Emancipación (Gianni Vattimo)

En Nihilismo y emancipación, Gianni Vattimo se pregunta lo siguiente:

¿Cómo se puede hablar de emancipación, es decir, de un proceso de liberación de vínculos dirigido a una mayor libertad, autonomía, posibilidad de elección, asociándola a un concepto como el nihilismo o como el de hermenéutica?

Para ello, Vattimo nos dice que nihilismo y hermenéutica son utilizados como sinónimos, es decir, nihilismo se entiende en el sentido alcanzado por Nietzsche: como disolución de todo fundamento último.


Nietzsche, continúa Vattimo, significa para nosotros que hemos alcanzado la conciencia de que pensamos en el contexto de una cultura determinada y que en esta toma de conciencia, la filosofía occidental, se vuelve nihilista (“se percata de que su propia argumentación está siempre situada histórico-culturalmente“).

Es en este punto cuando el nihilismo, se vuelve hermenéutica, cuando para “mirar a lo universal” no nos queda más remedio que apelar al diálogo, al acuerdo, y que por lo tanto, que la “verdad” NACE en el acuerdo y del acuerdo, y no al contrario, esto es, cuando tras descubrir todos la misma verdad, nos ponemos de acuerdo.

Vattimo se interroga sobre lo que llama “pensamiento trágico“, o “nihilismo trágico” que es ese pensamiento, que tras recorrer  un universo de discurso -menor o mayor-  asegura que “no hay solución”. Y todos, en algún momento, hemos caído en ese “no hay solución”, como cuando decimos que “somos tribales”, “somos animales”, etc. (Cuando yo era joven, y llegaba con alguna reflexión moral a casa, mi madre, pensadora trágica -el marxista era mi padre-, me decía “hijo, matas una serpiente y sale otra”).

Vattimo, ante este “nihilismo trágico” y “negativo“, nos recuerda la necesidad de la destrucción, pues no se puede construir sin destruir (Nietzsche, de nuevo). A esa destrucción de autoritarismos metafísicos, también se la ha llamado secularización. Proceso que está todavía en marcha como podemos observar en las prácticas de las instituciones más conservadoras de nuestra sociedad, que se resisten a la desfundamentación (p.e. la Iglesia)

Pues bien, EMANCIPACIÓN, es para Vattimo, EL SENTIDO DEL NIHILISMO cuando lo interpretamos a la luz de una “expresión capital” (sic.) de Nietzsche: “Dios ha muerto, ahora queremos que vivan muchos dioses.”

Para Vattimo, el “descubrimiento” de la ausencia de fundamentos, o de la disolución de los fundamentos, es precisamente el momento de transición de la modernidad a la posmodernidad.

Entonces ¿qué es “verdad” cuando “Dios ha muerto” y “el mundo se ha convertido en fábula” (Nietzsche)? Vattimo nos dice que es verdad lo que NOS LIBERA, puesto que la asunción de la ausencia de fundamentos, elimina aquello que podría detener nuestra libertad. Las autoridades de todo tipo, han tratado de DETENERNOS en nombre de “estructuras últimas”, de fundamentos. Eso se acabó. Nietzsche, anticipa este cambio cuando afirma Sólo a partir de mí, vuelve a haber esperanzas (Fragmentos póstumos, 25[6]) es decir, una vez el martillo ha hecho su trabajo de demolición de los fundamentos.

(Vistas así las cosas, os obvio que queda mucho trabajo que hacer con el martillo,  y hoy, como ayer -sobre todo- en el campo del fundamentalismo del mercado -el otro GRAN RELATO en tránsito hacia el derrumbe).

A la vez, hay que guardarse energías para empujar el carro de la reconstrucción de la racionalidad después de la muerte de Dios).

(José Luis Redon)

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