Archivo de la etiqueta: Epistemología

EL ÁGORA y el mercado – Ignazio Licata (2004)

Cuarto texto de Ignazio Licata que publicamos en Multitud. Puedes encontrar los otros tres e información sobre el autor AQUÍ, AQUÍ y AQUÍ.

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[Traducción del italiano: Diego L. Sanromán]

Quien hoy se dispone a calcular el mundo no puede hacerlo con distancia. Está obligado a incluirse a sí mismo en sus propios cálculos.
Ian McEwan, Niños en el tiempo.

 

Han pasado ya muchos años desde la publicación del célebre ensayo de C. P. Snow sobre las dos culturas. La reflexión sobre el papel de la ciencia en la cultura contemporánea se ha enriquecido con nuevos temas y las perspectivas se han multiplicado con el progreso de la investigación y su creciente impacto sobre el contexto socio-económico. Al mismo tiempo, por desgracia, se han ofrecido también soluciones fáciles y conciliaciones nebulosas; las primeras, por lo general, en el ámbito de una visión rígidamente monodisciplinaria de las relaciones entre actividades intelectuales diversas; las otras, inspiradas en un genérico holismo en el que toda especifidad cultural queda ajustada en nombre de una totalidad indiferenciada. Por un lado, las ‘epistemologías totalitarias’, que describen de forma ideal y estilizada la actividad científica, aunque, más bien, dotan de coartada a una industria de la ‘verdad’. Por otro, las posiciones ‘anything goes’, que muestran la desnudez autorreferencial de mucha ciencia hard, pero al precio de un melting-pot cultural que no resulta útil a nadie. Sigue leyendo

‘MENOS AHAB Y MÁS ISMAEL’. Virginia Salles entrevista a Ignazio Licata

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DISCUTE EL TEXTO EN EL COLABORATORIO DIGITAL ABIERTO

Traducción: Diego L. Sanromán.

Desde siempre las ciencias de la materia y de la mente parecen separadas por un abismo insuperable. Las teorías de la complejidad y de la emergencia han modificado profundamente esta situación, alimentando un nuevo diálogo entre física y psicología. Bajo este espíritu transdisciplinar se desarrolla el siguiente diálogo entre la entrevistadora Virginia Salles, psicoterapeuta y estudiosa de la obra de Stanislaw Grof, e Ignazio Licata, físico teórico implicado en la costrucción de una física de la cognición, con ocasión de la publicación del libro La Logica Aperta della Mente [Codice Edizioni].

VIRGINIA SALLES.- Uno de los problemas fundamentales de la ciencia, insoluble en el ámbito del paradigma newtoniano-cartesiano, es comprender cómo la tendencia al desorden y el caos puede producir nuevos niveles de organización en los sistemas biológicos. ¿Qué factor determina este salto cualitativo?

IGNAZIO LICATA.- El reduccionismo –es decir, el estudio de los ‘ladrillos del mundo’- ha sido una estrategia victoriosa que ha permitido resolver un gran número de problemas. Desgraciadamente, esto ha supuesto creer que cualquier sistema puede ser comprendido a partir de sus unidades constituyentes, lo cual no es cierto: ‘more is different’, como decía el título de un artículo-manifiesto del Nobel Philip Anderson publicado en 1972. Los comportamientos colectivos de la materia, de los superfluidos a los sistemas biológicos y cognitivos, son naturalmente compatibles con las características de los objetos ‘elementales’, pero no resultan banalmente reducibles a estos últimos, y exigen acercamientos diferentes. Incluso en dinámicas muy simples, como la de algunos osciladores emparejados, pueden darse fenómenos de imprevisibilidad, y el caos –clásico y cuántico- desempeña un papel de ‘mezclador’ de orden y desorden, del cual pueden emerger nueva información y nuevos niveles de organización.  En general, es importante recordar que, para un sistema de alta complejidad, la noción de ‘estructura’ tiene una significado procesual vinculado a las dinámicas ‘globales’ entre sistema y ambiente, y no debe ser identificada con los ‘componentes elementales’. Incluso en algunas versiones de la llamada física ‘fundamental’ (término de lo más equívoco…), las partículas son procesos emergentes de un ‘fluido de Yang-Mills’, no más ‘fundamentales’, en consecuencia, que las burbujas de agua que se observan durante la transición de fase en la ebullición.

VS.- ¿Entre la posición realista de Einstein, que sostenía que un gato ‘existía’ también cuando él no lo observaba, y el absoluto relativismo de la visión del mundo de los filósofos posmodernos y de las interpretaciones radicales de la física cuántica, cuál es, en tu opinión, la verdadera realidad que subyace a nuestra experiencia del mundo?

IL.- El filósofo Alfred North Whitehead decía que los científicos recortan la tela del universo, que está hecha con un solo tejido. ‘Qué’ y ‘cómo’ recortar –identificar problemas y elaborar las estrategias de acercamiento- no es, en absoluto, algo banal y constituye la esencia del problema del observador. Las posiciones del realismo naif y del relativismo posmoderno tienen en común una actitud ‘polarizada’ con respecto al binomio observador-observado; el realismo pone entre paréntesis el primer término (“el mundo ya está ahí”, cortado en lonchas disciplinares listas para ser estudiadas con un ‘método’ oportuno); los posmodernos, en cambio, liquidan cualquier realismo y disuelven el mundo en la pluralidad de los puntos de vista. Ambas posiciones son inaceptables a la larga: decir que el mundo está hecho ‘objetivamente’ de átomos, por ejemplo, es correcto pero banal, mientras que el relativismo descuida la importancia del conocimiento culturalmente compartido. El ‘camino del medio’ para evitar este Escila y Caribdis –como decía Francisco Varela- consiste en la posición constructivista, que considera el conocimiento como un proceso relacional entre observador y observado. Es este binomio inescindible el ‘tejido’ del conocimiento y nuestra relación profunda con el mundo. Las teorías que construimos son mapas del mundo, pero no debemos confundir el mapa con el territorio. Sigue leyendo

COMPUTING MACHINERY AND INTELLIGENCE – Alan Turing (1950)

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1 The Imitation Game

I propose to consider the question, ‘Can machines think?’ This should begin with definitions of the meaning of the terms ‘machine ‘and ‘think’. The definitions might be framed so as to reflect so far as possible the normal use of the words, but this attitude is dangerous. If the meaning of the words ‘machine’ and ‘think ‘are to be found by examining how they are commonly used it is difficult to escape the conclusion that the meaning and the answer to the question, ‘Can machines think?’ is to be sought in a statistical survey such as a Gallup poll. But this is absurd. Instead of attempting such a definition I shall replace the question by another, which is closely related to it and is expressed in relatively unambiguous words.

The new form of the problem can be described’ in terms of a game which we call the ‘imitation game’. It is played with three people, a man (A), a woman (B), and an interrogator (C) who may be of either sex. The interrogator stays in a room apart from the other two. The object of the game for the interrogator is to determine which of the other two is the man and which is the woman. He knows them by labels X and Y, and at the end of the game he says either ‘X is A and Y is B’ or ‘X is B and Y is A’. The interrogator is allowed to put questions to A and B thus:

C: Will X please tell me the length of his or her hair?

Now suppose X is actually A, then A must answer. It is A’s {p.434}object in the game to try and cause C to make the wrong identification. His answer might therefore be

‘My hair is shingled, and the longest strands, are about nine inches long.’

In order that tones of voice may not help the interrogator the answers should be written, or better still, typewritten. The ideal arrangement is to have a teleprinter communicating between the two rooms. Alternatively the question and answers can be repeated by an intermediary. The object of the game for the third player (B) is to help the interrogator. The best strategy for her is probably to give truthful answers. She can add such things as ‘I am the woman, don’t listen to him!’ to her answers, but it will avail nothing as the man can make similar remarks.

We now ask the question, ‘What will happen when a machine takes the part of A in this game?’ Will the interrogator decide wrongly as often when the game is played like this as he does when the game is played between a man and a woman? These questions replace our original, ‘Can machines think?’
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-ALAN TURING WEBSITE.

Lo virtual es la misma carne del hombre – Michel Serres (2001)

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[…]¿Qué es lo que las nuevas tecnologías van a cambiar?

En gran parte, a toda la sociedad. Como ha ocurrido con toda nueva tecnología. Es un lugar común entre los historiadores decir que la aparición de la escritura afectó a la ciudad, al Estado, al derecho y probablemente al comercio. Gran parte de las prácticas sociales que heredamos surgieron de la escritura. Para no hablar del monoteísmo, la religión de lo escrito. Es más, cuando llegan el Renacimiento y la invención de la imprenta, se ven afectadas casi las mismas zonas de la sociedad: nuevas formas de democracia, nuevos derechos, nueva pedagogía. Son las prácticas sociales de este tipo las que me parece van a transformarse. Es más, ya están siendo transformadas.

¿Cuáles son los sectores más impactados en la actualidad?

En primer lugar, toda la ciencia. Desde la introducción del computador pasando por las técnicas experimentales o el acopio de datos, no hay una ciencia que no haya sido afectada de manera profunda… No son los saberes los que son transformados; es el sujeto de los saberes. Antes hablamos de sujeto colectivo. Por ejemplo, los laboratorios trabajan por correo electrónico y en tiempo real. Ya no tienen que esperar a que se realicen los coloquios, los encuentros, los viajes.

¿Qué papel desempeñan estas facilidades de intercambios en la creación de ese nuevo humanismo al cual usted se refiere frecuentemente?

Este es un proyecto que aprecio mucho y que he presentado sin éxito a los ministros. A diferencia de lo que piensan los pesimistas, mi proyecto afirma que el conjunto de las ciencias ha dado lugar a lo que yo llamo un gran discurso. Cada ciencia desemboca en este enorme discurso que se desarrolla de cierta manera como un río. Obviamente, el río existía antes; pero de manera fragmentada, menos unitaria, y sin que los saberes tuvieran esa especie de conciencia de pertenecer a este discurso, de constituir una base suya, de rectificarlo continuamente, de desarmarlo y re-construirlo. Este inmenso discurso que es globalmente cierto hoy por hoy, ya pertenece a la totalidad de la humanidad. Existe, disponemos de los instrumentos necesarios para transmitirlo y constituye actualmente el fundamento de nuestra cultura. […]

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IGNAZIO LICATA: INTRODUCCIÓN A LA CIBERNÉTICA. Autoorganización, emergencia y apertura lógica.

Segundo texto de Ignazio Licata que aparece por aquí. El primero fue La utopía y la red. Si quieres echarle un vistazo, pulsa sobre el *. 

Traducción: Diego L. Sanromán.

 norbert-wiener.jpg Norbert Wiener

Introducción

El estudio de la complejidad de los sistemas físicos ha suscitado un acercamiento al problema del conocimiento radicalmente diferente del tradicional, poniendo en evidencia el papel del observador y de sus elecciones modelísticas.

Ya no hay una realidad externa ‘fija’ que hubiese que representar mediante el uso de principios iniciales y sus consiguientes resultados según un esquema lineal.

El sistema del conocimiento se caracteriza, más bien, por un proceso de auto-organización de las informaciones que procede por sucesivos anillos de retroacción, desde los resultados a los principios, modificando al paso los unos y los otros en una progresiva ‘construcción’ de la realidad.

A la definición de esta línea de pensamiento, que enlaza resultados experimentales y problemáticas epistemológicas, han contribuido decisivamente las investigaciones de Norbert Wiener, Ludwig von Bertalanffy, Warren Sturgis Mc Culloch, Jean Piaget, Heinz von Foerster, Gregory Bateson, Humberto Maturana, Francisco Varela y Henri Atlan.

Presentaremos aquí, en sus líneas principales, la epistemología natural constructivista puesta a punto y separadamente por Gregory Bateson y, más o menos en el mismo periodo, por Humberto Maturana y Francisco Varela, conocida desde entonces como Teoría de Maturana-Varela-Bateson.

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