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SPINOZIANA IV: El Acontecimiento Spinoza – Jérôme Ceccaldi (2000)

Traducción de Diego Luis Sanromán

1.

¿Actualidad de Spinoza? Si, como dicen, el campo filosófico se divide entre la fenomenología y la filosofía analítica, dejando algunos metros cuadrados al neokantismo y a los posmodernos, entonces Spinoza está incontestablemente de más. Destacar a Spinoza, tal como hacemos aquí, es en sí mismo una acto de resistencia y de afirmación intempestiva. Es afirmar el exceso del ser sobre la conciencia y el lenguaje, la ineficacia de las prescripciones de una razón pura práctica, la efectividad del deseo como realidad y producción de efectos.

No se trata, con todo, de reemplazar una hegemonía por otra, ni de producir el advenimiento de un reino. No somos los soldados del espinosismo. Ni refugio, ni tabla de salvación, ni nueva doxa. Ser espinosista no es una posición de repliegue o de defensa, es una actitud positiva de producción, es actualizar, al infinito y bajo diferentes formas, las potencialidades de los enunciados espinosistas, activar una disposición general del pensamiento, o reglas de formación de enunciados, por decirlo con términos de Foucault. Era necesaria una proposición sobre Spinoza para manifestar claramente, más allá de nuestro amor a los textos, un método de investigación y de reflexión: afirmar la subversión como proceso real, radicar la transformación en el ser, reanudar los lazos entre la política y la ontología contra los artificios del deber-ser y de la utopía. [1] Spinoza, pues, por método. […] Esta relación privilegiada se la debemos de forma notable a una cierta relectura de los textos iniciada, entorno a 1968, principalmente por Matheron y Deleuze. Después de 1968, nuestro Spinoza ya no es el de Hegel ni el de los románticos alemanes; es el Spinoza redescubierto por Matheron y Deleuze. Toda la investigación espinosista, en su gran diversidad, se ha desplegado desde entonces en el espacio abierto por estos dos comentaristas.

En un momento en el que la institución, kantianizada hasta los tuétanos, repite machaconamente a un Spinoza postcartesiano o, peor aún, neoestoico (con sus conceptos, además), resulta divertido recordar que, a la altura de 1968, dos comentaristas ya habían captado la originalidad de una filosofía de la potentia y sus variaciones. Individuo y comunidad se abre con la definición del conatus y el reconocimiento de su papel fundacional en la ética y en la política; el capítulo XVI de Spinoza y el problema de la expresión describe un mundo ético en el que las diferencias de potencia son el único principio discriminador.

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SPINOZIANA III. Tener comercio: Spinoza y los modos del intercambio – Maxime Rovere (2007)

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Traducción del francés: Diego L. Sanromán.

Resumen: Spinoza no elaboró un gran pensamiento sobre el comercio, pero lo practicó activamente. El presente artículo mide el impacto de dicha práctica sobre su filosofía política, tomando en consideración el modo en que la historia de las ideas se articula con la historia del autor e investigando cómo la elaboración de una metafísica del comercio le lleva a evacuar los negocios de su antropología.

 

“[…] en esta gran ciudad en que me encuentro, no habiendo hombre alguno, salvo yo, que no se dedique a los negocios, cada cual se halla tan atento a su provecho que bien podría yo permanecer aquí toda mi vida sin ser jamás visto por nadie. Me paseo todos los días entre la confusión de este gran pueblo, con tanta libertad y relajo como podríais hacerlo vos por vuestras alamedas, y no considero a los hombres que veo de manera distinta a como haría con los árboles que se hallan en vuestros bosques o a los animales que en ellos pacen”. (1)

Cuando Descartes habla de Ámsterdam, es para maravillarse de que haya tantos comerciantes. Lo que le maravilla de los comerciantes es que no son ni filósofos ni teólogos; no son, a sus ojos, más que una multitud sin unidad, en la que cada cual se preocupa de sus propios asuntos. En la medida en que la actividad filosófica no afecte a sus beneficios, no representan ninguna amenaza para el pensador. De esta completa alteridad entre los comerciantes y el filósofo puede, pues, nacer una suerte de idilio en negativo, un amor en ausencia en el que los unos y los otros gocen de esa libertad que se reconocen en una recíproca indiferencia.

Ahora bien, es en este medio de una inocencia tan bucólica en el que nace Spinoza un año más tarde, de un padre al que Descartes pudo haberse encontrado por la calle: un comerciante que, a partir de 1620, se dedica a la importación de frutos secos y de cítricos de España y Portugal, de aceite de Argelia, de pipas y de otras mercancías. Se sabe que el propio Spinoza dirigirá el negocio entre la muerte de su padre en 1654 y su excomunión de la comunidad judía en 1656. Durante dos años, pues, la sociedad Bento y Gabriel Espinoza fue dirigida por un futuro filósofo y, a la recíproca, se puede decir que el Tratado teológico-político y la Ética fueron escritos por un antiguo comerciante. Sigue leyendo

SPINOZIANA II: Althusser y Spinoza en Mayo del 68 – Joaquín de Salas

Para entender el spinozismo que se practica hoy es necesario dar un rodeo por Mayo del 68 (después de M68 es posible empezar a entender a Spinoza al completo), e inversamente, para entender el Mayo del 68 que algunos calculamos porvenir, es preciso dar un rodeo por Spinoza (después de ese Spinoza completo es posible entender el carácter inaugural o revolucionario de M68). Expliquemos este galimatías.

 

Althusser y Spinoza en mayo del 68

1. SPINOZA EN MAYO

Spinoza fue un filósofo judío-holandés del siglo XVII, como todo el mundo sabe, extraño y anómalo a la vez: su obra, prácticamente toda ella póstuma, fue silenciada y perseguida durante más de un siglo hasta que casualmente fue rescatada en la Ilustración con motivo de la ya famosa polémica Jacobi-Lessing en 1780. A partir de ese acontecimiento, Spinoza se hizo un autor de culto al que le adjudicaban, unos a favor y otros en contra, el ser patrocinador de posturas ateístas o panteístas, materialistas o naturalistas, en fin, monistas e inmanentistas. Sobre esas preocupaciones puramente metafísicas e ilustradas, que son importantes pero que reflejan tan sólo la preocupación de un determinado tiempo, la modernidad, giraron varias generaciones de aislados spinozistas, valorando por sobre toda la obra del filósofo holandés, el TTP y las dos primeras partes de la Ética concernientes a “Dios” y al “Alma”.

En los años treinta del pasado siglo volvió a renacer el spinozismo, en el ámbito alemán también, siguiendo el estudio y sistematización académica de la obra de Spinoza realizada por Carl Gebhardt. En ese tiempo se abandonó la lectura racionalista y materialista de Spinoza para enfatizar el judaísmo y hasta el improbable misticismo que ocultaría su obra.

Años después, a principios de la década de los sesenta en París, en la École Normale Supérieure de la rue d’Ulm y bajo la dirección del filósofo Louis Althusser, volvió a practicarse intensamente el spinozismo, ya un tanto olvidado en la academia, pero esta vez centrando su mirada en cuestiones epistemológicas y de teoría del conocimiento que proporcionaba la lectura de la citada segunda parte de la Ética. Era tal el frenesí de la escuela althusseriana por deslindar ciencia de ideología y/o teoría de práctica, que creyó ver en los dos primeros géneros de conocimiento (la imaginación y la razón) descritos por Spinoza en esa segunda parte, toda una explicación de la relación de la Filosofía – que vendría a ser una teoría de la práctica teórica – con la ciencia.

La escuela formada en torno a Althusser estaba compuesta por decenas de enseñantes y alumnos, brillantes todos ellos en la medida en que la ENS era un centro elitista, y comprometidos con el marxismo y la acción teórica. La mayoría militaba en la UEC, rama estudiantil del PCF, del que Althusser era también militante, pero desde un principio marcaron cual era el enemigo a batir: la dirección revisionista y reaccionaria del partido y de sus organizaciones de masas. Su trabajo, titánico en parte, consistió en desmontar las tesis humanistas e historicistas que atravesaban la práctica y la teoría de los partidos comunistas occidentales, y la de los orientales, salvando tan sólo el modelo chino tras la Revolución Cultural y la labor anti-burocrática de su Joven Guardia Roja.

La acción de los althusserianos de la UEC destacaba por el éxito de sus Escuelas de Formación Teórica y por el afán de elaborar conceptos teóricos: a poder ser uno cada día. Se cuentan anécdotas de cómo alguno acusó a otro de haberle robado un concepto: el de causalidad estructural o metonímica por casualidad. Publicaban de continuo, y sus libros, densos y duros, eran devorados masivamente por los estudiantes franceses. Los althusserianos se beneficiaron de la publicidad gratuita que les proporcionaba el que se les consideraran “estructuralistas”, entonces corriente en boga, para renovar y poner al día el marxismo. “Para leer el Capital”, obra colectiva publicada en 1965, batió records de ventas a pesar de ser de lectura muy difícil para los que no estaban habituados al lenguaje, sutilmente spinozista, inaugurado por Althusser en su estudio de Marx.
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El retorno de la política: entrevista a Toni Negri

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El ensayista italiano anuncia el fin de la posmodernidad, al menos en su rasgo político de indiferencia ante el bien común. Dice que recomienza la narración de un proceso de liberación. En esta charla analiza la situación actual del capitalismo y sus derivaciones en el trabajo. Sus posturas han conocido las objeciones de Laclau, Dri y Borón, entre otros, que lo acusan de un exceso de utopismo y de no tener en cuenta las dimensiones nacionales de la lucha política.

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SPINOZIANA I: Negri anómalo

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Lo que viene a continuación es un artículo casi tan viejo como el texto al que sirve de comentario. Desde que lo redacté hasta el día de hoy ha ido colándose en otros agujeros de la Red de redes. Creo, sin embargo, que éste es su lugar natural y aquí lo dejo. Espero que sea además el comienzo de una serie de ‘lecturas spinozianas’ que nos permitan ir recorriendo la obra del marrano de Amsterdam.

Diego L. Sanromán

Je retombe toujours sur les exploiteurs et sur les exploités. Kant est un exploiteur. Spinoza n’est pas du parti del exploiteurs”.- Paul Nizan.
La filosofía de Spinoza es una filosofía de su tiempo: ¡Su tiempo es el futuro!”.- Toni Negri.

La anomalía salvaje es un libro asimismo anómalo. Pertrechado con todo el aparato crítico y erudito reconocido por la Academia es, sin embargo, algo más que un simple trabajo académico. En cierto modo, es una aberración histórica, un trabajo intempestivo y extraño. En el tiempo de los héroes muertos y las revoluciones fracasadas, en una época que parece haber sufrido todas las crisis y estar, como gustan afirmar algunos apocalípticos cómodamente integrados, del otro lado de la catástrofe, Negri se atreve a apostar por la revolución. Y en su ayuda convoca a un curioso personaje, a un marrano holandés tallador de lentes del siglo XVII, en cuya obra es posible encontrar aún inspiración para un proyecto colectivo de construcción de un nuevo espacio público. Spinoza, el filósofo materialista de la democracia absoluta. Spinoza, el excomulgado. Ironías de la historia: La anomalía salvaje es un libro escrito en y desde la cárcel. Y, al propio tiempo, contra la cárcel. Es una obra aberrante, decíamos; una obra hermosa y necesaria.

“Hay momentos en los que, frente a una realidad que se achata, frente a un mundo que se vuelve aún más insulso, uno piensa que es posible –e incluso que es necesario- formular una hipótesis política: uno lo piensa desde todos los puntos de vista, tanto desde el punto de vista político como desde el punto de vista afectivo. La hipótesis puede partir de cualquier lugar, tanto de la cárcel como del territorio o quizás incluso de determinadas estructuras administrativas. Lo importante es incluir en este tipo de análisis y de comportamiento una decisión de fondo, la de reunir todos los elementos disponibles con el fin de hacerlos constituyentes, productivos. Cada uno de nosotros es una máquina de lo real, cada uno de nosotros es una máquina constructiva” (Negri, 1998, P. 25). Sigue leyendo