El principio de anarquía. Heidegger y la cuestión del actuar (Reiner Schürmann)

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Arena Libros

…Inutil añadir que no será cuestión de la “anarquía” comprendida en el sentido de Proudhon, Bakunin y sus discípulos. Lo que buscaban esos maestros era desplazar el origen, sustituir el poder de la autoridad, princeps, el poder racional, principium. Una operación “metafísica” más entre otras. Reemplazo de un punto de vista por otro…

(p. 20)

…Cuando pensamos en los sufrimientos que los hombres se han inflingido y se inflingen en el nombre de los principios epocales, vemos que la filosofía -el pensar- no es una empresa fútil: la fenomenología deconstructora de las épocas “cambia el mundo”, porque revela la decadencia de sus principios.

(pp. 25-26)

…A la cuestión “¿Qué hacer?”, Heidegger tiene una respuesta. No insta a la decisión por la decisión. No predica tampoco el amor para combatir el odio, ni la expropiación de los expropiadores para combatir la injusticia. Sino que invita al derrocamiento expreso de los principios epocales que económicamente basculan ya. Lo que puede resultar difícil es que a este derrocamiento lo concibiéramos como empresa voluntaria “decidida”, “resuelta”, “enérgica”. Para Heidegger, en cambio, el no querer y la serenidad son más subversivos y contestatarios que todo proyecto de voluntad que “quiere actuar y quiere la efectividad como su elemento.

(pp. 358-359)

…La physis originaria, en cambio, “lo que sin cesar emerge, en griego to aei phyon“, emerge sin meta, para nada. La finalidad marca toda la diferencia entre la physis de Anaximandro y la physis de Aristóteles; entre la parousia y la ousia, entre el ser y la asistencia; entre los caminos, precisamente, y los métodos. “Para comprender esto debemos aprender a distinguir entre camino y método. En la filosofía sólo hay caminos; en las ciencia al contrario, solamente métodos, es decir procedimientos”. Los caminos de pensamiento no conducen a ninguna parte desde el momento en que toda cosa viene a la presencia sin ninguna razón. Identidad esencial del pensamiento y la presencia: su esencia es de ser “sin porqué”.

(p. 368)

“…La ausencia de meta en sí es nuestro principio de fe“. (Sobre Nietzsche y la Ziellosigkeit, en Humano, demasiado humano, I, 33 y 638).

(p. 370)

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JLR