El desove está por llegar – Yann-Moulier Boutang (2005)

marxpatea.jpg

Yann-Moulier Boutang es un viejo conocido del movimiento autónomo francés. Militante de primera hora del Mouvement du 22 Mars de Daniel Cohn-Bendit, se une más tarde a la organización consejista Informations et Correspondences Ouvrières (ICO). A comienzos de los setenta entra en contacto con militantes italianos de Potere Operaio y decide traducir al francés la obra de Mario Tronti Obreros y Capital. A lo largo de la década participa en la fundación de grupos inspirados en el operaismo: primero, Materiaux pour l’Intervention y, después, Camarades. En 1977 se incorpora al CINEL de Félix Guattari. Su encuentro con Antonio Negri había tenido lugar poco antes; desde entonces para acá, Boutang ha oficiado de colaborador del cattivo maestro y de principal difusor del pensamiento autónomo italiano en suelo francés. Actualmente, es director de la revista Multitudes y miembro del comité de orientación de Cosmopolitiques.

Lo que puede leerse más abajo es la traducción de su intervención en el simposio Actualidad del pensamiento de Marx en Francia, en Europa y en el mundo. Se celebró en la Fundación Gabriel Péri en mayo de 2005 y en él participaron, entre otros, Étienne Balibar, Mohamed Arkoum, André Tosel o Lucien Séve.

* * *

Traducción: Diego L. Sanromán.

“El marxismo, filosofía insuperable de nuestro tiempo”, decía J. P. Sartre, para quien, en plena guerra fría, “todo anti-comunista es un perro”. Althusser compartió siempre la segunda divisa; sin embargo, se burlaba cruelmente de la primera afirmación. Jamás creyó –explicaba- que hubiese una “filosofía marxista”; no existe una filosofía marxista porque no hay más que una posición marxista, o materialista o revolucionaria if you please en filosofía (L’Avenir dure longtemps, Edición de bolsillo, 1992, p. 1999, y Sur la Philosophie, Gallimard, 1994).

La idea de que exista una política marxista fue rechazada por Marx mismo, que no se reconocía ‘marxista’ y al que la idea de una ‘política marxista’ habría hecho reír con ganas, y eso a pesar de que pasó toda su vida, con un éxito –por otro lado- muy relativo, defendiendo una posición materialista o revolucionaria en política. Del mismo modo, no existe teoría marxista del Estado o de las clases sociales, sino una hipótesis de trabajo, un programa de investigación y un programa de acción sobre la organización de los efectos del encuentro de la vieja lucha de clases de Augustin Thierry y la relación capitalista con sus efectos ‘deteriorantes’ sobre el Estado y la dominación.

 

Tengamos también la inteligencia de ampliar aquella poderosa y lapidaria intuición althusseriana a la economía. No hay economía marxista ni ciencia económica marxista, sino un punto de vista y una posición revolucionaria en la economía o en la ciencia. La metáfora hegeliana de la inversión dialéctica aplicada a la economía política burguesa ¿produce la crítica de la economía política? La crítica de dicha crítica no es una cuestión de armas o de conciencia, sino del movimiento mismo de la realidad antagonista de las relaciones de producción y de clases del capitalismo histórico.

La supervivencia de Marx como pensador no está vinculada a la supervivencia del contenido positivo de una doctrina transformada en museo ni a la incorporación del marxismo al corpus de la filosofía alemana, ni mucho menos a la historia de la filosofía. Esto es algo ya realizado desde hace tiempo (lo que resulta excelente), incluso –y sobre todo, diría yo- por los grandes adversarios de una posición marxista en filosofía, en economía y en política.

Marx está vivo cuando es algo distinto de una doctrina filosófica, de una filosofía de la historia. Y el marxismo lo está sólo cuando, frente al auténtico opio del pueblo en que se ha convertido la economía, consigue crear un punto de vista y una posición materialistas y revolucionarios en economía. Una posición que, más que a la ocupación de un trinchera en la línea del frente, o mejor, al puesto de un francotirador, se asemeja al asidero de un alpinista, que permite superar un muro, encontrar las grietas y continuar el avance sobre la pared. Pero la dificultad particular de este tipo de posición que nos pone en disposición de tener donde agarrarnos, en el pensamiento y en los hechos, radica, en materia de economía política, en que el capitalismo, entendido como una relación social particular, históricamente determinada, es en sí mismo revolucionario y se ve agitado por un movimiento incesante; en pocas palabras, es portador de “un continuo transformarse en otro”. Pues, a la manera de Jano, incorpora en sí mismo, como su otra cara, la potencia y la voluntad de liberación de la multitud. Esa multitud portadora de mayor libertad e igualdad a la sociedad, puesto que, en ella, el deseo de no ser dominada conduce al deseo de dominar.

La economía política smithiana y ricardiana es al nuevo capitalismo emergente lo que el mercantilismo fue para el capitalismo industrial: una cortapisa reaccionaria que impedía ver la amplitud de las transformaciones en curso. La mayor parte de quienes se cuelgan el título de “críticos de la economía política” y que reivindican el nombre de Marx nos alejan de ese Marx vivo y revolucionario, pues estamos cambiando de economía y el capitalismo cognitivo, de economía política.

Todavía no disponemos del nuevo Tableau économique general de este capitalismo en el que Manchester resulta ser un híbrido prodigioso y repugnante de California y del Delta Pearl River de China. Sin embargo, nos encontramos en plena batalla por los ‘nuevos cercados’. Los derechos de propiedad intelectual constituyen el verdadero problema que preocupa a Greenspan, gobernador general de las tasas de interés y de la moneda imperial. El globalismo del altermundismo ya no tiene la ingenuidad de la descolonización ni el universalismo en primer grado de las Luces. Imperio de Hardt y Negri se ha convertido en un libro mundo, emblema de las nuevas emergencias. No es todavía política; es su preámbulo.

El pensamiento poscolonial, los subaltern studies y los minorities studies han pasado por ahí. La queerización de Marx es sólo cuestión de tiempo. Pues ya no cometeremos el error, todavía hoy tan comprensible, de pensar que la Red numérica de Internet tendrá la piel del mercado, de la jerarquía y de las castas financieras, como Marx imaginó de los ferrocarriles de la India, ni que nos desharemos de la ideología como de los viejos oropeles con los que se confeccionó un traje a la medida del lumpenproletariado. El cognitariado, las multitudes son, por el momento, palabras un poco verdes y su gramática está todavía escribiéndose, pero las viejas categorías de nuestro vocabulario de masas, de pueblo, de clases se asemejan cada vez más a frutos secos.

La situación es excelente. No es marxista, ¡tanto mejor! Es marxiana. El pez del marxismo vivo abandonó a tiempo la charca en vías de desecación del mundo industrial (pensemos en la observación en forma de acta de Foucault en Las palabras y las cosas) y alcanzó el río y, sin duda, la alta mar. Trabajemos con método, el desove está por venir.

Un pensamiento en “El desove está por llegar – Yann-Moulier Boutang (2005)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s