Archivos de la categoría ‘Mayo del 68’

GARCÍA CALVO EN SOL

26/05/2011

Sois la alegría, es la alegría de lo inesperado, de lo no previsto, ni por parte de las autoridades y gobiernos, ni por parte de los partidos de cualquier color, verdaderamente imprevisto: vosotros los mismos o casi todos, hace unos pocos meses o semanas, tampoco lo preveíais que pudiera surgir. Aunque esto es así, la alegría es lo inesperado y no hay otra alegría, no hay futuro, como repetiré ahora, sin embargo voy a decir algo que parece contradictorio, que es que yo estaba esperando esto desde hace cuarenta y tantos años, cuarentayseis. [vivas y aplausos]

Os cuento un poco cómo: por los años sesenta, como habéis oído los más jóvenes, empezó a levantarse por el mundo una oleada principalmente de estudiantes en las universidades, cámpuses y sitios así de Tokio, California… el sesentaycinco, en febrero, esa oleada llegó a Madrid; yo me dejé arrastrar por ella con mucha alegría, me costara lo que me costara; como sabéis la ola después siguió en Alemania con Rudi Dutschke el Rojo y después finalmente en Francia, con el famoso mayo francés, donde fue más o menos terminando la ola. Os voy a decir cómo entiendo yo que aquello del año 65 se relaciona con esto. Tal vez alguno de los más viejos o no tan viejos os lo podrán decir que aquí seguramente incluso los padres de los más viejos de vosotros eran en aquel entonces estudiantes en la ciudad universitaria de Madrid, corriendo conmigo delante de los guardias, que entonces se llamaban los grises… pero por mi parte os lo voy a decir: es que en aquellos años en el mundo avanzado o “primero” se estaba estableciendo un régimen, un régimen del poder, que es justamente éste mismo que ahora estáis padeciendo conmigo… Me callo un poco mientras… [mucho jaleo. Una voz: “No te calles, sigue!”] …se estaba estableciendo este régimen, que es el que hoy estáis padeciendo conmigo, y que es, para decirlo brevemente, el régimen, la forma de poder en que el Estado, la gobernación, la administración estatal está del todo confundida con el capital, con las finanzas, con la inversión financiera: enteramente confundida. [aplausos, gritos] Por tanto se puede decir que es el Régimen del Dinero, simplificando, y por tanto yo creo que muchos de vosotros por lo bajo estáis sospechando que es contra eso principalmente contra lo que os levantáis, contra lo que sentís ganas de gritar, de decir lo único que el pueblo sabe, que es decir ¡NO! [aplausos largos. Voces: “ahí está”]

Por tanto, aquello que me arrebató a mis treintaynueve años, hace cuarenta y seis, es lo mismo que ahora llega a su culminación, a su casi vejez: el régimen del estado-capital, el régimen del dinero, efectivamente da señas él mismo de estar cansado, con cosas como los cuentos de la larguísima crisis y cualesquiera otros que os lleguen, y con las cifras y estadísticas con las que cada día tratan de entreteneros para que no sintáis, no os deis cuenta de lo que está pasando por detrás de las cifras y de los nombres que gobiernos o partidos sacan para eso, para teneros entretenidos precisamente. De manera que es bastante lógico que me encuentre entre vosotros en este momento de, más que madurez, envejecimiento del régimen, como me encontraba en sus comienzos. Para mí el levantamiento de los estudiantes por el mundo en el 65 obedecía a que se daban cuenta de lo que nos venía encima; ahora vosotros habéis tenido mucha más cantidad de sufrimiento directo de lo que el régimen es, aunque lo llaméis con diferentes nombres a este sufrimiento, y por tanto es, al mismo tiempo que inesperado, lógico que os estéis levantando y voceando contra ello. (más…)

TAMBIÉN ha llegado Blanchot

02/11/2010

Escritor, crítico y periodista, Maurice Blanchot (1907-2003) es una figura a la vez destacada y enigmática en el pensamiento francés y la literatura del siglo veinte. Su obra ha tenido una gran influencia en la filosofía y la escritura de Foucault, Derrida, Jean-Luc Nancy y muchos otros. Sin embargo, su pensamiento político es menos conocido.

Su violenta radicalidad incomoda incluso a muchos de sus seguidores. Los textos y declaraciones reunidos aquí por primera vez fueron escritos para revistas efímeras e incluso a veces confidenciales y aparecieron firmados por muchas personas (para manifestar así un movimiento colectivo) o por nadie (para que cualquiera pudiera sentirse responsable).

Desde la afirmación del derecho a la insumisión en la Guerra de Argelia hasta la revuelta de Mayo del 68, Blanchot, maestro del lenguaje indirecto e inacabado, escribe palabras cristalinas y directas para invocar la fuerza común y anónima del rechazo, la fuerza amistosa del NO. Ese NO que no es la expresión de un juicio o de una condena desde la distancia, sino que es la efectuación de una ruptura.

Comunidad anónima de nombres, potencia del rechazo, muerte política, palabra infinita e incontrolable… Hoy, cuando se extiende por todas partes una atmósfera gelatinosa de posibilismo y consenso, las intervenciones de Maurice Blanchot tienen el poder de interpelar, interrogar y sacudir nuestro presente como si no hubiese pasado un solo día desde que fuesen escritas. No es poco.

La obra política de Blanchot va precedida de un magnífico texto introductorio de Marina Garcés, de Espai en Blanc. De la traducción sólo se me puede culpar a mí. Podéis leer algunas muestras de lo que os váis a encontrar en el libro AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

[Diego Luis Sanromán]

LA IDEOLOGÍA del fracaso – Diggers (1966)

17/12/2009

Traducción del inglés: Diego L. Sanromán

[…]

Si hay alguna diferencia, es muy leve. Los valores, objetivos, reacciones y actitudes del hipster y de la clase media (al igual que los de comunistas, fascistas, socialistas y monárquicos), ofrecen diferentes estilos, pero conducen al mismo fin: el éxito personal, nacional o racial. “Rien ne reussi comme le suces” [sic].

El hipster, de todos modos, provoca la indignación de sus aliados con su farsa de la ‘rectitud’ y su alienación de las normas sociales de moralidad y atuendo. Es la perfección del éxito: liberado de la inhibidora existencia de la conformidad burguesa y acomodado en una felicidad plena que combina el más alto placer material con una completa falta de compromiso con el humanismo de clase media.

Se le odia, se le teme y se le envidia. Es un tío que puede cantar sobre los males del mundo, la belleza del contacto, la delicadeza de las flores, y lanzar gritos sistemicidas mientras extrae su margen de ganancia en una economía de guerra y mantiene su confort al nivel de un consumidor de lujo. (Ah, perdona. Ya veo. El hipster educa a la masa y lo que cobra es algo anecdótico… en comparación con los millones de conversos a los que ha inspirado con su amor confeccionado. Eh, pues vale…).

Pues bien, cuando alguno de nosotros cae en la misma situación, bien por fama bien por fortuna, nos miramos y recordamos la ‘movida’ que nos sacó a la luz (0) y reaccionamos. Podríamos abrir centros de paz con nuestro dinero y contribuir a la causa de la libertad, o podríamos dejarnos caer en el “a quién la importa” y amasar fortunas, o podríamos retirarnos de nuevo y volver a los bosques, y contemplar el sinsentido de hacer lo que hacemos fuera del marco de una realidad que puede integrar y mercantilizar a cualquiera, cualquier cosa, en cualquier momento. Y entonces podríamos empezar a comprender que si no se lleva a cabo algún intento de manejar el mundo con amor, se saldrá de quicio y arrasará con todo, incluidos los bosques.

Y así, nos mantenemos al margen. No seguiremos, sencillamente no seguiremos jugando el juego. Regresamos a la próspera sociedad de consumo y nos negamos a consumir. Y nos negamos a consumir. Y hacemos lo que hacemos por nada. Sin duda, vivimos nuestra propuesta. Todo lo que hacemos es gratis porque somos unos fracasados. Como no tenemos nada que perder, nada perdemos.

No volverán a frustrarnos las románticas trampas de los mercaderes de la conciencia expandida. El amor no es un concierto con un bonito juego de luces a 3 pavos por cabeza. No es una Feria “Libre” del Artist Liberation Front (1) con puestos de comida y seudo-psicodelia. Es la Mime Troupe de San Francisco (2) dando Espectáculos Gratuitos en los parques, aunque se viera aplastada por una feroz deuda de 15000 dólares. Es Arthur Lisch, bajo una bandera azul en Hunters Point, rascando la herrumbre del monumento a Matthew Johnson (3), todos los días de dos a cinco. Es la comida gratuita en el Panhandle, donde todo el mundo puede hacer lo que quiera con la comida que se comparte. Es amor. Y cuando el amor hace lo que hace, lo hace por amor y se aleja de los falsos testimonios de los Chupapolis y de los Muertos Felices.

Mostrar amor es fracasar. Amar fracasar es la Ideología del Fracaso. Muestra Amor. Haz lo tuyo. Hazlo GRATIS (4). Hazlo por amor. No podemos fracasar. Y Mr. Jones nunca sabrá lo que está pasando aquí… ¿O sí, Mr. Jones? (5)

[Publicado en Berkeley Barb, Nov. 18, 1966. Firmado: George Metesky (6)]

 

NOTAS

(0) Cinco de los diggers originarios fueron detenidos, juzgados y liberados en noviembre de 1966 por haber interrumpido el tráfico en las calles del barrio de Haight Ashbury de San Francisco con su Intersection Game.

(1) ALF: Organización de artistas fundada en San Francisco en el año 1966 con el fin de prestarse apoyo mutuo y llevar a cabo acciones directas contra el establishment artístico. Su primera Free Art Fair tuvo lugar el 1 de octubre de 1966.

(2) Grupo de teatro-guerrilla encabezado por Ron Davies. Los diggers originarios estuvieron, de un modo u otro, implicados en las acciones de la SF Mime Troupe.

(3) Matthew “Peanut” Johnson: adolescente negro asesinado por la policía. Su muerte se encuentra en el origen de los motines de Hunters Points (San Francisco) y, en cierta manera, de los diggers como grupo autónomo.

(4) El lema de los diggers era, precisamente, “Everything is free, do your own thing”.

(5) Referencia a la canción de Bob Dylan Ballad of a Thin Man, incluida en el álbum de 1965 Highway 61 Revisited, cuyo estribillo dice: “Because something is happening here / But you don’t know what it is / Do you, Mister Jones?

(6) George P. Metesky (1903-1994), conocido también como Mad Bomber. Durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta puso 33 bombas en diversos lugares de la ciudad de Nueva York, 22 de las cuales explotaron causando una quincena de heridos.

*

Los diggers fueron un pequeño grupo de activistas del ámbito contracultural del San Francisco de la segunda mitad de los sesenta. Se hicieron sobre todo conocidos por poner en escena, aquí-ahora y sin mediaciones, el sueño de una vida libre y gratuita (free) (distribuyendo comida, abriendo tiendas en las que todo se regalaba, organizando fiestas multitudinarias…) y por reclamar la calle como teatro de sus acciones políticas, críticas, subversivas y festivas.

En fechas cercanas, la editorial Pepitas de Calabaza publicará Los Diggers. Revolución y contracultura en San Francisco (1966-1968) de Alice Gaillard. 

 

Texto original en inglés en www.diggers.org

Sobre Debord – Mario Perniola (1999)

20/06/2009

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[Traducción del francés: Diego L. Sanromán]

DEBORD Y NIETZSCHE

Parece difícil discernir hoy en día algo que pudiera corresponder al modelo de excelencia estética que Nietzsche definió con la expresión ‘gran estilo’. Desde luego que, en las distintas artes, continúan produciéndose obras que responden a los criterios de potencia contenida, rigor clásico y atrevida seguridad, pero, desgraciadamente, se imponen a la atención de los expertos y del público con mayor lentitud y dificultad que en el pasado, debido a la superproducción literaria, artística y cultural y, al mismo tiempo, al cinismo, a la superficialidad y la falta de sensibilidad que dominan en nuestros días. El ‘gran estilo’ implica y reclama, en efecto, una atención, un respeto, una memoria; en una palabra, una veneración. Criterios todos ellos –reconozcámoslo- que se adaptan mal al tono general de la experiencia cotidiana contemporánea, pero que, justamente en razón de su rareza, pueden convertir al ‘gran estilo’ en objeto de una búsqueda más diligente y de un celo más intenso del que se haya conocido jamás.

Se revela aún más difícil, ya no digo encontrar, sino hasta imaginar el ‘gran estilo’ como cualidad de una acción, de un comportamiento, o incluso de toda una existencia. En otros términos, como dice Nietzsche, no considerarlo ya simplemente como arte, sino como “realidad, verdad, vida”. El propio Nietzsche, por otro lado, nos enseñó a desconfiar por completo de acciones y comportamientos que se jacten de cualidades positivas al demostrar cómo, en la mayoría de los casos, aquello que los motiva depende de forma oculta de pulsiones de signo contrario. Como ejemplo particular, el filisteísmo de la canalla rica y ociosa que lleva a los altares la obra de Wagner representa exactamente lo contrario del gran estilo: el esnobismo cultural –como el propio término indica, ‘sine nobilitate’- constituye una manifestación de vulgaridad y ordinariez, de ostentación, que de hecho se encuentra en las antípodas de la simplicidad y la pureza del ‘gran estilo’. En cuanto al recorrido de una vida considerada en su conjunto, se diría que sólo algunas existencias breves pueden aspirar a tanto, como si la longevidad exigiese una prolongada práctica de la astucia, incluso la complicidad con una serie infinita de ignominias. ¡Y no es poco identificarlas como tales! (más…)

EDUARDO ROTHE: De la Internacional Situacionista a la Revolución Bolivariana

24/05/2009

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Vídeo de la entrevista realizada a Eduardo Rothe en Sevilla durante el encuentro ‘Mayo del 68: el comienzo de una época’, por Leónidas Martín, David Cortés y Amador Fernández-Savater

* * *

Eduardo Rothe se describe a sí mismo como ‘pescador y periodista’. En la actualidad es miembro del equipo de Andrés Izarra, ministro de Comunicación e Información del Gobierno Bolivariano de Venezuela. Ha tenido la cortesía de responder a nuestras preguntas sobre el proceso en curso.

Rouge et Vert: Eduardo, ¿puedes hablarnos de tu compromiso político y de las razones que te han llevado a integrarte en el proceso bolivariano?

Eduardo Rothe: Comencé a militar a la edad de 15 años, en la clandestinidad, dentro de las Juventudes del Partido Comunista de Venezuela y, más tarde, en el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Era un militantismo especialmente orientado hacia la acción armada y la agitprop, en el que había poca educación teórica. Tras la victoria de la Revolución en Cuba, pensábamos que la guerrilla iba a triunfar por todas partes, pero la derrota militar, la traición del PC y la ruptura entre la URSS y China contribuyeron fuertemente a nuestra desmovilización. Algo después conocí a un viejo camarada ruso, Marc Chirik, que procedía de la ultraizquierda francesa, y con el que otros jóvenes y yo mismo formamos un ‘círculo de estudios’ que se convertiría en el grupo consejista Proletario. En Europa, participé activamente en el Comité para el Mantenimiento de las Ocupaciones durante mayo del 68 y, después, en la Internacional Situacionista. Durante el periodo 1974-1976 proseguí mis actividades como militante en Portugal e Italia. En pocas palabras, al final recibí una educación radical.

Me integré en el proceso bolivariano con el objetivo de poner fin, de una vez por todas, al régimen anterior y, como trabajador del mar, para defender leyes vitales para los míos. La ofensiva enemiga separó los campos y, como decía el apóstol cubano José Martí, hay que ser a la vez del propio tiempo y estar con el propio pueblo y, si tal cosa no es posible, hay que estar con el propio pueblo. (más…)

¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! Edgar Morin sobre Mayo

14/01/2009

morin

[Las dos primeras semanas de la revuelta] expresaron una aspiración que recorre la historia de la humanidad desde el anarquismo (libertad), el socialismo (justicia) y el comunismo (igualdad). Además de una explosión adolescente, hubo algo especial: la gente se hablaba en las calles de París, cosa que nunca hace, y las consultas de los psiquiatras se vaciaron. Todos curados. Luego la revuelta degeneró y la gente volvió al psiquiatra. Pero la aspiración sigue. Viviremos otros mayos del 68.

FUENTE 

SITIO DE EDGAR MORIN (INCLUYE ACCESO A SU BLOG)

¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! El placer de la metamorfosis política – Entrevista con Judith Revel y Jacques Rancière

17/10/2008

Jacques Rancière nació en Argel en 1940. En 1965 participó en el famoso seminario de Althusser del que saldría Lire Le Capital, aunque su contribución no aparece en la edición castellana del texto. Pronto se desmarca de su maestro y, entre 1975 y 1985, participa activamente en el colectivo ‘Les Révoltes Logiques’. En la actualidad es profesor emérito del departamento de filosofía de la Universidad de Paris VIII. Entre otros libros, ha publicado La Nuit des prolétaires (Fayard, 1981), Le Philosophe et ses pauvres (Fayard, 1983) ; La Mésentente. Politique et philosophie (Galilée, 1995), Aux bords du politique (La Fabrique, 1998), Le Partage du sensible. Esthétique et politique (La Fabrique, 2000), La Fable cinématographique (Seuil, 2001), Malaise dans l’esthétique (Galilée, 2004), La Haine de la démocratie (La Fabrique, 2005).

Judith Revel nació en 1966. Es filósofa, italianista y traductora. Fue profesora de la Universidad de Roma entre 1992 y 2004. Ha centrado su trabajo en la investigación del pensamiento de Michel Foucault y en los cambios en la teorización de lo político antes y después de Mayo del 68. Forma parte del Buró Científico del Centro Michel Foucault y del equipo de investigación “La bibliothèque foucaldienne. Michel Foucault au travail” y, desde 2008, del Consejo Doctoral de la Universidad Nacional de San Martín (Buenos Aires). También es miembro de la revistas Posse y Multitudes. Ha publicado Le Vocabulaire de Foucault  y The Vertical Thought: an Ethics of Problematization.

 

 

[Traducción: Diego L. Sanromán]

La celebración del cuarenta aniversario de Mayo del 68 –libros, programas, coloquios- toca a su fin. ¿Qué opinión os inspira este diluvio de análisis?

Jacques Rancière: Las celebraciones vuelven cada diez años, pero el aniversario ha tomado un relieve particular en razón de la voluntad de “liquidación” de la herencia del 68 por parte de Sarkozy, que podía hablar así porque una cierta liquidación, la llevada a cabo por la izquierda, ya se había producido. Ahora tenía que venir el entierro. Sin embargo, se ha visto cómo reaparecían testimonios que volvían a poner en escena lo real del acontecimiento. Parecía bien establecido que el 68 había sido el desahogo de unos jóvenes con pelo largo y guitarra que luchaban por la liberación de las costumbres, pero hemos visto resurgir las dimensiones política, obrera e internacional del acontecimiento y del tiempo que éste abrió. Todo aquello que un trabajo de cuarenta años había borrado ha vuelto a salir a la superficie.

Judith Revel: Yo tengo una relación personal con el 68: soy casi contemporánea del acontecimiento; y estos cuarenta años del 68 son, por decirlo así, también los míos. Ahora bien, hay una cosa que me choca: jamás se ha estado tan cerca de hacer del 68 un objeto de reflexión historiográfica y, al mismo tiempo, jamás nos hemos visto tan desbordados por relatos privados que pretenden, precisamente porque son privados, “decir la verdad sobre el 68”. Este retorno arrollador del testimonio es apasionante y difícil: apasionante porque yo misma debo construir un objeto del que no he tenido experiencia directa y del que, sin embargo, soy hija; difícil porque a menudo se escucha: “No puedes entenderlo, tú no estabas allí”, o porque se nos reprocha el habernos beneficiado de los logros del 68 sin haber participado en las luchas: una generación de hedonistas mimados y egoístas, en suma.

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ENTREVISTA CON ÉTIENNE BALIBAR. Del 68 a la crisis de la izquierda.

05/09/2008

Traducción: Diego L. Sanromán.

Hay acontecimientos capaces de establecer periodos, de distinguir entre un antes y un después. Acontecimientos que cambian el curso de la historia y son recordados como tales. El 68, cuyo cuadragésimo aniversario se celebra ahora, se encuentra entre ellos. Lo recordamos, sin embargo, no con nostalgia, sino con la mirada crítica de quien lee el presente dentro de las contradicciones abiertas en el pasado. Ésta es precisamente la orientación de Étienne Balibar que, como protagonista del 68 y discípulo, al mismo tiempo, de Althusser, conocido crítico de aquel movimiento, considera las ambivalencias entre impulso antiautoritario y disciplina de la organización, entre ruptura revolucionaria y prácticas reformistas. El 68 como prisma a través del cual leer el presente: la crisis de la izquierda, el giro populista en la Europa contemporánea, el resurgir del fantasma del Estado. De estas cuestiones hemos hablado con Balibar con ocasión de un seminario sobre los cuarenta años del 68 en el Birbeck College de Londres.

El 68 es un punto de inflexión a nivel global. ¿Es posible leer hoy, partiendo de aquellos acontecimientos, la crisis de la izquierda en Europa como resultado del desafío lanzado por los movimientos a partir del 68?

El 68 es el acontecimiento por excelencia. Algunos, como mi amigo Immanuel Wallerstein, hablan de revolución: una explosión contra los poderes, en un espacio de tres o cuatro años, irreductible a la Europa occidental o a la América del norte o del sur, o bien a los países socialistas. Es una extraordinaria concentración de acontecimientos que sugiere la idea de un antes y un después, y revela que la política, la sociedad, la cultura se han convertido en algo muy distinto del modo en que se concebían oficialmente; las izquierdas se ven forzadas a inventar algo nuevo que quizá todavía no han encontrado. Esto es lo que hace del 68 un acontecimiento. Se trata de la condensación en pocos días –o también en pocos meses-, como decía Marx, de cambios y conflictos que normalmente se desarrollan durante años. Por eso no se entiende el 68 si no se mira más allá del mayo francés, si no se lo lee como extraordinaria traducción de luchas, lenguajes, prácticas. Para mí, es la segunda experiencia política importante: ya habíamos tenido la guerra colonial; en nuestro caso, Argelia; para otros, Vietnam… Como francés que tenía 26 años en el 68, me inquieta un poco, pues, ese mito del mayo francés.

Entonces sólo entendemos el 68 si ampliamos la mirada a coordenadas espacio-temporales globales, aunque siga dándose una especifidad francesa…

 Es una especifidad que deriva de la forma del poder político: la figura extrañamente monárquica de De Gaulle que hace de catalizador en la convergencia entre movimientos estudiantiles, obreros en huelga y apoyo de la población, que cristaliza en los días de mayo. De Gaulle es expresión de una anómala combinación de modernismo tecnocrático y  económico y de arcaísmo político, con un poder radicado en el malestar de los franceses, derrotados durante la guerra, pero milagrosamente transformados en vencedores. Pero De Gaulle es un monarca envejecido, no entiende lo que sucede, como el rey que, en 1789, pregunta a su ministro: ‘¿qué es esta revuelta?’, y el ministro: ‘no es una revuelta, es una revolución’. No se da cuenta de que se ha reactivado una memoria remota: los obreros vuelven a ocupar las fábricas como en el 36; los estudiantes y los escritores, la actividad intelectual. Como dice Marx: la comedia se repite. Y recomienza la toma de la Bastilla, ahora transformada en la Sorbona o en el Teatro del Odeón. Recomienza la política permanente en las calles.

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¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! Afirmar la Ruptura – Maurice Blanchot (1968)

19/08/2008

Traducción: Diego L. Sanromán.

1. El fin último, es decir, también inmediato, evidente, es decir, oculto, directo-indirecto: afirmar la ruptura. Afirmarla: organizarla haciéndola cada vez más real y más radical.

¿Qué ruptura? La ruptura con el poder y, en consecuencia, con la noción de poder, y, en consecuencia, en cualquier lugar en que predomine un poder. Esto vale, sin duda, para la Universidad, para la idea de saber, para la relación de la palabra enseñante, dirigente y acaso para cualquier palabra, etc., pero vale todavía más para nuestra propia concepción de la oposición al poder, cada vez que dicha oposición se constituye en partido de poder.

2. Afirmar radicalmente la ruptura: esto equivale a decir (es el primer sentido) que estamos en estado de guerra contra lo que es, en todos lados y en todo momento, que no tenemos relación sino con una ley que no reconocemos, con una sociedad cuyos valores, verdades, ideal y privilegios nos son extraños, que nos las tenemos que haber con un enemigo tanto más temible cuanto más complaciente, con el cual debe quedar claro que, bajo ninguna forma, ni siquiera por razones tácticas, pactaremos jamás.

3. Producir la ruptura no es sólo apartar o intentar apartar de su integración en la sociedad establecida a las fuerzas que tienden a la ruptura; es hacer de tal forma que, cada vez que se lleva a cabo y sin dejar de ser rechazo efectivo, el rechazo no sea un momento solamente negativo. Ahí se encuentra, política y filosóficamente, uno de los rasgos más fuertes del movimiento. En este sentido, el rechazo radical, tal como éste lo produce y tal como también nosotros debemos producirlo, supera con mucho la simple negatividad, por más que sea negación incluso de lo que todavía no ha sido propuesto y afirmado. Poner en claro el rasgo singular de este rechazo es una de las tareas teóricas del nuevo pensamiento político. Lo teórico no consiste evidentemente en elaborar un programa, una plataforma, sino, al contrario, en mantener, al margen de todo proyecto programático e incluso de todo proyecto, un rechazo que afirma, en liberar o mantener una afirmación que no ordena, sino que desordena y se desordena, pues guarda relación con el trastorno y el desasosiego, o incluso con lo no-estructurable. Es a esta decisión del rechazo, que no es un poder, ni poder de negar, ni negación frente a una afirmación siempre previamente planteada o proyectada, a la que se designa cuando, en el proceso “revolucionario”, se hace intervenir a la espontaneidad; con la reserva de que dicha noción de espontaneidad es, en muchos aspectos, poco digna de confianza y vehículo de más de una idea dudosa: por ejemplo, cierta especie de vitalismo, de auto-creatividad natural, etc.

[Fuente: Maurice BLANCHOT, Écrits Politiques (1953-1993), Éditions Gallimard, Paris, 2008, pp. 182-3.]

- MÁS BLANCHOT EN AMPUTACIONES.

¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! Testimonios en la UNED: Agustín García Calvo, Carlos Moya, Jaime Pastor y Juana Salabert.

21/06/2008

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SPINOZIANA II: Althusser y Spinoza en Mayo del 68 – Joaquín de Salas

10/06/2008

Para entender el spinozismo que se practica hoy es necesario dar un rodeo por Mayo del 68 (después de M68 es posible empezar a entender a Spinoza al completo), e inversamente, para entender el Mayo del 68 que algunos calculamos porvenir, es preciso dar un rodeo por Spinoza (después de ese Spinoza completo es posible entender el carácter inaugural o revolucionario de M68). Expliquemos este galimatías.

 

Althusser y Spinoza en mayo del 68

1. SPINOZA EN MAYO

Spinoza fue un filósofo judío-holandés del siglo XVII, como todo el mundo sabe, extraño y anómalo a la vez: su obra, prácticamente toda ella póstuma, fue silenciada y perseguida durante más de un siglo hasta que casualmente fue rescatada en la Ilustración con motivo de la ya famosa polémica Jacobi-Lessing en 1780. A partir de ese acontecimiento, Spinoza se hizo un autor de culto al que le adjudicaban, unos a favor y otros en contra, el ser patrocinador de posturas ateístas o panteístas, materialistas o naturalistas, en fin, monistas e inmanentistas. Sobre esas preocupaciones puramente metafísicas e ilustradas, que son importantes pero que reflejan tan sólo la preocupación de un determinado tiempo, la modernidad, giraron varias generaciones de aislados spinozistas, valorando por sobre toda la obra del filósofo holandés, el TTP y las dos primeras partes de la Ética concernientes a “Dios” y al “Alma”.

En los años treinta del pasado siglo volvió a renacer el spinozismo, en el ámbito alemán también, siguiendo el estudio y sistematización académica de la obra de Spinoza realizada por Carl Gebhardt. En ese tiempo se abandonó la lectura racionalista y materialista de Spinoza para enfatizar el judaísmo y hasta el improbable misticismo que ocultaría su obra.

Años después, a principios de la década de los sesenta en París, en la École Normale Supérieure de la rue d’Ulm y bajo la dirección del filósofo Louis Althusser, volvió a practicarse intensamente el spinozismo, ya un tanto olvidado en la academia, pero esta vez centrando su mirada en cuestiones epistemológicas y de teoría del conocimiento que proporcionaba la lectura de la citada segunda parte de la Ética. Era tal el frenesí de la escuela althusseriana por deslindar ciencia de ideología y/o teoría de práctica, que creyó ver en los dos primeros géneros de conocimiento (la imaginación y la razón) descritos por Spinoza en esa segunda parte, toda una explicación de la relación de la Filosofía – que vendría a ser una teoría de la práctica teórica – con la ciencia.

La escuela formada en torno a Althusser estaba compuesta por decenas de enseñantes y alumnos, brillantes todos ellos en la medida en que la ENS era un centro elitista, y comprometidos con el marxismo y la acción teórica. La mayoría militaba en la UEC, rama estudiantil del PCF, del que Althusser era también militante, pero desde un principio marcaron cual era el enemigo a batir: la dirección revisionista y reaccionaria del partido y de sus organizaciones de masas. Su trabajo, titánico en parte, consistió en desmontar las tesis humanistas e historicistas que atravesaban la práctica y la teoría de los partidos comunistas occidentales, y la de los orientales, salvando tan sólo el modelo chino tras la Revolución Cultural y la labor anti-burocrática de su Joven Guardia Roja.

La acción de los althusserianos de la UEC destacaba por el éxito de sus Escuelas de Formación Teórica y por el afán de elaborar conceptos teóricos: a poder ser uno cada día. Se cuentan anécdotas de cómo alguno acusó a otro de haberle robado un concepto: el de causalidad estructural o metonímica por casualidad. Publicaban de continuo, y sus libros, densos y duros, eran devorados masivamente por los estudiantes franceses. Los althusserianos se beneficiaron de la publicidad gratuita que les proporcionaba el que se les consideraran “estructuralistas”, entonces corriente en boga, para renovar y poner al día el marxismo. “Para leer el Capital”, obra colectiva publicada en 1965, batió records de ventas a pesar de ser de lectura muy difícil para los que no estaban habituados al lenguaje, sutilmente spinozista, inaugurado por Althusser en su estudio de Marx.
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¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! El 68 en Traficantes de Sueños (Madrid)

14/05/2008

Conjunto de debates y conferencias en Embajadores 35 sobre el ’68 y los años 70 en Europa, y en los que participarán algunos de sus protagonistas. La primera cita tendrá lugar este 9 de mayo con Rossana Rossanda.

Los años salvajes. Del ’68 a la autonomía obrera

El ’68, los años setenta, las huelgas obreras, los motines de fábrica, la contracultura, el nacimiento del movimiento gay, el feminismo radical, las luchas antidisciplinarias contra el psiquiátrico, la cárcel, la escuela… Todo ello conforma la herencia genética, el resto que no por invisible deja de constituir todavía casi cualquier forma de política radical. Sin embargo, la celebración de los grandes acontecimientos, de los personajes y la banalización de las experiencias han tendido a cubrir estos episodios bajo el pesado polvo de la anécdota y de la literatura idealizante. Con estos ciclos de discusión y debate en torno a la historia salvaje de las décadas recientes pretendemos recuperar y revivir, en la medida de lo posible, lo que de actual e indomable permanece de aquella época.

Primera Parte. Mayo después de Mayo. A cuarenta años del ’68.

El ’68 fue quizás la primera revolución mundial de la historia. Recordada por los conocidos episodios de París, su impacto sacudió el planeta desde México hasta Japón, desde las aulas de las Universidades hasta las fábricas y las periferias obreras de las principales conurbaciones industriales. En esta ronda de debates tendremos la oportunidad de conocer algunas estaciones del ’68 más allá de los famosos sucesos del Barrio Latino: así por ejemplo el ’68 italiano, su declinación en el estado Español, el estallido de la Universidad de México y quizás una de las aventuras intelectuales más rádicales de la época: los situacionistas. Todas las intervenciones irán dirigidas a recuperar y analizar la actualidad de estas experiencias y lo que en ellas perdura como material reciclable para una política ajustada a nuestro tiempo.

Del laboratorio del 68 a la invención de una política antisistémica para el siglo XXI
Rossana Rossanda

Dirigente del Partido Comunista Italiano, del que fue expulsada en 1969 para fundar el periódico Il Manifesto, principal diario de la izquierda italiana de las últimas cuatro décadas. Su trayectoria corre en paralelo a los largos años de la insurrección italiana. En la actualidad continua en activo como una de las intelectuales radicales más importantes de ese país.
Viernes 9 de mayo, 19:00.

El ciclo situacionista entre la historia y la leyenda
Luis Navarro
Traductor de los situacionistas al castellano a través de la colección editorial Literatura Gris y de la creación y desarrollo del Archivo Situacionista Hispano.
Miércoles 21 de mayo, 19:00.

Actualidad y memoria la recepción del 68 en España
Montserrat Galcerán
Integrante de la Universidad Nómada, militante comunista durantes las décadas de 1960 y 1970, posteriormente activista de distintos colectivos sociales. Es además filósofa, y catedrática en la Universidad Complutense de Madrid.
Jueves 22 de mayo, 19:00.

El 68 mexicano de la ocupación de la UNAM a la masacre de Tlatelolco
Paco Ignacio Taibo II
Novelista, historiador y cronista. Participante en los acontecimientos del agitado ’68 estudiantil de ciudad de México, de cuyas viviencias es resultado el libro 68, publicado por Traficantes de Sueños
Viernes 23 de mayo, 19:00.

Segunda Parte. Luchas autónomas y antidisciplinarias en el Estado español

Los años setenta en el Estado español han pasado a la historia como el advenimiento tranquilo y responsble de la democracia. Todo lo más se reconoce la revuelta ingenua y «progre» de unos estudiantes que a pesar de su radicalismo inicial supieron moderarse y colaborar en la formación de unas instituciones «imprescindiblemente» modernas. Más allá, sin embargo, del pacto de silencio, la llamada Transición a la democracia oculta la explosividad de unas luchas que durante unos años pusieron en jaque las instituciones más elemantales de la sociedad: el régimen productivo centrado en la fábrica y el universo disciplinario que desde la escuela hasta la cárcel mantenía bien engrasada la producción de los sujetos. Sin en ese época hubo cambios positivos sólo en esas luchas se deben reconocer.

Los significados de la autonomía obrera a partir de la experiencia de Valladolid
Carlos Arridi participó en las asambleas de autónomos de Valladolid y posteriormente coloboró con la Coordinadora de Estibadores del Puerto de Barcelona. Actualmente es editor de Alikornio libros, editorial política destacada en la recuperación de las luchas y la teoría revolucionaria del siglo XX.
Miércoles 25 de junio

Luchas autónomas en los años setenta. Del antagonismo obrero al malestar social. Discusión a propósito del libro del mismo nombre
Santi López Petit y Marga Padilla militantes de la autonomía obrera durante la década de 1980, actualmente miembros de la Fundación Espai en Blanc desde la que se ha promovido la publicación de este libro y del archivo digital de la autonomía obrera (http://www.autonomiaobrera.net/)
Jueves 26 de junio

Libertarios y contraculturales. El asalto a la sociedad disciplinaria
Pablo Carmona Pascual
Miembro de Traficantes de Sueños, historiador e investigador independiente. Ha trabajado sobre algunos de los aspectos menos reconocidos de la Transición española: como el underground político de la época y las distintas trayectorias de los movimientos autónomo y libertario.
Miércoles 2 de julio

Con las venas abiertas. La COPEL y las luchas anticarcelarias en la Transición
Cesar Lorenzo
Investigador independiente ha trabajo especialmente sobre las organizaciones de presos durante la Transición española.
Jueves 3 de julio

De la antipsiquiatría a la psiquitrización de la sociedad.
Guillermo Rendueles y Manuel Desviat
Guillermo Rendueles es psiquiatra y profesor. Su obra camina a caballo entre la crítica de la práctica clínica y la crítica social.
Manuel Desviat es psiquiatra, hasta hace unos dos meses, director médico del Instituto Psiquiátrico Servicios de Salud Mental José Germain, Leganés, Madrid; consultor de OPS/OMS.

Viernes 4 de julio

- WEB DE TRAFICANTES.

¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! Japón. La protesta estudiantil en la década de los sesenta – Patricia G. Steinhoff (1999)

20/04/2008

Patricia G. STEINHOFF es Profesora del Departamento de Sociología de la Universidad de Hawai y Profesora Invitada en el Institutito de Ciencias Sociales de la Universidad de Tokio.

Traducción: Diego L. Sanromán.

 

Los estudiantes participaron intensamente en las dos olas de protesta social que abrieron y cerraron la década de 1960. Comúnmente se conocen como Ampo 1960 y Ampo 1970 porque la oposición al Tratado de Seguridad entre Japón y Estados Unidos [Nichibei Anzen Hoshô Jôyaku], o Ampo, se convirtió en un objetivo central de las protestas, en tanto que su revisión al final del decenio determinó su coordinación. Las protestas estudiantiles de finales de los 60 que precedieron al Ampo 1970 fueron mucho más extensas, complejas y violentas que las del Ampo 1960 y penetraron profundamente en las universidades japonesas, pero han recibido mucha menos atención por parte de los investigadores.

El legado del Ampo 1960

Las protestas del Ampo 1960 aportaron tres elementos claves a las protestas estudiantiles posteriores en esa misma década: organizaciones políticas a través de las cuales los estudiantes podían movilizarse para las acciones de protesta; la determinación de superar el fracaso del Ampo 1960 mediante la constitución de una campaña de protesta más poderosa para el Ampo 1970; y un peculiar repertorio de tácticas de protesta.

Los estudiantes miembros del Partido Comunista de Japón (PCJ) habían creado tras la guerra el sistema de asociaciones estudiantiles autónomas y controlado inicialmente su federación nacional, pero en 1958 la mayoría de sus principales líderes abandonó el PCJ para formar su propio “partido” de Nueva Izquierda independiente, que incorporó a las organizaciones de estudiantes. Junto con otro grupo independiente y parte de la organización estudiantil patrocinada por el Partido Socialista de Japón, constituyeron la Nueva Izquierda japonesa en 1960.

La Nueva y la Vieja Izquierda poseían organizaciones nacionales con estructuras duales similares, dentro de las cuales un “partido” de elite compuesto por estudiantes y antiguos universitarios proporcionaba orientación ideológica y continuidad a una organización de masas más amplia basada en las capillas de las diferentes unidades académicas universitarias. Cada organización disponía de una peculiar perspectiva teórica desde la cual podían formularse posiciones virtualmente sobre cualquier asunto político y todas competían con vigor enfatizando sus diferencias ideológicas y estilísticas. Las capillas estudiantiles aspiraban a controlar los gobiernos universitarios locales, lo que suponía el acceso a los recursos y a un foro más amplio para movilizar a sus compañeros.

Tras el fracaso de las protestas del Ampo 1960 para frenar la ratificación del tratado recién revisado, todas las organizaciones estudiantiles de la Nueva Izquierda lucharon por extraer lecciones para el futuro. Esto produjo disensiones internas y la aparición de facciones, aunque las organizaciones consiguieron sobrevivir ya fuese manteniéndose unidas o en grupúsculos separados. A mediados de los 60 emergieron de nuevo para comenzar a movilizar a una nueva generación de estudiantes y con el propósito de construir el activismo estudiantil mediante las campañas de protesta que precedieron al Ampo 1970.

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¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! Mayo del 68 en Babelia

19/04/2008

1. Rebeldes sin causa – José Luis Pardo.

2. Contestación mundial – Josep Ramoneda.

3. Instantáneas en sepia de un mes excepcional - Juan Goytisolo.

4. Praga y Memphis en Mayo – Antonio Muñoz Molina.

5. Mayo del 68 sigue siendo un ‘electroshock’ - Edgar Morin.

6. La elocuencia de las paredes - Fernando Savater.

7. Los ecos de la revuelta - Octavi Martí.

8. “Vietnam fue lo que tuvimos en vez de infancias felices” - Guillermo Altares.

9. Por un presente apasionante - Catherine François y Santiago Auserón.

10. El mapa de las protestas - J. M. Martí Font.

11. Una primavera que sobrevivió ocho meses - Ignacio Vidal-Folch.

12. ¿Marx, Mao, Marcuse? - Antonio Elorza.

13. Mayo en la Complutense - Raimon.

14. Un movimiento colectivo, autónomo, subterráneo - José Andrés Rojo.

15. Matanza en Tlatelolco - Elena Poniatowska.

16. Un valle de lágrimas - Ángela Molina.

17. ‘Baby Blue’… - Estrella de Diego.

18. La conciencia del cine - Jordi Costa.

19. Los Stones eclipsaron a los Beatles - Diego A. Manrique.

20. La banda sonora - Carles Gámez.

[El País, 19/04/2008]

¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! A propósito del 22 de marzo (Nanterre, 1968)

28/03/2008

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Traducción: Diego L. Sanromán 

El Movimiento del 22 de marzo tiene su origen en una prueba de fuerza desarrollada en Nanterre para responder a una provocación policial: el arresto de camaradas a causa de su acción militante en favor del FNL de Vietnam.

Nacido de tal acción, el 22 de marzo se define actualmente por algunos principios:

1. La unidad revolucionaria se construye directamente, en la acción, y no en torno a una línea política o a una ideología.
2. La condición previa de toda acción revolucionaria es el derecho a la palabra para todos.
Las masas no actúan más que si toman la palabra por sí mismas, directamente, sin intermediarios ni representantes. Lo que significa:
- la pluralidad absoluta de las tendencias y su derecho a la expresión;
- la revocabilidad de los responsables y el rechazo al acaparamiento de la información y del saber.
3. El acceso de las masas a la palabra y a la acción implica que ellas crean ahora sus propios órganos de expresión y de acción:
- los comités de acción en la base, autónomos con relación a toda organización política o sindical.
4. La destrucción práctica de todos los tipos de separación impuestos por la sociedad burguesa:
- abolición de las divisiones de tipo corporativo (estudiante, obrero, campesino, intelectual…);
- abolición de la división del trabajo y de la separación entre trabajo manual y trabajo intelectual;
- destrucción de toda jerarquía y de todo privilegio de los dirigentes fundamentados en una pseudo-competencia o en un pseudo-saber.
5. La gestión de las empresas por los trabajadores sobre la base de un poder obrero que no puede ser otra cosa que el poder de los comités de base.

Hasta ahora, las formas de acción del 22 de marzo han sido esencialmente:

- la protesta política activa: pegadas de carteles, mítines políticos;
- el bloqueo del funcionamiento de las instituciones burguesas mediante: la ocupación de locales; el sabotaje de los exámenes –es decir, los mecanismos de selección de los futuros cuadros de la burguesía: sus polis-;
- la lucha contra la represión mediante la acción directa en la calle: mítines, manifas, barricadas, etc.
- la organización de la lucha: creación de comités de acción revolucionaria, creación de comités de barrio, etc.

En cualquier nivel, la lucha no es revolucionaria más que si ataca al Estado burgués y capitalista y tiende hacia su destrucción. Por ejemplo, la gestión de las empresas por los trabajadores es indisociable de la abolición del Estado burgués.

Estas formas de acción sólo tienen valor de ejemplo. No pueden, en ningún caso, ser sistematizadas. El Movimiento del 22 de marzo niega, en efecto, la existencia de modelos de acción revolucionaria, pues es el estudio de las condiciones locales el que permite encontrar formas de acción adecuadas.

- MÁS SOBRE EL MOVIMIENTO 22 DE MARZO.

¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! ¿68 o años de plomo? La anomalía italiana – Cesare Battisti (2006)

21/03/2008

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Nacido en diciembre de 1954, Cesare Battisti abandona el instituto en la adolescencia y acaba en la cárcel en 1974 por delitos menores. Es allí cuando se convierte a la “lucha armada”. Procedente de una familia obrera que él presenta como “religiosamente comunista” y que venera a Stalin, Cesare, el último hijo nacido “por error”, mucho después de sus cinco hermanos y hermanas, se mantiene al margen de las Brigadas Rojas, especie de “PC armado” a sus ojos.

Pero gravita en la órbita más libertaria de Lotta Continua. A los 22 años, entra en la organización Proletarios armados para el comunismo (PAC): “Queríamos atacar los poderes establecidos con la ironía. Luego nos vimos abocados a la lucha armada. Era una trampa en la que caímos” dirá quince años más tarde, sin por ello renegar de su pasado.

Detenido en junio de 1979, en el marco de una investigación sobre el asesinato de un joyero de Milán que Battisti niega haber cometido, acaba en la sección de alta seguridad de la cárcel de Frosinone. Le condenan en mayo de 1981 a doce años de detención por “pertenencia a banda armada” y “tenencia de armas”.
SABER MÁS SOBRE BATTISTI.

Traducción: Diego L. Sanromán.

No tengo en modo alguno la intención de ofrecer un enésimo análisis de los años de plomo. No podría. Porque soy parte implicada, porque no soy historiador y, sobre todo, porque me es objetivamente imposible catalogar una herida en el cuerpo social italiano que todavía no ha cicatrizado. Y si me aventuro en este terreno resbaladizo es porque, desde que huí de Italia en 1981, durante mis veinticuatro años de exilio político y con la actividad literaria que vino después, he tenido que responder sin cesar a las mismas preguntas: “¿Por qué eres refugiado? ¿Cómo es posible, treinta años más tarde? ¿Qué pasó en la Italia de 1968?” Al intentar responder, siempre he tenido la impresión de que no daba la explicación correcta. No me las apañaba bien y, ciertamente, mi condición de refugiado me impedía ser claro. Uno ve mal cuando se encuentra todavía en plena carrera.

Ahora, que ya no me queda nada que defender y que ya nadie me plantea tales preguntas, intento responderlas de nuevo, consciente de que la naturaleza de este pasado reciente es demasiado compleja para ser resumida en unos pocos puntos. Numerosos intelectuales y artistas han intentado comprender y dilucidar aquel periodo, pero todos han fracasado, a pesar de la ventaja de la perspectiva. Unos, extraviándose en contradicciones; otros, cediendo a la parcialidad. Películas, libros, documentales y debates múltiples… Ha habido de todo sobre esos incomprensibles años 70. Pero el ruido sordo de una pieza faltante nos conduce siempre a la primera pregunta: “¿Qué es esa anomalía italiana del 68, conflicto cuyas consecuencias se retrasan mientras la Historia debe esperar para conocer las razones que lo desencadenaron?” Hasta entonces, quienes quieran saber, se verán obligados a recurrir a los testimonios de quienes estuvieron allí y a creer que hacen esfuerzos sinceros por mirar las cosas con distancia. Es lo que yo voy a intentar. Pero no en solitario.

En este rápido examen del panorama político italiano que dio a luz, en el seno de la Europa post-sesentayocho, a esa anomalía que se llama “los años de plomo”, me apoyaré sobre tres puntos. Mi compromiso con el movimiento de los años 70 y el papel que mi entorno familiar (una familia comunista, militante de primera hora, y mi hermano elegido en las listas del PCI) desempeñó en él. Me aprovisionaré, ampliamente y sobre todo, de argumentos extraídos de autores que jamás ocultaron su rechazo claro y determinado a las elecciones políticas, armadas o no, de la rebelión que había estallado en las calles italianas. Entre otros, Pier Paolo Pasolini, Sandro Penna o Mario Tronti. Lamento no poder citar con precisión las fechas de aparición de sus artículos o de sus declaraciones, pero no estoy en condiciones de procurarme tales datos. Sólo puedo contar, pues, con mi memoria. Espero que los interesados sepan perdonarme. Si he elegido a estos autores es, ante todo, porque siempre he admirado su capacidad crítica, y también porque, de este modo y en virtud de sus posiciones francamente hostiles a nuestra aventura armada, me pongo al abrigo de toda tentación de parcialidad.

Lo repito: no estoy en condiciones de proporcionar todas las referencias bibliográficas. Para empezar porque soy un prófugo y los bibliotecarios tienen una excelente memoria visual. Y en segundo lugar, porque dudo de poder encontrar los documentos que me interesan en el lugar en el que me hallo. Pero, sobre todo, no quiero verme ante un estante consagrado a la muy rica producción de estos autores. Terminaría por perder de vista mis propósitos iniciales, yendo de título en título, siguiendo a los autores de una época a otra, de la palabra que dice a la reflexión que interroga. El placer de la relectura. Algo muy hermoso y de lo más interesante, pero que no me facilitaría la tarea de hablar sin temor y de contárselo todo a mis amigos lectores. Todos sabemos que es precisamente cuando uno no se toma en serio cuando uno habla de verdad para que todo el mundo lo entienda. Por esta razón, en lugar de sumergirme en la obra meditada, considero más eficaz quedarme con la expresión más directa de los artículos y de algunos discursos improvisados por esos mismos autores en aquella época. El análisis de los comportamientos no es mi dominio. Soy novelista y me limito a explorar los sentimientos. Soy consciente de que no es fácil para mí acometer los años 70 después de lo que acabo de escribir, pero me siento más libre que nunca para dirigirme a aquellos que quieren saber. No tendré miedo, en beneficio de la claridad, de recurrir a lo fácil, a lo superficial. Si se hace intencionadamente, puede ser un formidable medio de expresión cuando uno tiene cosas que decir. ¿De qué sirve llenar página tras página si una no es más que la explicación de la anterior? Si eso fuera literatura, escribiría una novela por día. Me gusta escribir, abandonarme a la perversión de la escritura, gozar del placer obsceno de atrapar por fin la palabra que pasa una y otra vez como una mosca, y arrancarle hábilmente las alas y todo aquello que sobrepasa su desnudez primaria. Así es como quiero abordar mi explicación de aquella época para compartirla con aquellos a los que quiero y a los que, en su mayoría, no he vuelto a encontrarme. No esperéis, pues, discursos elocuentes ni la Palabra Única. La verdad no tiene cabida aquí.

Dejemos que la verdad alimente la fuerza prodigiosa de la juventud o que aumente la ceguera de los mayores. Si exceptuamos a los exaltados, que la hacen oscilar en toda ocasión, y a los iluminados, que la niegan por principio, la verdad se va encontrar pronto en el paro. Francamente, me resulta difícil imaginar una sociedad sin verdad. La verdad es indispensable, y uno no puede arrojarla a la basura porque haya un montón de imbéciles que la desearían Una, Única, Absoluta y barbuda como Dios. Es muy posible que tres cuartos de la población mundial jamás hayan sido tocados por la bondad divina, pero ¿qué persona podría sinceramente decir que no ha tenido nunca su pequeño momento de verdad?

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¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! Checoslovaquia: la construcción del Socialismo Democrático – Radoslav Selucký (1969)

20/03/2008

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Tres son las causas inmediatas de las transformaciones ocurridas en 1967-8 en la dirección del Partido Comunista Checoslovaco.

Una de ellas fue el Congreso de Escritores Checoslovacos, celebrado en el mes de junio, en el que se llegó a un conflicto entre la jefatura política y los escritores, quienes exigían que el socialismo se reformase internamente, que se realizaran modificaciones estructurales, y que no sólo se concedieran a los individuos libertades fundamentales, sino que se resolvieran también sus problemas vitales urgentes.

Este conflicto terminó con la victoria moral de los escritores. La jefatura política les pagó, sin embargo, en su forma habitual se expulsó del Partido a tres escritores; un cuarto recibió un severo correctivo del Partido, y otro perdió su puesto en el Comité Central del Partido Comunista Checoslovaco. El semanario Literární noviny no se pudo seguir publicando, y la actividad de la Unión de Escritores quedó paralizada porque la jefatura política no confirmó al recién elegido comité directivo de la Unión.

La segunda causa fueron las manifestaciones estudiantiles que se produjeron a finales de octubre de 1967 en el campus de los colegios mayores en la colina Strahov de Praga. Los estudiantes salieron a las calles con teas encendidas para protestar contra las míseras condiciones de sus colegios, en los que no había luz eléctrica ni funcionaba la calefacción. Estas manifestaciones originaron casi una crisis política la policía reprimió la manifestación con medios brutales y trató a los estudiantes como a enemigos de clase.

La tercera causa inmediata se cocía entre bastidores. En el pleno del Comité Central del Partido Comunista Checoslovaco, celebrado en octubre, se llegó a un conflicto entre Alexander Dubček y una parte del Politburó. Dubček criticó los métodos de trabajo del Partido, la actitud displicente de Novotný ante los problemas de Eslovaquia, y su falta de interés por analizar a fondo los agudos problemas sociales que amenazaban seriamente la estabilidad del régimen. Tras su discurso se produjo un violento intercambio de opiniones. La discusión se interrumpió con la decisión de reanudarla en una ulterior sesión del Comité Central en diciembre.

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¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE!

15/03/2008

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1789, 1830, 1848, 1870, 1917, 1934-1936, 1968… La superstición de las cifras, el hechizo de la fecha histórica. La Modernidad, que se supone fundada en una concepción lineal, progresiva y acelerada del tiempo, no ha dejado, sin embargo, de mirar por encima del hombro hacia el pasado, y no ha habido generación –cuando menos, europea- que no haya buscado inspiración para su emancipación presente o futura en las revoluciones de sus padres o de sus abuelos. Hasta los de 1789 creían estar reverdeciendo los laureles del mundo grecolatino.

Han pasado cuarenta años desde que comenzase el ciclo de luchas que generalmente queda comprimido en la fórmula de ‘mayo del 68’. Desde entonces para acá –si se exceptúa el caso italiano, con el que nos toparemos a menudo-, Europa no ha vivido nada semejante. Lo que significa que hay ya un par de generaciones que se ha criado en la normalidad recuperada y que no ha experimentado en primera persona nada que se parezca a un movimiento de rebelión colectiva como el que se produjo a finales de la década de los sesenta.

Por eso, mayo del 68 –fuera aquello lo que en realidad fuese- sigue siendo la revolución de los que ni siquiera habíamos nacido en aquellas fechas. De forma consciente o inconsciente, los movimientos contestatarios de hoy siguen explotando el semillero de prácticas –discursivas, de resistencia, de combate- que se ensayaron en las calles de París, de Berlín o de Milán hace ahora ocho lustros. Nuestras críticas, no ya a la vieja, sino a la viejísima izquierda proceden de ahí; los textos en los que nos apoyamos tienen, en su mayoría, como autores a gentes que estuvieron implicadas en los acontecimientos. Nos alimentamos de toda una mitología de mayo.

Y sin embargo, de las dos generaciones mencionadas, al menos la más joven conoce poco o nada de lo que ocurrió entonces. Hace un par de semanas, tuve ocasión de preguntar a un grupo de unos veinticinco jóvenes de en torno a los 18 años si había oído hablar alguna vez del mayo francés. Sólo uno de ellos sabía vagamente que algo había pasado con los estudiantes universitarios, y ese mismo tenía noticia de la existencia de una organización armada llamada Brigadas Rojas. Pero nada más. Poco antes, había planteado la misma cuestión a chavales de entre 16 y 17: los que se atrevieron a aventurar una respuesta confundían el mayo de 1968 con el de 1808.

Lo que me propongo, desde ahora y hasta donde me alcancen las fuerzas, es aprovechar la efeméride para recopilar documentos de todo tipo que tengan que ver de un modo u otro con las movidas de mayo. Seguramente se me colarán, en algún momento, reflexiones propias, pero procuraré en general dejar la palabra a quienes participaron en las revueltas; como diría Jean-Franklin Narodetzki, ‘sin ventrílocuo que hable en su nombre’. Los textos, imágenes, películas, etc. irán publicándose en paralelo o alternativamente en amputacioneS y Multitud. Huelga decir que cualquier ayuda, recomendación o crítica será bienvenida.

Abrimos fuego con una selección de pintadas parisinas y con un breve fragmento de Jesús Ibáñez sobre el fracaso / victoria de la Revolución de Mayo.

[Diego L. Sanromán


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