Multitud

…la multitud debe entenderse en tres sentidos. El primero es filosófico y positivo: la multiplicidad se define aquí como una multiplicidad de sujetos. Aquí, a lo que se desafía es a la reducción al uno, a esa tentación permanente que envenena el pensamiento desde la metafísica clásica. La multitud es, al contrario, una multiplicidad irreducible, una cantidad infinita de puntos, un conjunto diferenciado, absolutamente diferenciado. ¿Realmente piensa que el conjunto de los ciudadanos puede reducirse a la unidad? Es absurdo. la multitud de las singularidades no puede reducirse a la idea de pueblo. El pueblo ha representado durante el periodo moderno una reducción hipostática de la multitud. La soberanía ha reconocido su base en el pueblo y ha transferido su imagen en el pueblo. El engaño de la representación política se ha tejido a través de esos conceptos de soberanía y pueblo. Pero ¿adónde ha ido a parar ese pueblo soberano? Está perdido en la bruma del Imperio; su composición ha sido anulada por la corrupción de la representación. Sólo queda ante nosotros la multitud.

En segundo lugar, la multitud es un concepto de clase: la clase de las singularidades productivas, la clase de los operarios del trabajo inmaterial. Una clase que no es una clase, pero que es el conjunto de la fuerza creativa del trabajo. Multitud es el nombre de una realidad económica, todavía sujeta a lo aleatorio de un poder al que le gustaría ignorar la transformación de la fuerza de trabajo: los patronos dicen en efecto que sólo la guerra les permite garantizar y asegurar un horizonte productivo… Pero si esa fuerza de trabajo ya no es una clase, es a pesar de todo una potencia productiva extremadamente fuerte. La lucha de clase obrera ya no existe, pero la multitud se propone como sujeto de lucha de clases: para poder convertirse en ello, debe ser la clase más productiva que se haya inventado nunca.

Tercer aspecto: la multitud es una potencia ontológica. Esto significa que la multitud encarna un dispositivo que intenta representar el deseo y transformar el mundo. Mejor: quiere recrear el mundo a su imagen y semejanza, es decir, convertirlo en un gran horizonte de subjetividades que se expresan libremente y que constituyen una comunidad de hombres libres.

Antonio Negri

Del retorno. Abecedario biopolítico, ed. Debate, mayo de 2003, pp. 107-108

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