LA SOBRECARGA DIGITAL nos está friendo los sesos – Entrevista con Maggie Jackson

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[Traducción del inglés: Diego L. Sanromán]

En Distracted: The Erosion of Attention and the Coming of Dark Age, Maggie Jackson explora los efectos de “nuestra hiper-veloz, sobrecargada, desenfocada e incluso cibercéntrica sociedad” sobre la atención. No es un cuadro bonito: una interminable corriente de llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes instantáneos, SMS y tweets forma parte de una cultura institucionalizada de la interrupción y hacen difícil concentrarse y pensar de forma creativa.

Desde luego, cualquier etapa de la modernidad se ha visto afectada por sus nuevas tecnologías. “El telégrafo debe de haber influido tanto en la psique de los victorianos como la Blackberry lo hace en la nuestra”, afirma Jackson. “Pero, al mismo tiempo, esto no significa que no haya cambiado nada. La cuestión es: ¿cómo afrontamos nuestros retos?”.

Wired.com: ¿Existe una base científica real sobre la atención?

Maggie Jackson: En los últimos 30 ó 40 años, los científicos han hecho incursiones en la comprensión de sus mecanismos subyacentes y su fisiología. La atención se considera ahora un sistema orgánico. Tiene sus propios circuitos en el cerebro y existen redes especializadas que se ocupan de sus diferentes formas. Cada una de ellas es muy específica y puede ser localizada mediante neuroimagen e incluso cierto tipo de investigación genética.

Aunque todavía hay debate entre los científicos, la mayoría reconoce ahora que existen tres tipos de atención. La primera es orientadora: la linterna de nuestra mente. En el caso de la atención visual, implica partes del cerebro que incluyen el lóbulo parietal, un área cerebral relacionada con el procesamiento sensorial. Para orientarse hacia nuevos estímulos, dos partes del lóbulo parietal trabajan con secciones del cerebro relacionadas con los campos frontales oculares. Esto es lo que se desarrolla en un cerebro infantil, permitiendo que se centre en algo nuevo dentro de su entorno.

El segundo tipo de atención abarca el espectro de estados respondientes, desde el letargo hasta la alerta completa. El tercer tipo es la atención ejecutiva: planificar, juzgar y resolver información conflictiva. El núcleo de esta última es el córtex cingulado anterior, una vieja y minúscula parte del cerebro que ahora se encuentra en el corazón de nuestras destrezas de mayor nivel. Es la atención ejecutiva la que nos permite movernos más allá de nuestros yos impulsivos, planificar el futuro y entender lo abstracto.

Estamos programados para ser interrumpidos. Sufrimos una sacudida de adrenalina cada vez que nos orientamos hacia nuevos estímulos; de hecho, nuestro cuerpo nos recompensa por prestar atención a lo nuevo. Así que en este mundo nuestro, tan acelerado, es fácil y tentador reaccionar ante las cosas nuevas. Pero cuando vivimos de forma reactiva, minimizamos nuestra capacidad de perseguir objetivos.

Wired.com: ¿Qué significa estar distraído?

Maggie Jackson: Literalmente, es abandonarse a algo secundario. Hay también una interesante definición, más arcaica, que perdió popularidad en el siglo XVIII: arrojar en pedazos, dispersarse. Creo que es un término encantador.

Nuestra sociedad actual está llena de maravillosas distracciones –disponemos de tanto escapismo portátil y de tanta fantasía mediatizada-, pero esto es sólo una parte. La otra es la interrupción: la multitarea, la fragmentación del pensamiento y del tiempo. Vivimos de manera altamente fragmentada. Hay estudios que muestran que los trabajadores de la información saltan de una tarea a otra cada tres minutos –de media- a lo largo de la jornada. Sin duda, es lo que hay que hacer para vivir en este complicado mundo.

Wired.com: ¿Cómo pueden afectarnos estas interrupciones?

Maggie Jackson: Este grado de fragmentación está correlacionado con el estrés, la frustración y con una baja creatividad. Está claro. Cuando estás disperso y descentrado, eres menos creativo. Cuando tus periodos de reflexión están siempre agujereados, es difícil profundizar en la resolución de problemas, en la capacidad de relacionar, en el pensamiento.

Estos son los problemas de atención en nuestro nuevo mundo. Los aparatos y las tecnologías nos conceden extraordinarias oportunidades, la capacidad de conectarnos y de aprender. Al mismo tiempo, hemos creado una cultura y estamos haciendo elecciones que socavan nuestras potencialidades de atención.

Wired.com: ¿Se ha establecido un vínculo directo entre interrupciones y neurofisiología?

Maggie Jackson: Las interrupciones están correlacionadas con el estrés y, en consecuencia, una cascada de hormonas del estrés acompaña a un estado semejante. El estrés, la frustración y la baja creatividad son bastante tóxicos. Y existen estudios que muestran cómo el entorno conforma el desarrollo del cerebro de los niños.

Pero no puedo afirmar que la fragmentación de la atención reorganice el cableado de nuestro cerebro. Cuándo te sientas en una mesa durante seis horas realizando multitareas como un maniaco, ¿estás realmente reorganizando partes de tus redes de atención? Es difícil decirlo a día de hoy.

Wired.com: El siguiente paso científico, ¿consiste en establecer ese vínculo?

Maggie Jackson: Es una prioridad de la futura investigación. Ahora mismo, el ámbito de la ciencia de la atención está especialmente preocupado con el desarrollo de la atención en los niños. Las redes se desarrollan a ritmos diferentes. La atención orientadora está ya en gran parte presente en la guardería. La red ejecutiva está en gran parte presente a la edad de ocho años, pero se desarrolla hasta mediada la veintena. Entender cuáles son los espacios ideales para ayudar a los niños a desarrollar su atención, esto es de lo que la ciencia se ocupa ahora.

Wired.com: Entonces, ¿con los adultos ya no hay nada que hacer?

Maggie Jackson: Sabemos, desde luego, que las redes de atención de la gente pueden ser entrenadas, aunque no estamos seguros de lo duraderas que son tales adquisiciones. Hay ejercicios y juegos de ordenador diseñados para fortalecer la atención, en ocasiones, estimulando la memoria a corto plazo.

La única forma de entrenamiento puesta en marcha en el mundo de la oficina está basada en la mediación y se está utilizando más contra el estrés que para estimular la atención, aunque también sirva para esto. En lo que se refiere a la investigación dominante, no se está haciendo nada –que yo sepa- para ayudar al adulto medio, aunque existe un tremendo interés en saber qué es posible.

Pero sí hay modos de reducir las multitareas y las interrupciones, dando forma a nuestro propio entorno y estilo de trabajo de manera que utilicemos mejor nuestras redes atencionales. Si tienes que resolver un problema difícil o una adivinanza, debes pensar dónde trabajarás mejor. Ahora mismo, la gente espera ser capaz de pensar, de crear o de resolver problemas en medio de un entorno ruidoso y abarrotado. La tranquilidad es un punto de partida.

El otro aspecto importante es discutir la interrupción como una cuestión ambiental y como un asunto colectivo y social. En nuestro país, la calma y la reflexión no son especialmente valoradas en el lugar de trabajo. La imagen del éxito es el frenético trabajador multitareas que no dispone de tiempo y al que están constantemente interrumpiendo. Alentando este modelo de inatención, nos estamos haciendo una tremenda injusticia a nosotros mismos.

Wired.com: El subtítulo de su libro predice la “llegada de una edad oscura”. ¿Realmente lo cree?

Maggie Jackson: Las edades oscuras son tiempos de olvido, en los que los avances del pasado son infrautilizados. Si olvidamos cómo usar nuestra capacidad de atención profunda, dependeremos más del pensamiento en blanco y negro, de las ideas y de las relaciones superficiales. Esto alimenta un tremendo potencial para la tiranía y la falta de entendimiento. La posibilidad de una sociedad futura con deficiencias de atención es algo que da mucho que pensar.

FUENTE: WIRED.COM

Un pensamiento en “LA SOBRECARGA DIGITAL nos está friendo los sesos – Entrevista con Maggie Jackson

  1. JoseLuis

    Muy interesante. Creo que este texto tiene conexiones claras con “La fábrica de la felicidad” de Franco Berardi donde habla de los ataques de pánico como resultado de un exceso de información que ha de ser procesada (shock cognitivo).
    También con la medicalización de lo “anormal” de la que ha hablado Rendueles y otros.
    Por último, encuentro conexión también con la obrita de Beigbeder “13’99 euros” donde habla de la publicidad y cómo nos trabaja.
    Habría que considerar si por ejemplo, el blogging es una estrategia de fragmentación de la atención adecuada a las características del capitalismo posfordista. Lo que parece claro es que si estamos de acuerdo en que ha de haber prioridades sociales, no se entiende cómo pueden ser elegidas por una “opinión pública” fragmentada y dispersa, que apenas puede orientarse entre océanos de información sin estructurar.

    Lo que parece claro es que el exceso de información, desinforma, dispersa, atomiza, fragmenta, mientras por el otro lado, los medios productores, se concentran, fusionan, están cada vez en menos manos. ¿Paranoia personal o evidencia? Son muchos temas los que se podrían abordar partiendo de este hilo de debate.

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