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LA CONQUISTA del espacio, los Cyborgs, el poder…

EN EL CUARENTA ANIVERSARIO DEL ALUNIZAJE DE AMSTRONG, COLLINS Y ALDRIN

CYBORG

Multitud conmemora a su manera la llegada del hombre a la Luna. Os ofrecemos dos textos muy dispares, que además se acercan al acontecimiento de forma –por así decir- asintótica, bordeándolo, evitando el enfrentamiento directo.

El primero, por razones, obviamente cronológicas: cuando Clynes y Kline redactaron el texto, la conquista del espacio aún no era una realidad tangible, sino más bien un proyecto a largo o medio plazo en el que, por otro lado, los hombres de ciencia y los ingenieros estadounidenses se disputaban el prestigio internacional frente a la superpotencia enemiga, la URSS. El texto en cuestión (Cyborgs & Space) se publicó en forma de artículo en la revista  Austronautics en septiembre de 1960 y es sobre todo conocido por ser el primero en el que aparece el término Cyborg en un contexto tecnocientífico. En él, los autores argumentan la necesidad de modificar el organismo de los viajeros espaciales por medios electro-químicos con el fin de permitir su adaptación a entornos cuyas condiciones difieren de las terrestres. Que yo sepa, es la primera vez que el texto se ofrece en castellano.

El segundo se publicó exactamente nueve años después del primero y apenas unos tres meses después del primer alunizaje. Apareció en las páginas del último número de la revista internationale situationniste y su autor es el venezolano Eduardo Rothe. Su contexto, perspectiva y orientación son, pues, muy diferentes del anterior. La lectura del acontecimiento es política, más que científico-ingenieril: la ciencia y la técnica modernas –viene a decir Rothe- han sido sometidas a las necesidades del capital; sin embargo, no se trata de una fatalidad:  bastaría con liberarlas y reintegrarlas revolucionariamente en el marco de una comunidad de “amos sin esclavos” para que dejasen de ser instancias alienantes y se convirtieran en instrumentos de emancipación.

[Traducción de los textos: Diego L. Sanromán]

* * *

LOS CYBORGS Y EL ESPACIO

Manfred Clynes & Nathan Kline (1960)

Los viajes al espacio suponen un desafío para la humanidad no sólo tecnológica sino espiritualmente, en tanto en cuanto invitan al hombre a tomar parte activa en su propia evolución biológica. Los avances científicos del futuro podrán ser utilizados para permitir la existencia humana en entornos que difieren radicalmente de aquellos producidos por la naturaleza tal como la conocemos.

La tarea de adaptar el cuerpo humano a cualquier entorno de su elección será cada vez más fácil gracias al creciente conocimiento del funcionamiento homeostático, cuyos aspectos cibernéticos, por el momento, sólo están comenzando a ser comprendidos e investigados. En el pasado la evolución operaba alterando las funciones corporales para adaptarse a diferentes entornos. Desde ahora, será posible conseguirlo hasta cierto punto sin alterar la herencia mediante modificaciones bioquímicas, psicológicas y electrónicas ajustadas al modus vivendi humano actual. [DESCARGAR TEXTO COMPLETO EN PDF]

– ARTÍCULO ORIGINAL EN INGLÉS.

 

astronaut

 

LA CONQUISTA DEL ESPACIO EN EL TIEMPO DEL PODER

Eduardo Rothe (1969)

1
La ciencia  al servicio del capital, de la mercancía y del espectáculo no es otra cosa que el conocimiento capitalizado, fetichismo de la idea y del método, imagen alienada del pensamiento humano.

2
Hace tiempo que el poder del conocimiento se ha transformado en conocimiento del poder. La ciencia contemporánea, heredera experimental de la religión de la Edad Media, cumple –en relación con la sociedad de clases- las mismas funciones: compensa con su eterna inteligencia de especialista la estupidez cotidiana de los hombres. Canta en cifras la grandeza del género humano, cuando no es otra cosa que la suma organizada de sus limitaciones y de sus alienaciones. [DESCARGAR TEXTO COMPLETO EN PDF]

 

[Desearía agradecer la ayuda involuntaria e inconsciente que me ha prestado Igor Sádaba en la traducción del artículo de Clynes y Kline; unos cuatro o cinco párrafos de mi versión no son, en realidad, míos, sino suyos y pueden encontrarse en el segundo capítulo de su libro Cyborg. Sueños y pesadillas de las tecnologías. DLS]

EL ÁGORA y el mercado – Ignazio Licata (2004)

Cuarto texto de Ignazio Licata que publicamos en Multitud. Puedes encontrar los otros tres e información sobre el autor AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

alchimia

DISCUTE EL TEXTO EN EL COLABORATORIO DIGITAL ABIERTO

 

[Traducción del italiano: Diego L. Sanromán]

Quien hoy se dispone a calcular el mundo no puede hacerlo con distancia. Está obligado a incluirse a sí mismo en sus propios cálculos.
Ian McEwan, Niños en el tiempo.

 

Han pasado ya muchos años desde la publicación del célebre ensayo de C. P. Snow sobre las dos culturas. La reflexión sobre el papel de la ciencia en la cultura contemporánea se ha enriquecido con nuevos temas y las perspectivas se han multiplicado con el progreso de la investigación y su creciente impacto sobre el contexto socio-económico. Al mismo tiempo, por desgracia, se han ofrecido también soluciones fáciles y conciliaciones nebulosas; las primeras, por lo general, en el ámbito de una visión rígidamente monodisciplinaria de las relaciones entre actividades intelectuales diversas; las otras, inspiradas en un genérico holismo en el que toda especifidad cultural queda ajustada en nombre de una totalidad indiferenciada. Por un lado, las ‘epistemologías totalitarias’, que describen de forma ideal y estilizada la actividad científica, aunque, más bien, dotan de coartada a una industria de la ‘verdad’. Por otro, las posiciones ‘anything goes’, que muestran la desnudez autorreferencial de mucha ciencia hard, pero al precio de un melting-pot cultural que no resulta útil a nadie. Sigue leyendo

COMPUTING MACHINERY AND INTELLIGENCE – Alan Turing (1950)

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1 The Imitation Game

I propose to consider the question, ‘Can machines think?’ This should begin with definitions of the meaning of the terms ‘machine ‘and ‘think’. The definitions might be framed so as to reflect so far as possible the normal use of the words, but this attitude is dangerous. If the meaning of the words ‘machine’ and ‘think ‘are to be found by examining how they are commonly used it is difficult to escape the conclusion that the meaning and the answer to the question, ‘Can machines think?’ is to be sought in a statistical survey such as a Gallup poll. But this is absurd. Instead of attempting such a definition I shall replace the question by another, which is closely related to it and is expressed in relatively unambiguous words.

The new form of the problem can be described’ in terms of a game which we call the ‘imitation game’. It is played with three people, a man (A), a woman (B), and an interrogator (C) who may be of either sex. The interrogator stays in a room apart from the other two. The object of the game for the interrogator is to determine which of the other two is the man and which is the woman. He knows them by labels X and Y, and at the end of the game he says either ‘X is A and Y is B’ or ‘X is B and Y is A’. The interrogator is allowed to put questions to A and B thus:

C: Will X please tell me the length of his or her hair?

Now suppose X is actually A, then A must answer. It is A’s {p.434}object in the game to try and cause C to make the wrong identification. His answer might therefore be

‘My hair is shingled, and the longest strands, are about nine inches long.’

In order that tones of voice may not help the interrogator the answers should be written, or better still, typewritten. The ideal arrangement is to have a teleprinter communicating between the two rooms. Alternatively the question and answers can be repeated by an intermediary. The object of the game for the third player (B) is to help the interrogator. The best strategy for her is probably to give truthful answers. She can add such things as ‘I am the woman, don’t listen to him!’ to her answers, but it will avail nothing as the man can make similar remarks.

We now ask the question, ‘What will happen when a machine takes the part of A in this game?’ Will the interrogator decide wrongly as often when the game is played like this as he does when the game is played between a man and a woman? These questions replace our original, ‘Can machines think?’
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-VERSIÓN EN CASTELLANO.

-ALAN TURING WEBSITE.