Archivo de la categoría: Filosofía

El principio de anarquía. Heidegger y la cuestión del actuar (Reiner Schürmann)

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Arena Libros

…Inutil añadir que no será cuestión de la “anarquía” comprendida en el sentido de Proudhon, Bakunin y sus discípulos. Lo que buscaban esos maestros era desplazar el origen, sustituir el poder de la autoridad, princeps, el poder racional, principium. Una operación “metafísica” más entre otras. Reemplazo de un punto de vista por otro…

(p. 20)

…Cuando pensamos en los sufrimientos que los hombres se han inflingido y se inflingen en el nombre de los principios epocales, vemos que la filosofía -el pensar- no es una empresa fútil: la fenomenología deconstructora de las épocas “cambia el mundo”, porque revela la decadencia de sus principios.

(pp. 25-26)

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Katehon Think Tank

El Centro de análisis “Katehon” es una comunidad independiente de expertos de diferentes países dedicados a la investigación en diversos campos, incluyendo el análisis político, geoestratégico y geopolítico de eventos internacionales. El grupo está formado por pensadores políticos, investigadores en el campo de las relaciones internacionales, expertos en seguridad y actividades en la lucha contra el terrorismo y periodistas que trabajan en el campo de las relaciones internacionales: la geopolítica, la política étnica y el diálogo interreligioso. En el Centro de análisis “Katehon” somos firmes partidarios de un mundo multipolar y por lo tanto defendemos un visión del mundo pluricéntrica definida a partir de un equilibrio internacional de poderes. Rechazamos y desafiamos cualquier tipo de orden mundial unipolar y la hegemonía mundial.

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A la mierda el trabajo | James Livingston

El mercado laboral ha fracasado, como casi todos los demás. Ya no hay bastantes trabajos disponibles y los que quedan no sirven para pagar las facturas. ¿Y si el trabajo no es la solución, sino el problema?

The Frankfurt School Knew Trump Was Coming

Lies have long legs: they are ahead of their time. The conversion of all questions of truth into questions of power, a process that truth itself cannot escape if it is not to be annihilated by power, not only suppresses truth as in earlier despotic orders, but has attacked the very heart of the distinction between true and false, which the hirelings of logic were in any case diligently working to abolish. So Hitler, of whom no one can say whether he died or escaped, survives. 

The New Yorker