El Diablo según el cura Jean Meslier

“Os hablan del diablo, queridos amigos, os asustan con el mero nombre del demonio porque os hacen creer que los diablos son lo peor y lo más espantoso que puede haber, os obligan a creer que los demonios son los peores enemigos de los hombres, ya que sólo viven para perderlos y hacer que sean desgraciados por toda la eternidad en el infierno.

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LA RACIONALIDAD ECONÓMICA y la secularización – Andrés Bilbao (1996)

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Continuamos con la reedición de textos de o sobre la Corriente Crítica dentro de las Ciencias Sociales españolas. Ya hemos tenido ocasión de ofrecer trabajos de Luis Martín Santos y Jesús Ibáñez; esta vez, le toca el turno a Andrés Bilbao (1949-2002). Si quieres saber más sobre Bilbao, puedes leer los homenajes de Carlos Prieto y Agustín Morán. Si prefieres leer textos del propio Andrés, echa un vistazo a Dialnet.

 

I

Uno de los trazos con los que se suele definir la sociedad moderna es la secularización. Su significado genérico alude a la pérdida de relevancia social del pensamiento, la práctica y las instituciones religiosas, basadas en la creencia en una realidad sobrenatural. La noción de desacralización acompaña, algunas veces, a la de secularización, queriendo significar el despliegue de la crítica y la racionalidad, frente a la a-crítica aceptación de realidades exteriores que condicionan la vida de los individuos (1). Dentro de este amplio perímetro, la secularización ha sido uno de los focos de atención en el análisis de las sociedades modernas.

Con referencia a él se han señalado, también, tendencias contrarias. En repetidas ocasiones, se ha hecho referencia al índice creciente de afiliación a las Iglesias, en las sociedades desarrolladas (2). Los fenómenos de la religiosidad contracultural, así como la creciente influencia política de ciertas formas de protestantismo, serían síntomas de la persistencia de lo religioso, que llevan a cuestionar la equivalencia ente modernidad y secularización (3). Incluso esta misma presencia de lo religioso ha sido detectada en el corazón mismo de la racionalidad contemporánea, el grupo profesional de los científicos (4). Con carácter más general, Bellah ha proyectado la religión como un rasgo común a todas las formas sociales.

La presencia de lo religioso en las sociedades modernas ha sido objeto de diferentes aproximaciones. En unas, lo religioso es visto como un residuo que, tarde o temprano, terminará desapareciendo. En otras, lo religioso no es una dimensión residual, sino un acontecimiento que acompaña al propio desarrollo de la modernidad. Sigue leyendo “LA RACIONALIDAD ECONÓMICA y la secularización – Andrés Bilbao (1996)”

NEGACIÓN de la Economía – Jean-Pierre Voyer (2000)

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Jean-Pierre Voyer es un filósofo francés nacido en 1938. Su obra parte de una reelaboración crítica de la herencia situacionista. Para Voyer, la comunicación es el elemento central del proceso de humanización: la humanidad comienza realmente con la comunicación, pues la satisfacción de las necesidades es algo pura y simplemente animal. En su opinión, la economía no es sino una forma falaz de nombrar la esencia del sistema de comunicación humana. Su último libro publicado es Diatribe d’un fanatique (2002).
 
[Traducción: Diego L. Sanromán]

La economía es a la economía política lo que Dios es a la religión. Del mismo modo que Dios no existe, mientras que la religión sí e implica la existencia de numerosos sacerdotes y devotos; la economía no existe, mientras que la economía política sí e implica la existencia de numerosos sacerdotes y devotos. Del mismo modo que la religión es esa mentira que afirma Dios existe, la economía política es esa mentira que afirma la economía existe. Del mismo modo que no se puede criticar la religión si no se ha negado antes la existencia de Dios, tampoco puede criticarse la economía política si no se ha negado antes que la economía exista. Del mismo modo que otros negaron que Dios existiese, yo niego que la economía exista. Ni Marx ni Debord lo lograron a pesar de que pretendieron criticar la economía política.

Marx se encontraba, pues, en la situación de alguien que quisiera criticar la religión creyendo al mismo tiempo en la existencia de Dios. Ese alguien criticaría la religión por no encontrarla de su gusto. Es lo que se llama un reformador, y dicho género de crítica, que puede transformarse en violentamente práctica, se llama reforma. Como he escrito en otro lugar, el reformador Marx llevó la economía política a su más alto punto de perfección. Hizo coherente la mentira y, de tal modo, preparó su denuncia; un poco como Hegel al proclamar que Dios era un resultado, lo que en cualquier caso es una manera de poner en cuestión la existencia de Dios. Sigue leyendo “NEGACIÓN de la Economía – Jean-Pierre Voyer (2000)”