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Commonwealth: El proyecto de una revolución del común

“¿Cómo podemos transformar la indignación y la rebelión en un proceso constituyente duradero? ¿Cómo pueden convertirse en poder constituyente los experimentos de democracia, no sólo democratizando una plaza pública o un barrio, sino inventando una sociedad alternativa que sea verdaderamente democrática? Éstas son algunas de las preguntas que investigamos y que intentamos responder en este libro”

Los lectores de Michael Hardt y Antonio Negri, ya disponemos del tercer libro de la trilogía iniciada con Imperio. Que aproveche.

SOBRE FOUCAULT – Toni Negri (2004)

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Traducción: Diego L. Sanromán

Pregunta 1: ¿Los análisis de Foucault mantienen su actualidad para comprender el movimiento de las sociedades? ¿En qué terrenos le parece que deberían ser renovados, reajustados, prolongados?

Respuesta 1: La obra de Foucault es una extraña máquina; en realidad, no permite pensar la historia más que como historia presente. Probablemente, una buena parte de lo que Foucault escribió (Deleuze lo subrayó muy acertadamente) debería hoy ser reescrito. Lo que resulta asombroso –y conmovedor- es que en ningún momento cese de buscar; hace aproximaciones, deconstruye, formula hipótesis, imagina, construye analogías y cuenta fábulas, lanza conceptos, los retira o los modifica… Es un pensamiento de una inventiva formidable. Pero esto no es lo esencial; yo creo que lo fundamental es su método, porque éste le permite estudiar y a la vez describir el movimiento del pasado al presente y del presente al porvenir. Es un método de transición del cual el presente representa el centro. Foucault está ahí, en ese hueco, ni en el pasado, del que hace la arqueología, ni en el futuro, del que a veces esboza la imagen –“como en los límites del mar, un rostro sobre la arena”-. Es a partir del presente como resulta posible distinguir los demás tiempos. A menudo se le ha reprochado a Foucault la legitimidad científica de sus periodizaciones; es comprensible la actitud de los historiadores, pero al mismo tiempo me gustaría decir que no se trata de un verdadero problema: Foucault se encuentra allá donde se instale la problemática, y esto partiendo siempre de su propio tiempo.

El análisis histórico se convierte, con Foucault, en una acción; el conocimiento del pasado, en una genealogía; la perspectiva futura, en un dispositivo. Para quienes proceden del marxismo militante de los años 60 (y no de las tradiciones dogmáticas caricaturescas de la Segunda y la Tercera Internacional), el punto de vista de Foucault se percibe, de forma natural, como absolutamente legítimo; se corresponde con la percepción del acontecimiento, de las luchas, y de la alegría de arriesgarse fuera de toda necesidad y de toda teleología preestablecida. En el pensamiento de Foucault, el marxismo queda completamente desmantelado, ya sea desde el punto de vista del análisis de las relaciones de poder o de la teleología histórica, del rechazo del historicismo o de cierto positivismo; pero, al mismo tiempo, el marxismo se ve también reinventado y remodelado desde el punto de vista de los movimientos y de las luchas, es decir, desde el punto de vista, en realidad, de los sujetos de tales movimientos y tales luchas: porque conocer es producir subjetividad. Sigue leyendo

MÁQUINAS RADICALES contra el Tecno-Imperio – Matteo Pasquinelli (2004)

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* VERSIONE IN ITALIANO.

* ENGLISH VERSION.

Cada uno de nosotros es una máquina del real,
cada uno de nosotros es una máquina constructiva.
— Toni Negri

Las máquinas técnicas no funcionan, evidentemente, más que con la condición de no estar estropeadas. Las máquinas deseantes, por el contrario, al funcionar no cesan de estropearse, no funcionan más que estropeadas.El arte a menudo utiliza esta propiedad creando verdaderos fantasmas de grupo que cortocircuitan la producción social con una producción deseante, e introducen una función de desarreglo en la reproducción de máquinas técnicas.
— Gilles Deleuze, Félix Guattari, El Anti-Edipo

¿Qué es la cooperación (1) de los saberes? ¿Cómo funciona la economía del conocimiento? ¿Dónde está el general intellect trabajando? Acérquense a un distribuidor de cigarrillos. La maquinita que ven es la encarnación de un saber científico en dispositivos hardware y software, generaciones de ingeniería estratificadas al uso del comerciante: gestiona automáticamente los flujos de dinero y mercancías, sustituye al ser humano con una interfaz user-friendly, defiende la propiedad privada, funciona gracias a una mínima rutina de control y abastecimiento. ¿Dónde ha terminado el tabaquero? A veces disfruta de su tiempo libre. Otras veces es suplantado por la sociedad que posee la cadena de distribuidores. En su lugar es entendible encontrar a un técnico. Lejos de querer imitar el Fragmento sobre las máquinas de Marx con un Fragmento sobre los distribuidores de cigarrillos, este ejemplo anti-saludable muestra que las teorías del postfordismo cobraron vida en torno a nosotros. Y que las máquinas materiales o abstractas constituidas por la inteligencia colectiva están concatenadas orgánicamente a los flujos de la economía y de nuestras necesidades.

Se habla de general intellect, pero deberíamos hablar en plural. Las formas de la inteligencia colectiva son múltiples. algunas pueden devenir formas totalitarias de control, como la ideología militar-administrativa de los neocons de Bush o del imperio Microsoft. Otras todavía se encarnan en las burocracias socialdemócratas, en los aparatos de control policiales, en la matemática de los especuladores de bolsa, en la arquitectura de la ciudad (paseamos cada día entre concreciones de inteligencia colectiva). En las disutopías de 2001 Odisea en el espacio y Matrix, el cerebro de las máquinas evoluciona en autoconciencia hasta desembarazarse de los seres humanos. Las inteligencias colectivas “buenas”, sin embargo, producen redes internacionales de cooperación como las redes [network] del movimiento global, de los trabajadores precarios, de los desarrolladores de free software, del mediactivismo, producen la cooperación de los saberes en las universidades, las licencias abiertas Creative Commons y hasta proyectos urbanísticos participativos, narraciones e imaginarios de liberación. Sigue leyendo

CINE. Antonio Negri. The Revolt that Never Ends – Alexandra Weltz & Andreas Pichler (2004)

MICHAEL HARDT en entrevista con Harry Kreisler (2004)