LOS SERVICIOS SECRETOS EN ESPAÑA – Juan J. Alcalde (2008)

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3 pensamientos en “LOS SERVICIOS SECRETOS EN ESPAÑA – Juan J. Alcalde (2008)

  1. Ricardo Metola Amat

    Como persona citada en el libro de Juan J. Alcalde, “Los servicios secretos en España, ejectio mi dercho y libertad para decir al autor “gracias”`por intentarlo, pero quines sufrimos al tal Jacinto Guerrero Lucas, la manipulación de unas personas que hasta que se marchó a Francia era un especimen que tenía una memoria prodigiosa, tanto que se leía cualquier nticia en el periódico Pueblo, que era su undamental fuente para imaginar conspiraciones antifranquistas dentro del sindicalismo del régimen fascista, pero también, parovechadose de que el únio que trabajaba era Julio Moreno, el que éste invitase a todo el que por edad, aburrimiento y otras causas se sentaba en el “Bar la Esquinita” del Puente de Toledo.
    En las reuniones hasta falangistas jóvenes. Recurdo ir cantando con ellos al Valle de los Caídos, conmemorando a José Antonio, “no queremos reyes idiotas que no sepan gobernar, …”o algo parecido.
    Individuo que concoía a los viejos cenetistas de la zona. A los del FELIPE. Que iba y venía a Francia, decia él, de vacaciones, pues hablaba perfectaemnte francés. Que si tenía amistad con un español de los venidos de Rusia, luego éste desaparecia tras haber intntado vender su televisor.
    Que enterado que a uno de sus colaboradores le había visitado la policía, ¡¡¡durante el día!!!, lo habitual era a media noche, nos hacia solidarios, a cuaquiera de los reunidos para gestionar, nada meos que su pasaporte para que se fuera a Francia.
    Anarquista, ninuno. Tres eran hijos de algunos viejos sindicalistas de la CNT. Nada más. El “hijo de puta” del al Jacinto Guerrero, hablando conmigo un día de su intención de ir a Francia y reunirse con la gente del exilio, le dije: Mira Jacinto en no comrometernos políticamente con gente quemada en toos los entidos” Él contesto, !Nada de eso sucederá! Para ello he pensado en fundar una “coa nueva” Juventudes Libertarias” Sonaba bien, mejor en los ídos de sus compañeros de la polícia. Cuando nos detuvieron, lllevabamos meses sin tomar ni una caña juntos. Algunos ni estábamos en Madrid desde hacia 8 meses. Le escribí una arta, y puso mis señas en clave para unos italianos a losque me dijo la policia detuvieron.
    La única chia del uento la detuvieron en un mercado. Paquita venía vendida su presencia desde Francia. Se fueron derechos a registrarla y quitarle un tubo de pasta de diente que ni ella sabía su contenido. La eligió el mamonazo de Jacinto por cuanto vvia y trabajaba en Inglaterra, no era militante de nada, y se aprovechó de la amistad con su padre para el “ecarguito”. León Estella era un bendito, y por ello y por grandón y vocifeante no le gustaba el franquismo. Ruano, su primera víctima por haber tenido tres desgracias: una, la de haber hecho la mili con él; dos, ser guía para ganarse la vida como estudiante y estallerle una bomba de las ordenadas por él en el Valle de los Caídos; tres, no callar ante el absurdo, la farsa del Consejo de Guerra urdido apra prestigiar al policia canalla. A Moreno Biedma, más comprometido con él, hasta lo separaron del expediente judicial. De que nos iban a poder juzgar esos cerdos si ni tansiquiera, cuando nos detuviero, teníamos ni un panfleto, no nos reuníamos ni como amigos, ni borrachos, ni nada. Algunso tençian hecha las matelas para viajar allén de los mares y casarse. Otros a punto de jhacerlo en España: los aguerridos paracaidistas, menos mal que licenciados a tiempo. El malvado Teniente Coronel Balbas, Juez Insructor, tmeroso de una posible rebelión contra el absurdo, la nada, nos reunió a todos el el Des
    pacho del Director de la Carcel de Carabanchel. El ojeto: comunciarnos el día del Juicio en Consejo de Guerra Sumaísimo,y, sobre todo para “aconsejarnos cerrásemos la boca y no nos opusiesemos a lo que allí se decía, pues ello podría significarnos mayor condena carcelaria”. Callados nos tiene la canalla heredera de todo aquello hasta la fecha. Los jueces y tribunaels de la supeusta democracia da, en sus sentencias, por buenas las torturas, las mentiras, el atentado contra los Derechos Humanos, las leyes internacionales…Todo. Lo malo es que en ese absoluto tambien entran las vejaciones y muerte de queridos familiares ajenos al conocimiento del tal Jacinto. Salvé de ser represalisados a gentes muy conocidas a los que tuve la desgracia de presentar a éste individuo como amigo mío. Solo a él. Curioso, durante mi interrogatorio, en el que me ameanzaron con “folalrse a mi novia de entonces”, y otras torturas como dejar una pistola sobre la mesa y el ventanal abierto al callejón de San Ricardo.
    Un tiempo deshumanizado en el que en una de las noches en los sótanos de la DGS un ser humano, puta por obligación, le pidió hacerme un favor al guardia, y éste casi la mata a empujones, patadas e insultos.
    Digan, por tanto al autor que investigue más y mejor. De aquél inventado expediente anarquista todavía estamos muchos vivos. Esa editorial rectifique el libro.

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  2. Ricardo Metola Amat

    Rectifico al anterio por escrito con prisas y errores-

    Como persona citada en el libro de Juan J. Alcalde, “Los servicios secretos en España, ejercito mi derecho y libertad para decir al autor “gracias”`por intentarlo, pero quines sufrimos al tal Jacinto Guerrero Lucas, la manipulación de unas personas que hasta que se marchó a Francia era un espécimen que tenía una memoria prodigiosa, tanto que se leía cualquier noticia en el periódico Pueblo, que era su fundamental fuente para imaginar conspiraciones antifranquistas dentro del sindicalismo del régimen fascista, pero también, para aprovechándose de que los únicos que trabajaban eran y a Julio Moreno, el que éste invitase a todo el que por edad, aburrimiento y otras causas se sentaba en el “Bar la Esquinita” del Puente de Toledo. En las reuniones hasta falangistas jóvenes. Recuerdo ir cantando con ellos un kilómetro por Madrid a los que iban al Valle de los Caídos, conmemorando a José Antonio, “no queremos reyes idiotas que no sepan gobernar, …”o algo parecido.

    Individuo que conocía a los viejos cenetistas de la zona. A los del FELIPE. Que iba y venía a Francia, decía él, de vacaciones, pues hablaba perfectaemnte francés. Que si tenía amistad con un español de los venidos de Rusia, luego éste desaparecía tras haber intentado vender su televisor.
    Que enterado que a uno de sus colaboradores le había visitado la policía, ¡¡¡durante el día!!!, lo habitual era a media noche, nos hacia solidarios, a cualquiera de los reunidos para gestionar, nada menos que su pasaporte para que se fuera a Francia.

    Anarquista, ninguno. Tres eran hijos de algunos viejos sindicalistas de la CNT. Nada más.
    El “hijo de puta” del al Jacinto Guerrero, hablando conmigo un día de su intención de ir a Francia y reunirse con la gente del exilio, le dije: Mira Jacinto en no comprometernos políticamente con gente quemada en todos los sentidos” Él contesto, !Nada de eso sucederá! Para ello he pensado en fundar una “cosa nueva” Juventudes Libertarias” Sonaba bien, mejor en los ídos de sus compañeros de la policía. Cuando nos detuvieron, llevábamos meses sin tomar ni una caña juntos. Algunos ni estábamos en Madrid desde hacia 8 meses. Le escribí una carta y puso mis señas en clave para unos italianos a los que me dijo la policía cuando me detuvieron.

    La única chica del cuento la detuvieron en un mercado. Paquita venía vendida su presencia desde Francia. Se fueron derechos a registrarla y quitarle un tubo de pasta de diente que ni ella sabía su contenido. La eligió el mamonazo de Jacinto por cuanto vivía y trabajaba en Inglaterra, no era militante de nada, y se aprovechó de la amistad con su padre para el “encarguito”. León Estella era un bendito, y por ello y por grandón y vociferante no le gustaba el franquismo. Ruano, su primera víctima por haber tenido tres desgracias: una, la de haber hecho la mili con él; dos, ser guía para ganarse la vida como estudiante y estallarle una bomba de las ordenadas por él en el Valle de los Caídos; tres, no callar ante el absurdo de la farsa de su detención, acusación y del Consejo de Guerra urdido para prestigiar al policía canalla. A Moreno Biedma, más comprometido con él, hasta lo separaron del expediente judicial. De que nos iban a poder juzgar esos cerdos si ni tan siquiera, cuando nos detuviero, teníamos, ni un panfleto, no nos reuníamos ni como amigos, ni borrachos, ni nada. Algunos tenían hecha las maletas para viajar allén de los mares y casarse. Otros a punto de hacerlo en España: los aguerridos paracaidistas, menos mal que licenciados a tiempo. El malvado Teniente Coronel Balbas, Juez Instructor, temeroso de una posible rebelión contra el absurdo de la nada, nos reunió a todos en el despacho del Director de la Cárcel de Carabanchel. El objeto: comunicarnos el día del Juicio en Consejo de Guerra Sumarísimo y , sobre todo para “aconsejarnos cerrásemos la boca y no nos opusiésemos a lo que allí se decía, y se dijo por el falso Ponente Jurídico Miliar en él vociferante y acusante de las cosas más inverosímiles, pues ello podría significarnos mayor condena carcelaria”.
    Callados nos tiene la canalla heredera de todo aquello hasta la fecha. Los jueces y tribunales de la supuesta democracia da, en sus sentencias, por buenas las torturas, las mentiras, el atentado contra los Derechos Humanos, las leyes internacionales…Todo. Lo malo es que en ese absoluto tambien entran las vejaciones y muerte de queridos familiares ajenos al conocimiento del tal Jacinto.
    Salvé de ser represaliados a gentes muy conocidas a los que tuve la desgracia de presentar a éste individuo como amigo mío. Solo a él. Curioso, durante mi interrogatorio, en el que me amenazaron con “follarse a mi novia de entonces”, y otras torturas como dejar una pistola sobre la mesa y el ventanal abierto al callejón de San Ricardo.

    Un tiempo deshumanizado en el que en una de las noches en los sótanos de la DGS un ser humano, puta por obligación, le pidió hacerme un favor al guardia, y éste casi la mata a empujones, patadas e insultos.

    Digan, por tanto al autor que investigue más y mejor. De aquél inventado expediente anarquista todavía estamos muchos vivos. Esa editorial rectifique el libro.

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