¡CORRE, CAMARADA, EL 68 TE PERSIGUE! A propósito del 22 de marzo (Nanterre, 1968)

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Traducción: Diego L. Sanromán 

El Movimiento del 22 de marzo tiene su origen en una prueba de fuerza desarrollada en Nanterre para responder a una provocación policial: el arresto de camaradas a causa de su acción militante en favor del FNL de Vietnam.

Nacido de tal acción, el 22 de marzo se define actualmente por algunos principios:

1. La unidad revolucionaria se construye directamente, en la acción, y no en torno a una línea política o a una ideología.
2. La condición previa de toda acción revolucionaria es el derecho a la palabra para todos.
Las masas no actúan más que si toman la palabra por sí mismas, directamente, sin intermediarios ni representantes. Lo que significa:
– la pluralidad absoluta de las tendencias y su derecho a la expresión;
– la revocabilidad de los responsables y el rechazo al acaparamiento de la información y del saber.
3. El acceso de las masas a la palabra y a la acción implica que ellas crean ahora sus propios órganos de expresión y de acción:
– los comités de acción en la base, autónomos con relación a toda organización política o sindical.
4. La destrucción práctica de todos los tipos de separación impuestos por la sociedad burguesa:
– abolición de las divisiones de tipo corporativo (estudiante, obrero, campesino, intelectual…);
– abolición de la división del trabajo y de la separación entre trabajo manual y trabajo intelectual;
– destrucción de toda jerarquía y de todo privilegio de los dirigentes fundamentados en una pseudo-competencia o en un pseudo-saber.
5. La gestión de las empresas por los trabajadores sobre la base de un poder obrero que no puede ser otra cosa que el poder de los comités de base.

Hasta ahora, las formas de acción del 22 de marzo han sido esencialmente:

– la protesta política activa: pegadas de carteles, mítines políticos;
– el bloqueo del funcionamiento de las instituciones burguesas mediante: la ocupación de locales; el sabotaje de los exámenes –es decir, los mecanismos de selección de los futuros cuadros de la burguesía: sus polis-;
– la lucha contra la represión mediante la acción directa en la calle: mítines, manifas, barricadas, etc.
– la organización de la lucha: creación de comités de acción revolucionaria, creación de comités de barrio, etc.

En cualquier nivel, la lucha no es revolucionaria más que si ataca al Estado burgués y capitalista y tiende hacia su destrucción. Por ejemplo, la gestión de las empresas por los trabajadores es indisociable de la abolición del Estado burgués.

Estas formas de acción sólo tienen valor de ejemplo. No pueden, en ningún caso, ser sistematizadas. El Movimiento del 22 de marzo niega, en efecto, la existencia de modelos de acción revolucionaria, pues es el estudio de las condiciones locales el que permite encontrar formas de acción adecuadas.

– MÁS SOBRE EL MOVIMIENTO 22 DE MARZO.

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