Antonio Negri, Autonomía, Autovalorización proletaria, Comunismo, Michael Hardt, Multitud, Poder Constituyente, Procomún

Commonwealth: El proyecto de una revolución del común

“¿Cómo podemos transformar la indignación y la rebelión en un proceso constituyente duradero? ¿Cómo pueden convertirse en poder constituyente los experimentos de democracia, no sólo democratizando una plaza pública o un barrio, sino inventando una sociedad alternativa que sea verdaderamente democrática? Éstas son algunas de las preguntas que investigamos y que intentamos responder en este libro”

Los lectores de Michael Hardt y Antonio Negri, ya disponemos del tercer libro de la trilogía iniciada con Imperio. Que aproveche.

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Clásicos Subversivos, Democracia radical, Filosofía

SPINOZIANA IV: El Acontecimiento Spinoza – Jérôme Ceccaldi (2000)

Traducción de Diego Luis Sanromán

1.

¿Actualidad de Spinoza? Si, como dicen, el campo filosófico se divide entre la fenomenología y la filosofía analítica, dejando algunos metros cuadrados al neokantismo y a los posmodernos, entonces Spinoza está incontestablemente de más. Destacar a Spinoza, tal como hacemos aquí, es en sí mismo una acto de resistencia y de afirmación intempestiva. Es afirmar el exceso del ser sobre la conciencia y el lenguaje, la ineficacia de las prescripciones de una razón pura práctica, la efectividad del deseo como realidad y producción de efectos.

No se trata, con todo, de reemplazar una hegemonía por otra, ni de producir el advenimiento de un reino. No somos los soldados del espinosismo. Ni refugio, ni tabla de salvación, ni nueva doxa. Ser espinosista no es una posición de repliegue o de defensa, es una actitud positiva de producción, es actualizar, al infinito y bajo diferentes formas, las potencialidades de los enunciados espinosistas, activar una disposición general del pensamiento, o reglas de formación de enunciados, por decirlo con términos de Foucault. Era necesaria una proposición sobre Spinoza para manifestar claramente, más allá de nuestro amor a los textos, un método de investigación y de reflexión: afirmar la subversión como proceso real, radicar la transformación en el ser, reanudar los lazos entre la política y la ontología contra los artificios del deber-ser y de la utopía. [1] Spinoza, pues, por método. […] Esta relación privilegiada se la debemos de forma notable a una cierta relectura de los textos iniciada, entorno a 1968, principalmente por Matheron y Deleuze. Después de 1968, nuestro Spinoza ya no es el de Hegel ni el de los románticos alemanes; es el Spinoza redescubierto por Matheron y Deleuze. Toda la investigación espinosista, en su gran diversidad, se ha desplegado desde entonces en el espacio abierto por estos dos comentaristas.

En un momento en el que la institución, kantianizada hasta los tuétanos, repite machaconamente a un Spinoza postcartesiano o, peor aún, neoestoico (con sus conceptos, además), resulta divertido recordar que, a la altura de 1968, dos comentaristas ya habían captado la originalidad de una filosofía de la potentia y sus variaciones. Individuo y comunidad se abre con la definición del conatus y el reconocimiento de su papel fundacional en la ética y en la política; el capítulo XVI de Spinoza y el problema de la expresión describe un mundo ético en el que las diferencias de potencia son el único principio discriminador.

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Antonio Negri, Lo común, Multitud

ALGUNAS REFLEXIONES sobre la renta durante la “Gran Crisis” de 2007 ( y siguientes) – Toni Negri

El siguiente texto cierra un volumen de autoría colectiva recientemente publicado por Traficantes de Sueños: La Gran Crisis de la Economía Global. El libro (en papel o pdf) puede adquirirse en la web de la editorial.

*

QUÉ ES LA RENTA, QUIÉN ES UN RENTIER, son cosas que sabemos todos. Todos hemos visto la cara, al menos una vez, del que te alquila el piso. Podemos haberlo odiado o envidiado; sea como sea lo consideramos alguien que —al menos en relación con nosotros— gana dinero sin trabajar.

En el Ancien Régime estaban vigentes las leyes de la renta. Las exaltaban los reaccionarios del tipo de Burke y Hegel, considerándolas naturales; las odiaban los discípulos revolucionarios de Rousseau, los reformistas ilustrados y los fundadores de los derechos del hombre. Los liberales ingleses y los filósofos kantianos pensaban que la libertad no podía sostenerse y desarrollarse sobre la base de la explotación de las riquezas heredadas: una riqueza «digna» debía, en cambio, fundarse en el trabajo. Por su parte, los estudiosos de las «riquezas de las naciones», los inventores de la economía política, fueron ambiguos en este tema: por un lado, en efecto, pensaron que la riqueza capitalista debía construirse contra la renta (y en el acto de identificar este camino consistió la verdad de la ciencia económica); por otro, no se ocultaron (aún si lo hicieran con frecuencia a sus lectores) que el desarrollo capitalista no habría tenido jamás la oportunidad de formarse y despegar con la fuerza con la que lo hizo de no ser por una violenta apropiación originaria, la cual había tenido lugar históricamente mediante la apropiación de lo común, de las tierras y del trabajo en la era de las enclosures. Sigue leyendo

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Antonio Negri

“Detrás de esta victoria, la gran lucha multitudinaria”. Entrevista a Antonio Negri sobre la victoria de Obama

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[Antonio Negri] Comencemos diciendo que en un país central del mundo, un país que fue central en la tragedia moderna de la esclavitud, hay una nueva “cara de color”, después de Lula, que accede al poder. Esto ya me parece algo muy importante, desde un punto de vista simbólico, y que le deja a uno absolutamente asombrado por su profunda radicalidad y novedad. Es un “sucio negrata” el que ha accedido al poder, y eso me parece algo absolutamente enorme.

Hace cincuenta años, esta lucha comenzaba en los Estados Unidos. Detrás de esta victoria lo que hay es la gran lucha multitudinaria, o mejor dicho, la suma de tres luchas: la lucha de clases, la lucha de género y la lucha “racial”. Sigue leyendo

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Teoría Queer

MULTITUDES QUEER. Notas para una política de los “anormales” – Beatriz Preciado (2004)

Beatriz Preciado nació en 1970. Actualmente enseña Teoría del Género en diferentes universidades nacionales y extranjeras, entre las que cabe destacar la Universidad de París VIII, L’Ecole de Beaux Arts de Bourges o el Programa de Estudios Intependientes del Museu d’Art Contemporani de Barcelona. Es autora del Manifiesto contra-sexual y acaba de publicar Testo yonqui.

Este artículo trata de la formación de los movimientos y de las teorías queer, de la relación que mantienen con los feminismos y del uso político que hacen de Foucault y de Deleuze. Analiza también las ventajas teóricas y políticas que aporta la noción de “multitudes” a la teoría y al movimiento queer, en lugar de la noción de “diferencia sexual”. A diferencia de lo que ocurre en EEUU, los movimientos queer en Europa se inspiran en las culturas anarquistas y en las emergentes culturas transgénero para oponerse al “Imperio Sexual”, especialmente por medio de una des-ontologización de las políticas y de las identidades. Ya no hay una base natural (“mujer”, “gay”, etc.) que pueda legitimar la acción política. Lo que importa no es la “diferencia sexual” o la “diferencia de l@s homosexuales”, sino las multitudes queer. Una multitud de cuerpos : cuerpos transgéneros, hombres sin pene, bolleras lobo, ciborgs, femmes butchs, maricas lesbianas… La “multitud sexual” aparece como el sujeto posible de la política queer. 

A la memoria de Monique Wittig

« Entramos en una época en que las minorías del mundo comienzan a organizarse contra los poderes que les dominan y contra todas las ortodoxias » Félix Guattari, Recherches (Trois Milliards de Pervers), 1973.

La sexopolítica es una de las formas dominantes de la acción biopolítica en el capitalismo contemporáneo. Con ella el sexo (los órganos llamados « sexuales », las prácticas sexuales y también los códigos de la masculinidad y de la feminidad, las identidades sexuales normales y desviadas) forma parte de los cálculos del poder, haciendo de los discursos sobre el sexo y de las tecnologías de normalización de las identidades sexuales un agente de control sobre la vida.

Al distinguir entre « sociedades soberanas » y « sociedades disciplinarias » Foucault ya había señalado el paso, que ocurre en la época moderna, de una forma de poder que decide sobre la muerte y la ritualiza, a una nueva forma de poder que calcula técnicamente la vida en términos de población, de salud o de interés nacional. Por otra parte, precisamente en ese momento aparece la nueva separación homosexual/heterosexual. Trabajando en la línea iniciada por Audre Lorde [1], Ti-Grace Atkinson [2] y el manifiesto « The-Woman-Identified-Woman » [3] de « Radicalesbians », Wittig llegó a describir la heterosexualidad no como una práctica sexual sino como un régimen político [4], que forma parte de la administración de los cuerpos y de la gestión calculada de la vida, es decir, como parte de la “biopolítica” [5]. Una lectura cruzada de Wittig y de Foucault permitió a comienzos de los años 80 que se diera una definición de la heterosexualidad como tecnología bio-política destinada a producir cuerpos heteros (straight).

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Clásicos Subversivos

CLÁSICOS SUBVERSIVOS – Cesare Beccaria (1733-1781)

“[...] Los entendimientos comunes no acostumbran [...] a discurrir sobre los objetos; por tradición, no por examen reciben de una vez por todas las impresiones, de modo que sólo se mueven a reconocer y remediar el cúmulo de desórdenes que los oprime cuando han pasado por medio de mil errores en las cosas más esenciales a la vida y a la libertad, y cuando se han cansado de sufrir males sin número.

Las historias nos enseñan que debiendo ser las leyes pactos considerados de hombres libres, han sido pactos casuales de una necesidad pasajera; que debiendo ser dictadas por un desapasionado examinador de la naturaleza humana, han sido instrumento de las pasiones de pocos. La felicidad dividida entre el mayor número debiera ser el punto a cuyo centro se dirigiesen las acciones de la muchedumbre.”

Cesare BECCARIA, Dei Delitti et delle Pene (1764). Traducción de Juan Antonio de las Casas (1774).

- Beccaria en la Wikipedia.

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Multitud

MULTITUD / CLASE OBRERA – Paolo Virno (2002)

 

Traducción: Diego L. Sanromán.

Existen algunas analogías y muchas diferencias entre la multitud contemporánea y la multitud estudiada por los filósofos de la política del siglo XVII.

En los albores de la modernidad, los ‘muchos’ coinciden con los ciudadanos de las repúblicas comunales anteriores al nacimiento de los grandes Estados nacionales.  Esos muchos se servían del ‘derecho de resistencia’, del ius resistentiae. Tal derecho no significa, banalmente, legítima defensa; es algo más fino y complicado. Utilizar el ‘derecho de resistencia’ es hacer valer, contra el poder central, las prerrogativas de una singularidad, de una comunidad local, de un gremio, es salvaguardar formas de vida ya plenamente afirmadas, es proteger costumbres ya enraizadas. Se trata, pues, de defender algo positivo: es una violencia conservadora (en el buen sentido, en el sentido noble del término). Tal vez sea el ius resistentiae, es decir, el derecho de proteger algo que ya existe y que parece digno de perdurar, lo que más acerque a la multitud del siglo XVII y a la multitud postfordista. Tampoco para esta última se trata de ‘tomar el poder’, de construir un nuevo Estado, un nuevo monopolio de la decisión política, sino de defender experiencias plurales, embriones de esfera pública no estatal, formas innovadoras de vida. No guerra civil, sino ius resistentiae.

Otro ejemplo. Típico de la multitud postfordista es provocar el hundimiento de la representación política; no como una gesta anarquista, sino como una búsqueda sosegada y realista de instituciones políticas que escapen a los mitos y ritos de la soberanía. Ya Hobbes hacía advertencias contra la tendencia de la multitud a dotarse de organismos políticos irregulares, que “no son por naturaleza otra cosa que alianzas, incluso, en ocasiones, una mera reunión de gentes que no están unidas por designio particular alguno, ni por obligaciones de los unos con respecto a los otros” (Leviatán, capítulo XXII). Pero es obvio que la democracia no representativa basada en el general intellect tiene una alcance distinto: nada de intersticial, marginal, residual; más bien, la concreta apropiación y rearticulación del saber / poder, hoy congelado en los aparatos administrativos de los Estados.

Vayamos ahora a la diferencia capital. La multitud contemporánea lleva consigo la historia del capitalismo. Lo que es más: se identifica con una clase obrera cuya materia prima está constituida por el saber, el lenguaje y los afectos. Quisiera disipar, en cuanto me sea posible, una ilusión óptica. Se nos dice: en el universo de los ‘muchos’ ya no hay lugar para los cuellos azules, todos unidos en un mismo cuerpo, poco sensibles al calidoscopio de las “diferencias”. Se equivoca quien afirma tal cosa. Es un error falto de imaginación: cada veinte años hay alguien que anuncia el fin de la clase obrera. Y, sin embargo, esta última no se identifica, ni en Marx ni en la opinión de cualquier persona seria, con una específica organización del trabajo, con un complejo específico de hábitos, o una mentalidad específica. La clase obrera es un concepto teórico, no una foto de recuerdo: designa al sujeto que produce plusvalía absoluta y plusvalía relativa. La noción de ‘multitud’ se opone a la noción de ‘pueblo’, no a la de ‘clase obrera’. Pertenecer a la multitud no impide en modo alguno producir plusvalía. Y, a la inversa, producir plusvalía no implica en modo alguno la necesidad de ser, políticamente, ‘pueblo’. Sin duda, desde el momento en que la clase obrera ya no es pueblo, sino multitud, cambian muchísimas cosas; para empezar, en las formas de organización y en el conflicto. Todo se complica y se vuelve paradójico. Cuánto más sencillo sería contarnos que ahora existe la multitud y no la clase obrera… Pero si lo que se quiere es simplicidad a toda costa, basta con echarse una botella de vino tinto al coleto.

Además, y dicho sea de paso, hay pasajes en el propio Marx en los cuales la clase obrera pierde los rasgos fisonómicos del ‘pueblo’ y adquiere los de la ‘multitud’. Tan sólo un ejemplo: el último capítulo del Libro I de El Capital (La teoría moderna de la colonización), en el que Marx describe la condición obrera en los Estados Unidos. Hay aquí grandes páginas sobre el Oeste americano, sobre el éxodo, sobre la iniciativa individual de los ‘muchos’. Los obreros europeos, expulsados de sus países por las epidemias, las hambrunas y las crisis económicas, van a trabajar a los grandes centros industriales de la costa este de los EE. UU. Pero, atención: se quedan allí algunos años, sólo algunos años. Después desertan de la fábrica y se adentran en el Oeste, en las tierras libres. Lejos de ser una cadena perpetua, el trabajo asalariado se presenta como un episodio transitorio. Aunque sólo fuese durante un ventenio, los asalariados tuvieron la posibilidad de sembrar el desorden en la férreas leyes del mercado de trabajo; abandonando la propia condición de salida, determinaron la escasez relativa de mano de obra y, en consecuencia, el aumento de los salarios. Al describir tal situación, Marx ofrece un muy vívido retrato de una clase obrera que es igualmente multitud.

- LEER VERSIÓN ORIGINAL EN ITALIANO.

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Antonio Negri, Comunicación, cooperación, Democracia alternativa, Democracia radical, Imperio, Lo común, Michael Hardt, Multitud, Poder Constituyente, Potencia, Producción biopolítica

SOBRE LA ALTERNATIVA VIVIENTE QUE CRECE DENTRO DEL IMPERIO: LA MULTITUD (Párrafos seleccionados del Prefacio del libro “Multitud: guerra y democracia en la era del Imperio”)

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Decimos lo mismo que dijimos cuando trajimos algunos párrafos del Prefacio de “Imperio” . Para los que el capitalismo deja sin tiempo para leerse un libro. En unos cuantos párrafos, unos minutos, os haréis una idea de quiénes somos la alternativa dentro del Imperio: Todos. La democracia absoluta: la de la multitud:  la de todos, hecha por todos y para todos. Para Todos: Todo.    

 

(…)

Este libro se enfocará en la multitud, la alternativa viviente que crece dentro del Imperio. Se puede decir, simplificando mucho, que hay dos caras de la globalización. En una cara, el Imperio extiende globalmente su red de jerarquías y divisiones que mantienen el orden mediante nuevos mecanismos de control y conflicto constante. Sin embargo, la globalización es también la creación de nuevos circuitos de cooperación y colaboración que se extienden entre naciones y continentes y posibilitan un ilimitado número de encuentros. Esta segunda cara de la globalización no es un asunto de que todos se vuelvan iguales; en realidad provee la posibilidad de que, mientras nos mantenemos diferentes, podamos descubrir la comunidad que nos permite comunicarnos y actuar juntos. Por ello, también la multitud debe ser concebida como una red: una red abierta y expansiva en la cual todas las diferencias pueden ser expresadas libremente e igualitariamente, una red que provea los medios de encuentro a fin de que podamos trabajar y vivir en común.

 

Como primera aproximación debemos distinguir a la multitud, desde un nivel conceptual, de otras nociones de sujetos sociales, tales como pueblo, masa y clase trabajadora. El pueblo ha sido tradicionalmente una concepción unitaria. La población, por supuesto, está caracterizada por todo tipo de diferencias, pero el pueblo reduce dicha diversidad a una unidad y vuelve a la población una única identidad: “el pueblo” es uno. La multitud, en contraste, es muchos. La multitud está compuesta por innumerables diferencias internas que nunca podrán ser reducidas a una unidad o una única identidad-diferentes culturas, razas, etnias, géneros y orientaciones sexuales; diferentes formas de trabajo; diferentes modos de vivir; diferentes visiones del mundo; y diferentes deseos. La multitud es una multiplicidad de todas estas diferencias singulares. Las masas también contrastan con el pueblo porque tampoco pueden ser reducidas a una unidad o identidad. Las masas ciertamente están compuestas de todo tipo y clase, pero en verdad no deberíamos decir que las masas están conformadas por diferentes sujetos sociales. La esencia de las masas es la indiferencia: todas las diferencias están sumergidas y sumidas en las masas. Todos los colores de la población se tornan grises. Estas masas son capaces de moverse al unísono sólo porque forman un conglomerado indistinto, uniforme. En la multitud las diferencias sociales permanecen diferentes. La multitud es multicolor, como la capa mágica de José. De modo que el desafío que impone el concepto de multitud es el de una multiplicidad social que tiende a comunicarse y actuar en común, conservando las diferencias internas.

 

Finalmente, debemos también distinguir a la multitud de la clase trabajadora. El concepto de clase trabajadora ha terminado siendo utilizado como un concepto exclusivo, no solo distinguiendo a los trabajadores de los patrones que no necesitan trabajar para mantenerse a sí mismos, sino también separando a la clase trabajadora de otros que trabajan. En su acepción más estrecha, el concepto es usado para referirse sólo a los trabajadores industriales, separándolos de los trabajadores de la agricultura, los servicios y otros sectores; en la más amplia, clase trabajadora se refiere a todos los trabajadores asalariados, separándolos de los pobres, los trabajadores domésticos impagos y todos aquellos que no reciben un salario. La multitud, en contraste, es un concepto abierto e inclusivo. Intenta capturar la importancia de los recientes cambios de la economía global: por un lado, la clase trabajadora industrial ya no juega un papel hegemónico en la economía global, aunque su número no haya disminuido en el mundo; y por otro lado, hoy la producción debe ser concebida no meramente en términos económicos sino como producción social-no sólo la producción de bienes materiales sino también la producción de comunicaciones, relaciones y formas de vida. La multitud está entonces compuesta potencialmente por todas las diferentes figuras de la producción social. Nuevamente, una red distribuida como Internet es una buena imagen inicial para la multitud, porque, primero, los diversos nodos se mantienen distintos pero están todos conectados en la Red, y, segundo, los límites exteriores de la red están abiertos, de modo que nuevos nodos y nuevas relaciones pueden agregarse.

 

Dos características de la multitud dejan en claro su contribución a la posibilidad de la democracia actual. La primera puede ser denominada su aspecto “económico”, salvo que la separación de la economía de otros dominios sociales se quiebra rápidamente aquí. En la medida en que la multitud no es una identidad (como el pueblo) ni uniforme (como las masas), las diferencias internas de la multitud deben descubrir lo común que les permite comunicarse y actuar juntas. Lo común que compartimos, de hecho, no es tanto descubierto como es producido. (Nos resistimos a llamar a esto los comunes porque dicho término se refiere a espacios compartidos precapitalistas que fueron destruidos por el advenimiento de la propiedad privada. Aunque más torpe, “lo común” subraya el contenido filosófico del término y enfatiza que no se trata de un retorno al pasado sino de un nuevo desarrollo). Nuestra comunicación, colaboración y cooperación no sólo están basadas en lo común, sino que a su vez producen lo común en una relación en ascendente espiral. Esta producción de lo común tiende hoy a ser central a cada forma de producción social, no importando cuan localmente circunscripta, y es de hecho la característica primaria de las nuevas formas dominantes del trabajo. El trabajo mismo, en otras palabras, tiende, mediante las transformaciones de la economía, a crear y estar inmerso en redes cooperativas y comunicativas. Cualquiera que trabaje con información o conocimiento-por ejemplo, desde agricultores que desarrollen semillas con propiedades específicas a programadores de computación-se basan en el conocimiento común que les llega de otros, y, a su turno, crean nuevo conocimiento común. Esto es especialmente cierto para todo trabajo que cree proyectos inmateriales, incluyendo ideas, imágenes, afectos y relaciones. Denominaremos a este nuevo modelo dominante “producción biopolítica”, para subrayar que no sólo involucra la producción de bienes materiales en un sentido estrictamente económico, sino que también toca y produce todas las facetas de la vida social, económica, cultural y política. Esta producción biopolítica y su expansión desde lo común es uno de los pilares más fuertes en los que se afirma la posibilidad actual de la democracia global.

 

La segunda característica de la multitud, muy importante para la democracia, es su organización “política” (aunque recordemos que lo político se mezcla rápidamente con lo económico, lo social y lo cultural). Hallamos una primera pista de esta tendencia democrática cuando miramos la genealogía de las modernas resistencias revueltas y revoluciones, que muestran una tendencia hacia una organización cada vez más democrática, desde formas centralizadas de comandos y dictaduras revolucionarios hacia organizaciones en red que desplazan la autoridad por relaciones colaboradoras. La genealogía revela una tendencia de las organizaciones revolucionarias y de resistencia no sólo a ser un medio para alcanzar una sociedad democrática, sino a crear internamente, dentro de la estructura organizacional, relaciones democráticas. Más aún, la democracia a escala global se está volviendo una demanda cada vez más extendida, a veces explícita pero a menudo implícita en las innumerables quejas y resistencias contra el actual orden global. El elemento común que recorre tantas luchas y movimientos de liberación en todo el mundo-a nivel local, regional y global-es el deseo de democracia. Como es obvio, desear y demandar democracia global no garantiza su realización, pero no debemos subestimar el poder que dichas demandas pueden tener.

 

Tengamos en cuenta que este es un libro filosófico. Daremos numerosos ejemplos de cómo la gente trabaja hoy para detener la guerra y hacer un mundo más democrático, pero no debe esperarse que este libro responda la pregunta ¿qué debe hacerse?, o proponga un programa de acción concreto. Creemos que en vista de los desafíos y posibilidades de nuestro mundo es preciso repensar los más básicos conceptos políticos, tales como poder, resistencia, multitud y democracia. Antes de embarcarnos en un proyecto político práctico para crear nuevas instituciones democráticas y estructuras sociales, debemos preguntarnos si realmente entendemos qué significa hoy (o puede significar) la democracia. Nuestro primer objetivo es trabajar sobre las bases conceptuales sobre las que deberá afirmarse un nuevo proyecto de democracia. Hemos hecho todos los esfuerzos para escribir en un lenguaje que todos puedan comprender, definiendo términos técnicos y explicando conceptos filosóficos. Aunque esto no significa que la lectura será siempre sencilla. Ustedes deberán sin duda hallar en algún momento el significado de una sentencia o incluso de un párrafo no muy claro. Por favor, sean pacientes. Sigan leyendo. A veces estas ideas filosóficas tardan en abrirse camino. Piensen en este libro como en un mosaico del que gradualmente emergerá el diseño general.

 

 

Concebimos el movimiento de un libro hacia el otro, desde Imperio a Multitud, como lo opuesto al desarrollo de Tomás Hobbes, desde su De Cive (publicado en 1642) a Leviatán (1651). La progresión inversa habla de la profunda diferencia entre los dos momentos históricos. En el alba de la modernidad, en De Cive, Hobbes definió la naturaleza del cuerpo social y las formas de ciudadanía que eran adecuadas para la naciente burguesía. La nueva clase no era capaz de asegurar por sí sola el orden social; necesitaba de un poder político para afianzarse, una autoridad absoluta, un dios en la tierra. El Leviatán de Hobbes describe la forma de soberanía que se desarrollaría en Europa bajo la forma del Estado-nación. Hoy, en el alba de la posmodernidad, hemos intentado primero en Imperio de delinear una nueva forma global de soberanía; y ahora, en este libro, intentamos comprender la naturaleza de la formación de la clase global emergente, la multitud. Mientras que Hobbes se desplazó desde la clase social naciente hacia la nueva forma de soberanía, nuestro curso es el inverso: trabajamos desde la nueva forma de soberanía hacia la nueva clase social. Mientras que la naciente burguesía necesitó apelar a un poder soberano para garantizar sus intereses, la multitud emerge desde el interior de la nueva soberanía imperial y apunta más allá de ella. La multitud está trabajando en el Imperio para crear una sociedad global alternativa. Mientras que la moderna burguesía debió apoyarse en la nueva soberanía para consolidad su orden, la revolución posmoderna de la multitud mira hacia delante, más allá de la soberanía imperial. La multitud, en contraste con la burguesía y todas las otras exclusivas, limitadas formaciones de clase, es capaz de formar autonómicamente la sociedad; esto, como podemos ver, es central para sus posibilidades democráticas.

 

No podemos abrir este libro con el proyecto de la multitud y la posibilidad de la democracia. Eso será el foco de los capítulos 2 y 3. Debemos comenzar, en cambio, con el actual estado de guerra y conflictos globales, que parecen ser un obstáculo insalvable para la democracia y la liberación. Este libro ha sido escrito bajo la nube de la guerra, básicamente entre el 11 de septiembre del 2001 y la Guerra de Irak del 2003. Debemos investigar cómo ha cambiado la guerra en nuestra época respecto de la política y la soberanía, y debemos articular las contradicciones que recorren nuestro actual régimen de guerra. Confiamos, sin embargo, que quede claro que la democracia, aún cuando parezca distante, es necesaria en nuestro mundo, que es la única respuesta a las angustiantes cuestiones de nuestro tiempo, y que es la única salida para nuestro estado de guerra y conflictos perpetuos. Debemos convencerlos a ustedes que una democracia de la multitud no sólo es necesaria sino posible.

Encontrado en:

http://desobediente.multiply.com/reviews/item/1

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Antonio Negri, Biopoder, Imperio, Michael Hardt, Multitud, Poder Constituyente

SOBRE EL IMPERIO DEL KAPITAL, (Algunos párrafos seleccionados del prefacio del libro “Imperio” de Hardt y Negri)

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Hola. Para todas y todos los que, “gracias” a las nuevas formas de dominación del capitalismo: precariedad en el empleo, cuando no neo-esclavismo en algunos países, producción hasta por parte de los más miserables reciclando basuras, formación continua en tiempo extralaboral para poder seguir accediendo al mercado del trabajo (en realidad eufemismo para no decir el mercado del tiempo irrepetible de nuestra singular vida), compaginación del trabajo mal pagado con la vida familiar en la cual con uno o dos hijos ya basta porque no hay manera, pluriempleo para llegar a fin de mes, empleo basura, agencias de empleo que esquilman vuestro sueldo, empresas de trabajo temporal, subcontratas, privatización de los trabajos públicos eliminando plazas de trabajo público que eran fijas,  jornadas extenuantes a base de horas extras mal pagadas y hechas porque si no te tiran a la calle y traen a otro, para pagar las hipotecas de las burbujas inmobiliarias, persecución de los inmigrantes “ilegales” que solo han venido a labrarse una nueva vida, etcétera, etcétera, etcétera… Y todas estas cosas feas del kapital que cada vez más hacen sonar aquello del “Estado del Bienestar” como algo burlón, una burla a todo lo que significó y consiguió el movimiento obrero en el siglo XX. Para todas y todos los que  gracias a estas nuevas formas de dominación de tiempos y cuerpos, decíamos, no tenéis tiempo para dedicar a leer sobre el tema de las nuevas formas de dominación capitalista, os hemos seleccionado unos parrafitos sencillos de leer del prefacio del libro de Michael Hardt y Antonio Negri, “Imperio”. Rápidamente os pondréis en situación sobre como trabajan ahora los amos. Pero que recuerden:  La partida no ha terminado, el fin de la historia es una mentira de Fujuyama y… ¡Todas y Todos Somos Espartaco!.

 

“El Imperio se está materializando ante nuestros ojos. Durante las últimas décadas, mientras los regímenes coloniales eran derrocados, y luego, precipitadamente, tras el colapso final de las barreras soviéticas al mercado capitalista mundial, hemos sido testigos de una irresistible e irreversible globalización de los intercambios económicos y culturales. Junto con el mercado global y los circuitos globales de producción ha emergido un nuevo orden, una nueva lógica y estructura de mando –en suma, una nueva forma de soberanía. El Imperio es el sujeto político que regula efectivamente estos cambios globales, el poder soberano que gobierna al mundo.

Muchos sostienen que la globalización de la producción capitalista y el intercambio significa que las relaciones económicas se han vuelto más autónomas de los controles políticos, y que, consecuentemente, ha declinado la soberanía política. Algunos celebran esta nueva era como la liberación de la economía capitalista de las restricciones y distorsiones que las fuerzas políticas le habían impuesto, otros se lamentan por el cierre de los canales institucionales a través de los cuales los trabajadores y ciudadanos podían influir o responder a la fría lógica de la ganancia capitalista. Ciertamente es verdad que, frente al proceso de globalización, la soberanía de los Estados-naciones, aunque aún es efectiva, ha declinado progresivamente. Los factores primarios de la producción y el intercambio –dinero, tecnología, gente y bienes– se mueven con creciente facilidad a través de los límites nacionales; por lo que el Estado-nación posee cada vez menos poder para regular estos flujos e imponer su autoridad sobre la economía. Incluso los Estado-nación más poderosas ya no pueden ser consideradas como autoridades supremas y soberanas, tanto fuera como dentro de sus propias fronteras. La declinación de la soberanía de los estados-naciones, sin embargo, no significa que la soberanía como tal haya declinado. De un extremo a otro de las transformaciones contemporáneas, los controles políticos, las funciones del Estado y los mecanismos regulatorios han continuado dirigiendo el reino de la producción económica y social y del intercambio. Nuestra hipótesis básica es que la soberanía ha tomado una nueva forma, compuesta por una serie de organismos nacionales y supranacionales unidos bajo una única lógica de mando. Esta nueva forma global de soberanía es lo que llamamos Imperio.

(…)

El pasaje al Imperio emerge del ocaso de la moderna soberanía. En contraste con el imperialismo, el Imperio no establece centro territorial de poder, y no se basa en fronteras fijas o barreras. Es un aparato de mando descentrado y deterritorializado que incorpora progresivamente a todo el reino global dentro de sus fronteras abiertas y expansivas. El Imperio maneja identidades híbridas, jerarquías flexibles e intercambios plurales por medio de redes moduladoras de comando. Los diferentes colores del mapa imperialista del mundo se han unido y fundido en el arco iris imperial global.

La transformación de la geografía moderna imperialista del mundo y la realización del mercado mundial señalan un pasaje dentro del modo capitalista de producción. Más aún: la división espacial de los tres Mundos (Primero, Segundo y Tercer Mundo) se ha entremezclado de modo tal que hallamos continuamente al Primer Mundo en el Tercero, al Tercero en el Primero, y al Segundo, en verdad, en ningún lado. El capital parece enfrentar a un mundo suavizado –o, realmente, un mundo definido por nuevos y complejos regímenes de diferenciación y homogeneización, deterritorialización y reterritorialización. La construcción de los pasajes y límites de estos nuevos flujos globales ha estado acompañada por una transformación de los propios procesos productivos dominantes, con el resultado que el rol del trabajo fabril industrial ha sido reducido y la prioridad otorgada al trabajo cooperativo, comunicacional y afectivo. En la posmodernización de la economía global, la creación de riqueza tiende cada vez más hacia lo que denominamos producción biopolítica, la producción de la misma vida social, en la cual lo económico, lo político y lo cultural se superponen e infiltran crecientemente entre sí.

(…)

Debemos enfatizar que aquí utilizamos la palabra “Imperio” no como una metáfora, que requeriría demostrar las semejanzas entre el mundo actual y los Imperios de Roma. China, las Américas y demás, sino como un concepto, que pide primariamente un acercamiento teórico. El concepto de Imperio se caracteriza fundamentalmente por una falta de fronteras: el mando del Imperio no tiene límites. Primero y principal, entonces, el concepto de Imperio incluye a un régimen que, efectivamente, abarca a la totalidad espacial, o que, realmente, gobierna sobre todo el mundo “civilizado”. Ninguna frontera territorial limita su reinado. Segundo, el concepto de Imperio no se presenta a sí mismo como un régimen histórico originado en la conquista, sino como un orden que, efectivamente, suspende la historia, y así fija el estado existente para la eternidad. Desde la perspectiva del Imperio este es el modo en que serán siempre las cosas, y el modo en que siempre debió ser. El Imperio presenta su mando no como un momento transitorio en el movimiento de la historia, sino como un régimen sin límites temporales, y, en este sentido, fuera de la historia, o en el fin de la historia. Tercero, el mando del Imperio opera sobre todos los registros del orden social, extendiéndose hacia abajo, a las profundidades del mundo social. El Imperio no sólo maneja un territorio y una población, sino que también crea al mundo que habita. No sólo regula las interacciones humanas, sino que también busca, directamente, regir sobre la naturaleza humana. El objeto de su mando es la vida social en su totalidad, y por esto el Imperio presenta la forma paradigmática del biopoder. Finalmente, aunque la práctica del Imperio está continuamente bañada en sangre, el concepto de Imperio está siempre dedicado a la paz –una paz perpetua y universal, fuera de la historia.

El Imperio que enfrentamos ejerce enormes poderes de opresión y destrucción, pero este hecho no debe hacernos sentir nostalgia por las viejas formas de dominación. El pasaje hacia el Imperio y su proceso de globalización ofrece nuevas posibilidades a las fuerzas de liberación. La globalización, por supuesto, no es una única cosa, y los múltiples procesos que reconocemos como globalización no están unificados ni son unívocos. Nuestra tarea política, argumentaremos, no es, simplemente, resistir a estos procesos, sino reorganizarlos y redirigirlos hacia nuevos fines. Las fuerzas creativas de la multitud que sostienen al Imperio son también capaces de construir un contra-Imperio, una organización política alternativa de los flujos e intercambios globales. Las luchas para contestar y subvertir al Imperio, como asimismo aquellas para construir una alternativa real, tendrán lugar en el mismo terreno imperial –y desde luego esas luchas ya han comenzado a emerger. Por medio de esas luchas y muchas más como ellas, la multitud deberá inventar nuevas formas democráticas y un nuevo poder constituyente que habrá de llevarnos algún día a través y más allá del Imperio.”

Extraído de

http://www.uv.es/~conrad/iesaltopalancia/departamentos/imperio/imperio.html

 

 

 

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General

SPINOZIANA I: Negri anómalo

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Lo que viene a continuación es un artículo casi tan viejo como el texto al que sirve de comentario. Desde que lo redacté hasta el día de hoy ha ido colándose en otros agujeros de la Red de redes. Creo, sin embargo, que éste es su lugar natural y aquí lo dejo. Espero que sea además el comienzo de una serie de ‘lecturas spinozianas’ que nos permitan ir recorriendo la obra del marrano de Amsterdam.

Diego L. Sanromán

Je retombe toujours sur les exploiteurs et sur les exploités. Kant est un exploiteur. Spinoza n’est pas du parti del exploiteurs”.- Paul Nizan.
La filosofía de Spinoza es una filosofía de su tiempo: ¡Su tiempo es el futuro!”.- Toni Negri.

La anomalía salvaje es un libro asimismo anómalo. Pertrechado con todo el aparato crítico y erudito reconocido por la Academia es, sin embargo, algo más que un simple trabajo académico. En cierto modo, es una aberración histórica, un trabajo intempestivo y extraño. En el tiempo de los héroes muertos y las revoluciones fracasadas, en una época que parece haber sufrido todas las crisis y estar, como gustan afirmar algunos apocalípticos cómodamente integrados, del otro lado de la catástrofe, Negri se atreve a apostar por la revolución. Y en su ayuda convoca a un curioso personaje, a un marrano holandés tallador de lentes del siglo XVII, en cuya obra es posible encontrar aún inspiración para un proyecto colectivo de construcción de un nuevo espacio público. Spinoza, el filósofo materialista de la democracia absoluta. Spinoza, el excomulgado. Ironías de la historia: La anomalía salvaje es un libro escrito en y desde la cárcel. Y, al propio tiempo, contra la cárcel. Es una obra aberrante, decíamos; una obra hermosa y necesaria.

“Hay momentos en los que, frente a una realidad que se achata, frente a un mundo que se vuelve aún más insulso, uno piensa que es posible –e incluso que es necesario- formular una hipótesis política: uno lo piensa desde todos los puntos de vista, tanto desde el punto de vista político como desde el punto de vista afectivo. La hipótesis puede partir de cualquier lugar, tanto de la cárcel como del territorio o quizás incluso de determinadas estructuras administrativas. Lo importante es incluir en este tipo de análisis y de comportamiento una decisión de fondo, la de reunir todos los elementos disponibles con el fin de hacerlos constituyentes, productivos. Cada uno de nosotros es una máquina de lo real, cada uno de nosotros es una máquina constructiva” (Negri, 1998, P. 25). Sigue leyendo

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Multitud, Poder Constituyente

Democracia Directa Digital

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(Logo ficticio no oficial elaborado por Multitud)

Parece que hay más gente tratando de reflexionar sobre cómo sería una “organización” política a la altura de los tiempos. Se trata del colectivo D3. En su sitio web hallaréis sus estatutos e intenciones, así como un wiki con material para analizar.

Por mi parte, ya me he puesto en contacto con ellos para cooperar. Os mantengo informados en breve.

(José Luis)

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Diccionario

Multitud

…la multitud debe entenderse en tres sentidos. El primero es filosófico y positivo: la multiplicidad se define aquí como una multiplicidad de sujetos. Aquí, a lo que se desafía es a la reducción al uno, a esa tentación permanente que envenena el pensamiento desde la metafísica clásica. La multitud es, al contrario, una multiplicidad irreducible, una cantidad infinita de puntos, un conjunto diferenciado, absolutamente diferenciado. ¿Realmente piensa que el conjunto de los ciudadanos puede reducirse a la unidad? Es absurdo. la multitud de las singularidades no puede reducirse a la idea de pueblo. El pueblo ha representado durante el periodo moderno una reducción hipostática de la multitud. La soberanía ha reconocido su base en el pueblo y ha transferido su imagen en el pueblo. El engaño de la representación política se ha tejido a través de esos conceptos de soberanía y pueblo. Pero ¿adónde ha ido a parar ese pueblo soberano? Está perdido en la bruma del Imperio; su composición ha sido anulada por la corrupción de la representación. Sólo queda ante nosotros la multitud.

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(null), Imperio, Multitud

Presentación

Saludos, explorador*s. Bienvenidos a este colaboratorio cuya intención es recopilar información relacionada con los temas y conceptos tratados en Imperio y Multitud.

Se intenta asimismo analizar las TIC, desde esta perspectiva crítica, especialmente el fenómeno conocido como Web 2.0, y las tecnologías de cooperación social asociadas. Sus implicaciones y su futuro para el trabajo de la Multitud.

Puedes enviar tus textos, comentarios de libros, recomendaciones, sugerencias, enlaces, etc.

El objetivo principal es aprender colaborativamente, más que pontificar y/o “vencer” en la discusión. No se pretende convencer a nadie. Más bien, se trata de re-unir aquí, a gentes de procedencias muy diversas, pero que tienen como elemento común, una óptica y una perspectiva de análisis.

Se supone que puede ser un lugar donde ampliar entre todos nuestros conocimientos sobre los diferentes temas que nos interesan o nos preocupan.

Gracias

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He aquí un pequeño vocabulario para nuestros juegos de lenguaje:

Multitud, Imperio, Biopoder, Singularidad, Cognitariado, Socialización de la producción, Producción inmaterial, 1968, Poder, Afectos, Militancia, Hibridación, Dispositivo, Ética, Corrupción ontológica, Dominio, Resistencia, Posfordismo, Tribus, Fordismo, Obrerismo, Obrero masa, Obrero social, Éxodo, Exit, Defección, Aufhebung, Feedback, General Intellect, Dominio Público, Meme, Ciberturbas, Modelo Bazar, Modelo Catedral, Autoorganización, Red descentralizada, Red distribuida, Incentivos, Propiedad intelectual, Topología, Nodo, Reconocimiento, Remuneración, Ética del tiempo, Poder descentralizado, Poder distribuido, Organización de la representación, Organización de la acción colectiva, Pluriarquía, Democracia, Netócratas, Interpretación, Análisis, Autonomía, Swarming, Efecto red, Subóptimo paretiano, Tipping Point, Netwar, Empowering People, Discurso, Herramientas, Visibilidad, Invisibilidad, Marketing Viral, Redes de influencia, Contextopedia, Producción, Distribución, Prosumidor, Mugshot, Avatar, Copyleft, Blook, Colaboratorio, CMS, Early Adapters, Folksonomía, Geeks, Mushups, The Long Tail, m-learning, Nanomedios, Podcasts, Preferential Attachment, Smart Mobs, Social Networking, Software Libre, Splogs, VoIP, Serendipia, Bullshiters, Teoría Queer, Feminismo, Liberalismo, Comunitarismo, Antagonismo, De-democratización, Proceso de subjetivación, Producción de conocimiento-acción-conocimiento, Poder Constituyente, Poder Soberano, Homo sacer, Soberanía, Acto, Potencia, Simbionte, Potestas, Potentia, Modernidad, Progreso, Retorno, Catch-all Party, Cartel Party, Estado de Excepción, Contingencia, Sociedad del Riesgo, Rorty, Pragmatismo, Semiocapital, Recombinante, Confianza, Protesta, Co-político, Politécnico, Multitransversal, Comunidad-red, Proliferación, Overflow, Multifrenia, Realidad, Verdad, Lenguaje, Metáfora, Mito, Narración, Universo de Discurso, Vocabulario, Juego de lenguaje….

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