIONARIOS ANTE EL FIN DE LA CLASE OBRERA EN OCCIDENTE
“La época actual es de aquellas en las que todo lo
que normalmente parece constituir una razón
para vivir se desvanece, en las que se debe
cuestionar todo de nuevo, so pena de hundirse
en el desconcierto o en la inconsciencia.”
Simone Weil
El 19 de julio de 1936 el proletariado español respondió al golpe de estado franquista desencadenando una revolución social. El 23 de febrero de 1981 tuvo lugar un golpe de estado ante la indiferencia más absoluta de los proletarios, quienes apenas movieron el dial de la radio o el mando del televisor. El contraste de actitudes obedece al hecho de que el proletariado era en el 36 el principal factor político social, mientras que en el 81 no contaba ni siquiera como factor auxiliar de intereses ajenos. Si el golpe del 36 iba en contra suya, el del 81 fue un ajuste de cuentas entre diferentes facciones del poder. Ni en los análisis más alarmistas la conflictividad obrera fue tomada en consideración por la sencilla razón de que era mínima. Los golpistas pasaron del proletariado porque no era más que una figura secundaria de la oratoria política, algo históricamente agotado.
Durante los años de la “transición económica” hacia las nuevas condiciones del capitalismo mundial –los 80– la clase obrera fue fragmentándose y resistiendo a escala local a su “reconversión” en clase subalterna, hasta el advenimiento de la huelga mediática del 14 de diciembre de 1988, que fue la señal de su liquidación como clase. En adelante nunca volvería a manifestarse de forma independiente, autónoma. El movimiento antinuclear y el movimiento vecinal habían acabado un lustro antes. Durante ese periodo se consumó la ruptura entre los obreros adultos, mejor situados en las fábricas, y los obreros jóvenes, peones y precarios, que impulsaron las primeras asambleas de parados. Esa fractura condujo a la crítica radical del trabajo asalariado, deteriorado en extremo, o lo que viene a ser igual, al rechazo del trabajo como actividad humana. Fue una auténtica ruptura, pues hasta entonces la conducta de los trabajadores se fundamentaba en una cierta ética del trabajo. Más o menos por ese tiempo se desarrolló fuera del mundo laboral un medio juvenil preocupado por la okupación, la represión, la contrainformación, el ecologismo, el antimilitarismo, el feminismo, etc., al que la movilización estudiantil de 1986-87 dio un fuerte impulso. Tras el sometimiento definitivo de los trabajadores a las nuevas condiciones económicas y políticas del capital, el centro de gravedad social se desplazó de las fábricas a los espacios de relación juveniles. En ese medio y en plena decadencia de las ideologías obreristas la cuestión social perdía su carácter unitario y se desagregaba, replanteándose sus pedazos como problemáticas particulares. Los jóvenes rebeldes ni tenían detrás una tradición de luchas sociales, ni podían atenerse a una ideología concreta, marxista o anarquista, y más allá de un vago antiautoritarismo no sabían qué hacer con el fardo de experiencias que la clase obrera les había librado gratuitamente; eran herederos involuntarios de tareas históricas imposibles de asumir dado la escasa profundidad de su crítica, la inestabilidad de sus efectivos y la estrechez de su medio. Todos los esfuerzos por coordinar actividades, fomentar debates y conectar con luchas urbanas tropezaron con los mismos problemas: la dispersión, la ausencia de pensamiento, el compromiso relativo, la falta de referencias, el enclaustramiento… Al no resolverse, conforme desaparecían las luchas reales el medio juvenil se estancaba y en él campaban a sus anchas la indefinición, la pose, los tópicos contestatarios y la moda alternativa. Se revelaba como un medio de transición para una vida adulta integrada, como el instituto, la FP o la universidad. La palabra revolución dejó de tener un significado preciso. Los intentos habidos entre 1989 y 1998 por superar ese impasse teórico fueron puramente organizativos, formalistas, a base de “campañismo” y encuentros, por lo que a la larga resultaron un fracaso. Así terminó lo que se conoció como “área de la autonomía.” Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Anarquismo, Crítica de la tecnología, Crítica de la Vida Cotidiana, Ecologismo, EDN, Estado Español, Liquidación, Movimiento Obrero, Post-situacionismo, Precariado, Proletariado, Situacionismo
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Mayo 9, 2009 por colaboratorio1
Cuarto texto de Ignazio Licata que publicamos en Multitud. Puedes encontrar los otros tres e información sobre el autor AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

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[Traducción del italiano: Diego L. Sanromán]
Quien hoy se dispone a calcular el mundo no puede hacerlo con distancia. Está obligado a incluirse a sí mismo en sus propios cálculos.
Ian McEwan, Niños en el tiempo.
Han pasado ya muchos años desde la publicación del célebre ensayo de C. P. Snow sobre las dos culturas. La reflexión sobre el papel de la ciencia en la cultura contemporánea se ha enriquecido con nuevos temas y las perspectivas se han multiplicado con el progreso de la investigación y su creciente impacto sobre el contexto socio-económico. Al mismo tiempo, por desgracia, se han ofrecido también soluciones fáciles y conciliaciones nebulosas; las primeras, por lo general, en el ámbito de una visión rígidamente monodisciplinaria de las relaciones entre actividades intelectuales diversas; las otras, inspiradas en un genérico holismo en el que toda especifidad cultural queda ajustada en nombre de una totalidad indiferenciada. Por un lado, las ‘epistemologías totalitarias’, que describen de forma ideal y estilizada la actividad científica, aunque, más bien, dotan de coartada a una industria de la ‘verdad’. Por otro, las posiciones ‘anything goes’, que muestran la desnudez autorreferencial de mucha ciencia hard, pero al precio de un melting-pot cultural que no resulta útil a nadie. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Cibernética, Ciencia, CTS, Epistemología, Física Cuántica, Filosofía, Ignazio Licata, Posmodernidad, Teoría de la Ciencia
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Mayo 1, 2009 por colaboratorio1
Andrea Fumagalli enseña Economía Política en la Universidad de Pavía. Sus investigaciones se centran en la transformación del capitalismo y en la hipótesis del capitalismo cognitivo. Ha sido de los primeros que ha defendido en Italia el establecimiento de una renta garantizada. Participa en la organización de la red EuroMayday. Recientemente ha publicado Bioeconomia e capitalismo cognitivo. Verso un nuovo paradigma di accumulazione, (Rome, Carocci, 2007) y, junto a Stefano Lucarelli, Basic Income and Productivity in Cognitive Capitalism ( Review of Social Economics, vol. 68, n° 1, marzo de 2008).

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[Traducción del italiano: Diego L. Sanromán]
Las transformaciones del mercado de trabajo de los dos últimos decenios han hecho urgente una redefinición de conjunto y una rearticulación de las políticas de welfare. Dicha cuestión no siempre ha suscitado el interés adecuado del pensamiento económico de izquierdas y alternativo. En el debate socio-económico actual, dos son las concepciones del welfare que, sobre todo, atraen la atención de los estudiosos y de la política: por un lado, el workfare y, por otro, el welfare público de inspiración keynesiana. Con el término workfare se hace referencia a un sistema de welfare no universalista de tipo contributivo (esto es, en el que cada uno recibe en función de cuánto da, como ya ocurre hoy con la reforma de la seguridad social), estructurado en torno a la idea de proveer una ayuda en última instancia allá donde se den condiciones existenciales que no permiten trabajar y, en consecuencia, acceder a aquellos derechos que sólo la prestación laboral está en condiciones de garantizar. La idea de workfare es, por otra parte, complementaria de los proyectos de privatización de buena parte del welfare público, empezando por la sanidad, la educación y la seguridad social. Tales proyectos encuentran hoy su fundamento en el llamado ‘principio de subsidiariedad’, según el cual, en las materias que no son de competencia propia exclusiva, pueden intervenir niveles superiores de gobierno (i.e., el Estado) sólo y en la medida en que se considera que los niveles inferiores (i.e., las Regiones) no están condiciones de conseguir los objetivos previstos de manera satisfactoria. Traducido a la práctica, esto significa que la intervención pública puede tener razón de ser sólo donde la iniciativa privada no está en condiciones o no considera conveniente intervenir. Mientras, por otro lado, el workfare tiene como objetivo inmediato y parcial sólo a quien se encuentra fuera del mercado de trabajo, como los parados y los jubilados que cobran las pensiones más bajas, y se basa en la neta distinción entre políticas sociales y políticas laborales. Un concepto, pues, meramente fordista con el añadido de un marco neoliberal conforme al modelo anglosajón: incentivos al trabajo y estado social mínimo. El protocolo sobre welfare, competitividad y mercado de trabajo del 23 de julio de 2007, destilado por el entonces ministro de Trabajo Cesare Damiano, quería representar su aplicación en Italia. El decreto 112 del último agosto, que anticipa las líneas de la Ley Presupuestaria para el trienio 2009-2011, sanciona su realización. Lo confirman los recortes en el gasto destinado a ciertos ministerios en el desarrollo de sus competencias: 8400 millones de menos para 2009, que se convertirán en 15600 millones en 2011. Lo confirma la reescritura del pacto de estabilidad con los entes locales (reducción de cerca de 3000 millones en 2009 y de 9000, en 2011) que traerá consigo la simpática consecuencia de aumentar las tarifas de los servicios públicos en perjuicio de los residentes o de proceder a ulteriores privatizaciones. Lo confirman también los recortes al fondo nacional para el sistema sanitario nacional, que conocerá, en 2009, una reducción del gasto sanitario de casi el 3% en términos reales y del 2% en 2011, con la consiguiente reducción de camas hospitalarias y de gastos para el personal (bloqueo de los turnos, redimensionamiento de los fondos para la contratación complementaria, etc.). Lo confirma el inicio de un principio de desmantelamiento de las universidades públicas en beneficio de su transformación en fundaciones de derecho privado (¡ni siquiera de derecho público!). Pero esto no basta, aún hay más. Como toda buena política de workfare exige, también están obviamente presentes las intervenciones en el ámbito del mercado de trabajo y de la subsistencia (aunque sólo para los ciudadanos italianos autóctonos). Y ahí tenemos, entonces, la controvertida norma sobre los trabajadores precarios, que tan sólo prevé una escasa compensación monetaria para los trabajadores con contrato de duración determinada en contencioso con los empleadores, y ya no su contratación, con lo que vuelve ‘legalmente’ estructural, vitalicia, la precariedad. Y, paralelamente, hace su aparición la limosna de una ‘social card’ (según el modelo de las cartillas de racionamiento del período bélico) que permite la adquisición de bienes alimentarios de primera necesidad a los indigentes. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Andrea Fumagalli, Cognitariado, Común, Comunismo, Crítica de la Economía Política, Economía, Economía del Conocimiento, Estado de Bienestar, Italia, Políticas Sociales, Posfordismo, Posobrerismo, Renta Básica, Renta Garantizada, Trabajo asalariado, Welfare State, Workfare
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Abril 7, 2009 por colaboratorio1

[Traducción: Diego L. Sanromán]
En los trabajos que reconstruyen la génesis del movimiento feminista apenas se citan las figuras de las mujeres anarco-individualistas de principios del siglo XX. Tal vez, porque, siendo hostiles tanto al régimen parlamentario como a la relación salarial, se mantuvieron al margen de los combates emprendidos por las feministas de la Belle Époque para la obtención del derecho al voto y por la mejora de las condiciones de trabajo de las mujeres; y acaso también porque, con excepción de artículos publicados en la prensa libertaria y de algunos panfletos hoy olvidados, dejaron pocas huellas escritas.
Estas mujeres, que no fueron ni reformistas ni revolucionarias, expresaron esencialmente su rechazo de las normas dominantes mediante prácticas tales como la unión libre, a menudo plural, la participación en experiencias de vida comunitaria y de pedagogía alternativa y, en fin, mediante la propaganda activa a favor de la contracepción y el aborto al lado de los militantes neo-malthusianos. Al evocar sus itinerarios y sus escritos, nos gustaría dotar de algo de visibilidad a estas “marginales” que desearon, sin dejarlo para hipotéticos mañanas de utopía, vivir libres aquí y ahora.
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Etiquetas: Albert Libertad, Anarquismo, Anarquismo Individualista, Anna Mahé, Anne Steiner, Émilie Lamotte, Clásicos Subversivos, Crítica de la Vida Cotidiana, Feminismo, Jeanne Morand, Rirette Maîtrejean, Situacionismo, Victor Serge
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Marzo 27, 2009 por colaboratorio1

RESUMEN: En el último tercio del siglo XIX, un grupo de economistas universitarios inició la denominada revolución marginalista en economía. Cuestionaron la teoría del valor trabajo y elaboraron la teoría subjetiva del valor que ejerció un fuerte influjo en el desarrollo del individualismo metodológico, dominante en la sociología occidental del siglo XX. La teoría de la utilidad marginan acentuó la invisibilidad del trabajador bajo el manto de seda del nuevo capitalismo especualitivo en expansión, pero propició también la llamada globalización neoliberal, reforzada ahora por la nueva cultura de la empresa, en la que se dan cita políticos, empresarios y banqueros ambiciosos.
El objetivo de este artículo es poner de manifiesto las relaciones complejas existentes entre las teorías económicas y las teorías sociológicas, así como objetivar algunos de los efectos de estas relaciones sobre la formación de algunas zonas de sombra de la vida social. Para ello me centraré en el concepto de renta no ganada, un concepto elaborado en el último tercio del siglo XIX por los socialistas de cátedra alemanes, integrados en la Escuela histórica de economía, concepto al que también recurrieron los socialistas fabianos, siguiendo la estela abierta por Henry George en Progreso y miseria para designar a las rentas obtenidas por los terratenientes de los arriendos de sus tierras, así como los representantes del solidarismo en la Francia de la IIIª República. Todos ellos siguieron la lógica de la ciencia social socialista, incluida la teoría marxista de la explotación, pero, a la vez, amortiguaron esta teoría para no cuestionar totalmente la coexistencia de la propiedad privada con la propiedad social, ni impugnar el funcionamiento del mercado. El concepto, hoy en desuso entre sociólogos y economistas, permite objetivar, en el marco de las actuales políticas neoliberales, la formación de una nueva cultura empresarial basada en la connivencia cada vez mayor entre los representantes políticos y los grandes centros internacionales del capital financiero. La asociación diferencial -me sirvo del concepto creado E. Sutherland para explicar el mundo de los delitos de cuello blanco- existente entre políticos, banqueros y especuladores que juegan con ventaja, no sólo refuerza el fuerte empuje del capitalismo especulativo en el marco del neoliberalismo, supone también una vía de deslegitimación de la democracia, pues la reprensentación política se convierte en un importante trampolín para los negocios privados (Sutherland, 1999)
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-ÁLVAREZ-URÍA EN DIALNET
Etiquetas: Karl Marx, Capitalismo, Sociología Crítica, Economía, Crítica de la Economía Política, Marginalismo, Edwin H. Sutherland, Delitos de Cuello Blanco, Saqueo Global, Neoliberalismo, Renta no Ganada, Carl Menger, Simon Clarke
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Marzo 24, 2009 por colaboratorio1
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No se pierdan el acontecimiento de la semana, del año, ¡del NUEVO MILENIO! ¡La edición comentada del
Manifiesto SCUM de Valerie Solanas se presenta por fin en Madrid!
El acto tendrá lugar el próximo viernes, 27 de marzo de 2009, a las siete de la tarde, en la librería de Traficantes de Sueños (C/ Embajadores, 35; Local 6). Se pondrá falta de asistencia a los ausentes.
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Marzo 7, 2009 por colaboratorio1

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Continuamos con la reedición de textos de o sobre la Corriente Crítica dentro de las Ciencias Sociales españolas. Ya hemos tenido ocasión de ofrecer trabajos de Luis Martín Santos y Jesús Ibáñez; esta vez, le toca el turno a Andrés Bilbao (1949-2002). Si quieres saber más sobre Bilbao, puedes leer los homenajes de Carlos Prieto y Agustín Morán. Si prefieres leer textos del propio Andrés, echa un vistazo a Dialnet.
I
Uno de los trazos con los que se suele definir la sociedad moderna es la secularización. Su significado genérico alude a la pérdida de relevancia social del pensamiento, la práctica y las instituciones religiosas, basadas en la creencia en una realidad sobrenatural. La noción de desacralización acompaña, algunas veces, a la de secularización, queriendo significar el despliegue de la crítica y la racionalidad, frente a la a-crítica aceptación de realidades exteriores que condicionan la vida de los individuos (1). Dentro de este amplio perímetro, la secularización ha sido uno de los focos de atención en el análisis de las sociedades modernas.
Con referencia a él se han señalado, también, tendencias contrarias. En repetidas ocasiones, se ha hecho referencia al índice creciente de afiliación a las Iglesias, en las sociedades desarrolladas (2). Los fenómenos de la religiosidad contracultural, así como la creciente influencia política de ciertas formas de protestantismo, serían síntomas de la persistencia de lo religioso, que llevan a cuestionar la equivalencia ente modernidad y secularización (3). Incluso esta misma presencia de lo religioso ha sido detectada en el corazón mismo de la racionalidad contemporánea, el grupo profesional de los científicos (4). Con carácter más general, Bellah ha proyectado la religión como un rasgo común a todas las formas sociales.
La presencia de lo religioso en las sociedades modernas ha sido objeto de diferentes aproximaciones. En unas, lo religioso es visto como un residuo que, tarde o temprano, terminará desapareciendo. En otras, lo religioso no es una dimensión residual, sino un acontecimiento que acompaña al propio desarrollo de la modernidad. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Andrés Bilbao, Crítica de la Economía Política, Crítica de la Religión, Economía, Marxismo, Racionalidad Instrumental, Secularización, Sociología Crítica, Teoría Crítica
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Febrero 24, 2009 por colaboratorio1
Nuestro amigo y buen camarada, el sociólogo chileno Rodrigo Sepúlveda, nos anuncia la aparición de la revista De/rotaR. Su primera entrega incluye un dossier dedicado al tema Representación y formas de vida, de cuya presentación hemos extraído lo que sigue:

“De los treinta y cinco años transcurridos desde la trágica inflexión del 11 de septiembre de 1973, emerge la imposibilidad de representarnos en la autosuficiencia de un pensamiento político trascendente. Es el mismo tiempo que ha descontado la categorías de un conocimiento seguro sobre la dirección del acontecimiento político. Pensar lo contrario, poner en práctica la representación sin cuestionarla, es negar el problema mismo de lo político, problema que paradógicamente domina aún el propio pensamiento autoprocalmado como radical. Sin una representación del mundo, efectivamente vivimos a la deriva, bajo el desgaste de las miradas programáticas y de las fórmulas para la acción; pero hay que calibrar las dificultades y las posibilidades implicadas en ésta pérdida. De ahí, entonces, que no pretendamos realizar una constatación o dignóstico acomodaticio de la “actualidad”, sino plantear la pregunta por su habitabilidad, teniendo claro que este es un ejercicio radicalmente implicado en la alteración de todo presente cerrado sobre sí mismo.
Esta llamada crisis de representación atraviesa las ofertas de sentido disponibles tanto por y para el campo de la/o política/o institucional, como por y para el campo de la producción de saberes (académicos). No se trata, sin embargo, de una problemática que afecte al saber (teoría) y la política (práctica) por separado, pues es dudoso que tal distinción haya alguna vez existido. El sujeto de la política o la política misma es una producción discursiva toda vez que ésta se juega en la materialidad de las relaciones sociales. De ahí que, como ha señalado Homi Bhabha, el “¿qué hacer? debe reconocer la fuerza de la escritura, su metamorfosidad y su discurso retórico , como una matriz discursiva que define a lo “social” y lo hace disponible como un objeto de y para la acción”. Leer el resto de esta entrada »
Etiquetas: Biopolítica, Chile, Indigenismo, Pensamiento Crítico, Pensamiento Poscolonial, Revistas, Rodrigo Sepúlveda
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