Pobreza en Alemania y España

 

Aquí tenemos la situación para el caso de España. Entonces no es extraño que haya gente que opte por la violencia. Pero la violencia es el último recurso de los débiles y una opción muy personal y concreta de cada uno, pero no debería ser la opción en una “sociedad” post-metafísica. Debemos encontrar la forma de salir o de ir más allá de la locura del sistema sin aumentar el sufrimiento. Para algunos, como Anselm Jappe, sólo hay un sujeto, la mercancía, a cuya lógica se somete todo lo demás (también los propios capitalistas). ¿Cómo anular o cambiar esa lógica?  No se trataría de distribuir la riqueza, sino de terminar con la lógica de la mercancía, del valor, del dinero… de pasar página a un sistema autófago, para el cual la biosfera entera significa sólo recursos disponibles para producir mercancías (no importa si son juguetes o bombas) con la única finalidad de ganar dinero.
La humanidad entera está ante el desafío de ir más allá de la sociedad mercantil y del dinero (como único Dios sustituto que todo lo rige) para evitar la auto-aniquilación.
Ya no hay legitimación posible del imperio del “mercado” en todo el planeta. Queremos vivir, queremos mucha riqueza, verdadera riqueza que procede de lo más hondo del misterio sagrado y enigmático de la existencia, no dinero.

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Sistema de alienación y muerte para la humanidad proletarizada (Locura proletaria)

 

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“Acerca del suicidio” o “Sobre el suicidio” (1846) es un artículo de Marx que, hasta la fecha, ha sido muy poco difundido y conocido dentro del movimiento histórico e internacional del proletariado. Texto corto pero olvidado. No sólo por un tema de traducción, edición, publicación, circulación, etc. Sino acaso porque hablar de “locura” y suicidio, incluso dentro de las filas del movimiento social de negación y supresión del orden de cosas actual, sigue siendo un tema tabú -un fantasma dentro del fantasma que sigue recorriendo el mundo.

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Rememorando: Imponer las urgencias (Zabala & Vattimo)

El hecho de que la democracia emplazada esté ya preparándose para luchar y ganar esas guerras urbanas es indicativo de cómo el cambio resulta casi imposible en nuestro sistema democrático, y también de hasta qué punto está previsto que se incrementen los efectos opresivos del capitalismo. Como Meiskins Wood explicó, ya sea «nacional o global, [el capitalismo] está impulsado por determinados imperativos sistémicos, los imperativos de la competencia, la maximización del beneficio y la acumulación, que requieren inevitablemente anteponer el “valor de intercambio” al “valor de uso” y el beneficio a las personas».
Se trata de imperativos sistémicos de dominio, supremacía y control sobre otros, y se traducen en sistemas metafísicos como el liberalismo, donde el poder del individuo se convierte en lo único esencial.

las medidas liberales, financieras y de seguridad de la democracia emplazada se regulan entre sí con el fin de conservar nuestra actual «falta de urgencias» e imponer las urgencias necesarias

Comunismo hermenéutico.

 

 

El imperio de nadie (Ulrich Beck)

Lo que no vemos ni queremos siempre cambia el mundo clara y amenazadoramente. La dinámica de funciones intercambiadas entre lo político y lo no político, manteniendo un mismo aspecto, se convierte en demencial. Los políticos han de soportar que se les diga hacia dónde conduce una vía que no es consciente ni planificada, y se lo dicen precisamente quienes tampoco lo saben y cuyos intereses corresponden también a lo que es alcanzable. Se ven obligados, ante los electores, a dirigir el viaje hacia un lugar desconocido con el gesto aprendido de la confianza en el progreso, como si fuera su propio mérito, pero asimismo utilizando un único argumento, a saber, que precisamente ya de entrada no existe ninguna otra alternativa. El carácter forzoso y la ausencia de decisión del «progreso» técnico no se cuestiona, lo cual completa su (no) legitimación democrática. El «imperio de nadie» (Hannah Arendt) de las consecuencias (ya no) previsibles se adueña del régimen, en el estadio avanzado de la democracia occidental.

(1986) La sociedad del riesgo…