Sobre las “ciencias económicas” (Ha-Joon Chang)

Fragmentos de, 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo:

…En noviembre de 2008, la reina Isabel II visitó la London School of Economics, cuyo departamento de económicas es uno de los más prestigiosos del mundo. Cuando uno de los profesores, Luis Garicano le hizo una presentación sobre la crisis financiera en la que acababa de quedar sumido el mundo, la reina preguntó: «¿Cómo puede ser que no lo previera nadie?». Su Majestad hizo una pregunta que estaba en todas las cabezas desde el estallido de la crisis, en el otoño de 2008…

¿Cómo podía haberse equivocado tanto esa gente tan lista, licenciada en algunas de las mejores universidades y con ecuaciones hipermatemáticas saliéndoles por las orejas?…

…En las últimas tres décadas, los economistas han desempeñado un papel importante en la creación de las condiciones para la crisis de 2008 (y para decenas de pequeñas crisis financieras que la precedieron a partir de principios de la década de 1980, como la de la deuda del Tercer Mundo en 1982, la del peso mexicano en 1995, la asiática en 1997 y la rusa en 1998), aportando justificaciones teóricas para la desregulación financiera y la búsqueda desaforada de beneficios a corto plazo. En términos más generales, han formulado teorías que justificaban las políticas que han generado un crecimiento más lento, una mayor desigualdad, unos puestos de trabajo menos seguros y unas crisis financieras más frecuentes, que hace tres décadas que persiguen al mundo. Encima, han presionado en favor de políticas que debilitaban la perspectiva de crecimiento a largo plazo en los países en vías de desarrollo. En los países ricos, estos economistas han animado a sobrestimar el poder de las nuevas tecnologías, han desestabilizado cada vez más la vida de los ciudadanos, les han hecho ignorar la pérdida del control nacional de su economía y han infundido displicencia ante la desindustrialización. Por si fuera poco, han aportado argumentos que insisten en que todo lo que a mucha gente le parece cuestionable dentro de la economía mundial -como el aumento de la desigualdad, los sueldos astronómicos de los ejecutivos o la pobreza extrema en los países pobres- es absolutamente inevitable, habida cuenta de la naturaleza humana (egoísta y racional) y de la necesidad de recompensar a las personas en función de sus aportaciones productivas. Las ciencias económicas, por decirlo de otro modo, no han sido irrelevantes, sino algo peor: tal como se han practicado en las últimas tres décadas, han perjudicado claramente a la mayoría de las personas.